{"id":19384,"date":"2021-08-23T00:00:00","date_gmt":"2021-08-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-maldita-posmodernidad-tiempos-herramientas-o-conciencia"},"modified":"2024-02-23T10:45:25","modified_gmt":"2024-02-23T16:45:25","slug":"la-maldita-posmodernidad-tiempos-herramientas-o-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-maldita-posmodernidad-tiempos-herramientas-o-conciencia","title":{"rendered":"La maldita posmodernidad \u00bfTiempos, Herramientas o Conciencia?"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez&nbsp;<\/i><\/b><br \/><b><i>dr.jorge.valladares@gmail.com <\/i><\/b><br \/><b><i>@DrJValladares en Twitter <\/i><\/b><br \/><b><i>@ dr.jorge.valladares en Facebook <\/i><\/b><br \/><b><i>Dr. Jorge Valladares en Youtube<\/i><\/b><\/p>\n<p>Desde el apogeo cultural de la Grecia Cl\u00e1sica, que mucho nos sigue guiando, hasta ahora (y probablemente antes), ha habido sabios, fil\u00f3sofos, te\u00f3ricos, l\u00edderes o influyentes (influencers) a quienes citar para justificar la idea, habitualmente queja, popular: \u201cC\u00f3mo han cambiado los tiempos\u201d. Nostalgia maquillada de admiraci\u00f3n al recordar nuestro pasado personal (pues \u201ctodo tiempo pasado fue mejor\u201d) o explicaci\u00f3n que en parte justifica nuestra menor efectividad como padres (pues \u201cen mis tiempos, qu\u00e9 le iba yo a respondedor as\u00ed a mi mam\u00e1\u201d) o acercamiento a una realidad exterior de las herramientas que disponemos ahora, sin revisar mucho la evoluci\u00f3n o involuci\u00f3n de nuestra forma de pensar individual y colectiva.<\/p>\n<p>\u201cLos j\u00f3venes hoy en d\u00eda son unos tiranos; contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan al respeto a sus maestros \u201d. Frase que se le atribuye a S\u00f3crates, bien podr\u00eda ser un ejemplo de publicaci\u00f3n (post) multi compartida multi lateralmente (viralizada) en la red global (internet) por padres y profesores de hace m\u00e1s de 2,400 a\u00f1os, si no fuera por obvias razones de la \u201ctecnolog\u00eda\u201d de entonces; pero hoy valdr\u00eda el experimento de publicarla y saber si el n\u00famero de reacciones y re publicaciones logr\u00f3 uno de los tres o cuatro \u00e9xitos que en tiempos actuales alcanzan para llamar influencer a m\u00e1s de uno \/ a.<\/p>\n<p>As\u00ed como esa frase pudo ser descriptiva de la mirada colectiva de muy diversos siglos, incluido el actual, lo dem\u00e1s que aqu\u00ed escribo igual podr\u00eda decirlo de otras \u00e9pocas. Pero quiero acentuar el tiempo que vivimos, y de \u00e9l conversar sobre algunas situaciones y proponer posibilidades, por lo cual le pongo un nombre y un adjetivo. No para compararlo hist\u00f3ricamente, sino para sintetizar de qu\u00e9 estoy hablando sin tener que repetir esta aclaraci\u00f3n. Voy a referirme a caracter\u00edsticas humanas y sociales que conservan un hilo conductor en lo que podemos llamar nuestra humanidad.<\/p>\n<p>Pensando en las \u00e9pocas y tiempos, podr\u00edamos procurar claridad revisando a quienes ya han escrito sobre las caracter\u00edsticas del per\u00edodo en el que estamos. D\u00edaz (2005) en su obra Posmodernidad nos da una panor\u00e1mica de lo que es la \u00e9poca as\u00ed llamada. Nos hace ver las complejidades temporales y conceptuales de un per\u00edodo de tiempo que se erige como alternativa a otro | qu\u00e9 caracter\u00edsticas comparte. La Modernidad fue una ruptura con lo cl\u00e1sico y se caracteriz\u00f3 por su acento en la racionalidad y la b\u00fasqueda del progreso, en una articulaci\u00f3n de la utop\u00eda en tres dimensiones fundamentales de lo humano: la ciencia, la moralidad y el arte. Hallar ese \u201cno lugar\u201d (utop\u00eda) en el que ser\u00edamos razonables, justos y est\u00e9ticos. Cuando ese acento se pierde surge lo posmoderno, con la contradicci\u00f3n, en el uso popular,<\/p>\n<p>En la posmodernidad se abandonan las utop\u00edas, se afirma el presente, hay un rescate de algunos elementos del pasado y el futuro es algo en lo que no es conveniente dar espacio a la ilusi\u00f3n. Hay sin embargo, una continuidad del hedonismo de varias \u00e9pocas previas y un acento may\u00fasculo en la tolerancia, que van desde la reverencia al \u00e9xito econ\u00f3mico hasta el esp\u00edritu de comicidad, que privilegia recurrentemente una atm\u00f3sfera de buen humor, visible por ejemplo en el terreno de la pol\u00edtica, donde ser percibido como aburrido hoy es un error m\u00e1s urgente de atender que el de ser percibido como corrupto.<\/p>\n<p>En la posmodernidad hay un sentido de \u201ctodo se vale\u201d, que ante la rigurosidad de tiempos pasados \u200b\u200bsuena aberrante, pero que se valida en el hoy por la efectividad que tiene para resolver lo que en determinada esfera se considera un problema, si bien no garantiza que valga para otros temas o incluso casos.<\/p>\n<p>Harvey (1990) se refiere a la condici\u00f3n de la Posmodernidad y deja ver c\u00f3mo se han superado, afinado o mejorado muchos elementos de la Modernidad, aunque no hay certidumbre acerca de la coherencia o el significado de los sistemas de pensamiento que los reemplazan. En alguna medida es el paso de la jerarqu\u00eda a la anarqu\u00eda, de la sem\u00e1ntica a la ret\u00f3rica, del paradigma al sintagma, de la selecci\u00f3n a la combinaci\u00f3n, de la paranoia a la esquizofrenia, del origen y la metaf\u00edsica a la diferencia y la iron\u00eda , y, claro, del significado, y la trascendencia al significante y la inmanencia.<\/p>\n<p>\u00bfSon realmente los tiempos los que nos hacen pensar que funcionamos ahora tan diferente? Incluso, \u00bffuncionamos realmente tan distinto a como funcion\u00e1bamos antes? Seguramente en algunos temas s\u00ed, pero creo que no en tantos como suponemos. Veamos entonces el efecto de las herramientas de que disponemos. <\/p>\n<p>Me refiero aqu\u00ed a posmodernidad como una manera de enmarcar. en el sustrato cotidiano de las manifestaciones humanas.<\/p>\n<p>Esta manera de usar el concepto lo acent\u00fao con el adjetivo maldita, por ser una palabra llamativa, s\u00ed, cuya diversidad de significados sintetiza para m\u00ed circunstancias y efectos a los que considero que debemos poner atenci\u00f3n si queremos comprender lo que sucede en varios elementos cotidianos. Cuando quiero referirme a los efectos positivos, omito ese calificativo, claro; pero hablando de los negativos me parece muy descriptiva la palabra maldita, pues varios de sus significados aplican perfecto. Maldita quiere decir execrable, o sea, apartada de lo sagrado, no reverenciable. Tambi\u00e9n sirve para referirme al mal que se genera desde los efectos negativos de sus condiciones m\u00e1s influyentes, que para m\u00ed son 3 y las identifico m\u00e1s adelante. Tambi\u00e9n me sirve el sentido de perversidad, como una forma de se\u00f1alar el ir en contra normas de previas, algunas de las cuales \u00a1claro que serv\u00edan! Y la palabra \u201cmaldita\u201d tambi\u00e9n tiene el sentido de mala calidad, as\u00ed como el de molestia o desagrado, que en algunos | aspectos me genera.<\/p>\n<p>Entonces, son tres los que considero las caracter\u00edsticas m\u00e1s influyentes del periodo de vida que compartimos: el acceso casi universal a casi cualquier cosa, el logro creciente en facilitar los procedimientos para conseguir casi cualquier cosa, y la reubicaci\u00f3n de la llamada antes explosi\u00f3n demogr\u00e1fica del interior del hogar a la calle. Los efectos negativos de esas variables son el origen principal de que yo adjetivo como maldita a esta \u00e9poca multifac\u00e9tica.<\/p>\n<p>Gracias en parte a la digitalizaci\u00f3n, los dispositivos electr\u00f3nicos que hace apenas 60 a\u00f1os eran ciencia ficci\u00f3n, maravillaban y generaban envidia un par de d\u00e9cadas despu\u00e9s y hoy tienen una obsolescencia programada a periodos incluso anuales. As\u00ed, cada semana nos acerca m\u00e1s y m\u00e1s al acceso universal a casi cualquier cosa, persona, situaci\u00f3n\u2026 Sin abundar mucho, hoy casi cualquier persona podr\u00eda hablar con un l\u00edder mundial o su persona m\u00e1s admirada con un par de contactos y el de los medios electr\u00f3nicos. Tenemos en fracciones de segundo tanta informaci\u00f3n en torno a cualquier tema que tenemos que decidir cu\u00e1l leer (entre las que el algoritmo nos presenta), hay programas, acciones y variantes para que sea accesible alguna versi\u00f3n de casi cualquier objeto que se nos ocurra que necesitemos para vivir o estar bien.<\/p>\n<p>En otra l\u00ednea, desde la misma plataforma de lo digital, y sumada a una actitud de que la vida nos adeuda justicia y placeres, la vida cotidiana y los logros relevantes cada vez requieren de menos esfuerzo. Lo que en los sesentas y setentas eran la aspiraci\u00f3n m\u00e1xima: una vida sin esfuerzos, lo cotidiano al f\u00e1cil alcance, las metas en poco tiempo alcanzables, hoy son el patr\u00f3n cotidiano en muchos temas. Los temas del hogar, del trabajo, de la comunicaci\u00f3n, de la escolaridad, del realizar una proeza, cantar en karaoke, firmar un contrato o recibir un servicio, cada vez est\u00e1n m\u00e1s a &#8220;un clic&#8221;. Por ejemplo, hoy saber o ver im\u00e1genes hermosas de un lugar anhelado representa m\u00e1s dificultad en cuanto a diferenciar entre un anhelo y un antojo, que en lo que no necesitamos poder bajar im\u00e1genes, videos y datos importantes de tal lugar.<\/p>\n<p>Sumemos a esto la explosi\u00f3n demogr\u00e1fica que en los a\u00f1os setenta fue tema pol\u00edtico y social de alarma y que hoy contin\u00faa su marcha en n\u00fameros, pero perdi\u00f3 visibilidad en el \u00e1nimo p\u00fablico; tenemos ah\u00ed un escenario cada vez menos alentador para la b\u00fasqueda de sentido personal, social y de la humanidad. Da el cariz m\u00e1s llamativo el giro que ha dado este crecimiento del interior del hogar hacia la calle. Es decir, en aquellos otros tiempos las familias crec\u00edan hasta el grado de convivir en un hogar de 5 a 15 o m\u00e1s personas; la eufem\u00edsticamente llamada \u201cplanificaci\u00f3n familiar\u201d hizo lo suyo y se redujeron la cantidad de miembros de aquellas familias; pero ahora los cambios sociales llevan a que se diversifiquen y multiplicar el n\u00famero de hogares, mientras que los n\u00fameros totales de poblaci\u00f3n siguen aumentando,<\/p>\n<p>Para algunos el brinco hist\u00f3rico de antes a despu\u00e9s de tener el fuego o la rueda, marca una diferencia fundamental en la humanidad, como el antes y despu\u00e9s de las armas a distancia, la imprenta, o \u00eddem de las m\u00e1quinas o la reciente globalizaci\u00f3n funcional de las computadoras y sus derivados. Nuevamente, la pregunta es s\u00ed antes y despu\u00e9s de esos hitos instrumentales realmente cambi\u00f3 tanto el comportamiento y relaciones entre la humanidad y si los cambios se explican por la tecnolog\u00eda de que disponemos.<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n de experiencia y la cultura que germina a lo largo del tiempo, as\u00ed como la tecnolog\u00eda a la que nos adaptamos lentamente quienes no nacimos con ella, claro a definir nuestra vida e interacci\u00f3n social y personal. Pero mi postura es que hoy como entonces, las personas somos m\u00e1s diferentes al interior de la generaci\u00f3n que la generaci\u00f3n frente a otras generaciones. El acceso a recursos hace una clara diferencia, pero a\u00fan entre los sectores que tienen acceso similar a ellos (por \u201cclase\u201d, nivel educativo o socioecon\u00f3mico) existen diferencias entre las personas de una misma comunidad o regi\u00f3n. Y es en el interior de las personas donde tenemos que hallar los elementos para el mejor nivel de humanidad que podamos alcanzar. Nacer de humanos y con gen\u00e9tica de humanos alcanza para el potencial,<\/p>\n<p>Y mi apuesta, para decirlo sencillo, es la conciencia. Esa capacidad colectiva en cierto grado, pero particularmente personal para darse cuenta de lo que eres, lo que puedes y quieres, lo que tienes y el d\u00f3nde, cu\u00e1ndo y con qui\u00e9n est\u00e1s. El grado en que esa capacidad se activa y se enfoca con prioridad a autodefinirse y decidir en lo cotidiano es lo que establece la mayor diferenciaci\u00f3n entre personas, las que viven juntas en una casa, las que integran una comunidad, las que disponen de herramientas equivalentes y las que comparten una \u00e9poca.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas que destacan de esta posmodernidad representan tanto riesgo como un potencial enorme para fortalecernos como humanos, como sociedad, como pobladores del planeta. La Maldita Posmodernidad puede representar un deterioro del nivel de motivaci\u00f3n, esfuerzo, concentraci\u00f3n, dedicaci\u00f3n, aspiraci\u00f3n, involucraci\u00f3n y sentido del ser para muchas personas y seguirse multiplicando. Pero no es el tiempo, ni el dispositivo que tenemos en mano, sino la conciencia desde el cual lo usamos para limitarnos y alienarnos, en vez de crecer y relacionarnos.<\/p>\n<p>Espero dejar claro que no me refiero a rechazar el cambio o desaprovechar lo que la tecnolog\u00eda nos pone al alcance; sino a que la velocidad con la que se abren puertas y se facilita atravesarlas es cada vez mayor y en demasiados casos el ritmo de nuestro enriquecimiento cultural, familiar y personal m\u00e1s lento. El mismo celular puede servir para conversar mejor y tener m\u00e1s cuidado de lo que importa o para perdernos en un espacio de banalidades e irrelevancias emocionales; para comunicarnos m\u00e1s ampliamente o involucionar nuestro lenguaje a estampitas y figuras ajenas a nuestro sentir (o, que reflejan cu\u00e1nto ya se deterior\u00f3 nuestra habilidad para sentir).<\/p>\n<p>No tiene la culpa el dispositivo, sino el que lo hace indispensable. Y a\u00fan si los tiempos cambian o la tecnolog\u00eda nos supera, seguimos a cargo: de nuestra vida, de nuestros hijos, de nuestra comunidad, de lo que queremos que signifique ser humano en esta nuestra vida. Incluso, un momento de conciencia explica muy bien el antes y despu\u00e9s de una persona o un grupo. Hagamos examen de conciencia\u2026 y aprobemos.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La maldita posmodernidad \u00bfTiempos, Herramientas o Conciencia?<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":34444,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19384"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19384"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19384\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34443,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19384\/revisions\/34443"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}