{"id":19328,"date":"2021-08-16T00:00:00","date_gmt":"2021-08-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-humanidad-sufriente"},"modified":"2024-02-23T10:42:48","modified_gmt":"2024-02-23T16:42:48","slug":"la-humanidad-sufriente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-humanidad-sufriente","title":{"rendered":"La humanidad sufriente"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>La desolaci\u00f3n en la tierra es grande. Cada d\u00eda son m\u00e1s las personas que necesitan asistencia y protecci\u00f3n humanitaria. Sin embargo, s\u00f3lo hay que adentrarse por cualquier rinc\u00f3n del planeta y observar, que se acrecienta el desamparo entre an\u00e1logos, unas veces porque la capacidad de las autoridades locales no es suficiente para hacer frente a la situaci\u00f3n, y en otras ocasiones por dejadez de las instituciones instituciones de \u00e1mbito social o nefasta gobernanza. La realidad, por tanto, de esa sociedad sufriente est\u00e1 ah\u00ed; pecado apenas anhelos. Desde luego, una especie pensante como la nuestra no puede caer m\u00e1s bajo, hasta el punto de que la supervivencia de la familia humana consiste en ir m\u00e1s all\u00e1 de las meras palabras, haciendo realidad nuestros esfuerzos con la \u00e9tica de la responsabilidad,<\/p>\n<p>Son tantos los frentes que tenemos que atender, puesto que si fundamental es frenar los efectos del cambio clim\u00e1tico y asegurar el futuro del planeta, tambi\u00e9n es vital escuchar las voces de esa ciudadan\u00eda sufriente, e imprimirles apoyo real. Olvidamos que el sosiego es b\u00e1sico para poder avanzar benignamente. La quietud solo puede alcanzarse con un esp\u00edritu muy distinto al actual, cuando menos ha de ser m\u00e1s justo, suscitando el entusiasmo por el bien de todos, mediante un desarrollo m\u00e1s equitativo y reforzando la confianza entre todas las culturas, m\u00e1xime en un tiempo ca\u00f3tico y desesperado para muchos de sus moradores. En consecuencia, este oc\u00e9ano de conflictos y de penurias, es verdad que es un c\u00edrculo vicioso dif\u00edcil de atajar, pero con otro talante m\u00e1s solidario y d\u00f3cil,<\/p>\n<p>Lo noticiable de todo este aire mortecino que nos circunda es que se est\u00e1 acabando el tiempo para millones de personas que ya vienen perdiendo la vida, sus hogares y sus medios de sustento a causa del cambio clim\u00e1tico. Luego est\u00e1 el enfermizo momento de la depresi\u00f3n, la ansiedad, el estr\u00e9s post traum\u00e1tico, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, que afecta sobre todo a las gentes que se hallan en \u00e1reas de enfrentamientos e in\u00fatiles contiendas. Junto a ese desvelo benefactor, tal vez nos falte igualmente una actitud de apertura, de esp\u00edritu abierto a todos ya todo. Precisamente, compartiendo los dolores, la cruz se hace m\u00e1s llevadera. No hay otro modo de hacer familia, de salvaguardar las exigencias b\u00e1sicas del ser humano, tales como su integridad f\u00edsica, la misma vida, la libertad y la dignidad moral.<\/p>\n<p>Desde luego, nuestros pensamientos tienen que estar con esos pueblos devastados por la naturaleza, con esas gentes que necesitan reubicarse en otras zonas para ganar dignidad y salir de esa penuria en la que se encuentran atrapados, por falta de oportunidades para un nuevo comienzo, con esas zonas que est\u00e1n fuera de control con severas restricciones a los derechos humanos. Tengamos las fronteras abiertas. No hagamos frentes entre individuos. Tampoco guardemos silencio o mostremos pasividad ante la pr\u00e1ctica de la tortura. Todos estos martirios, de tanta gente indefensa, solo se curan con amor. Jam\u00e1s lo borremos de la memoria. As\u00ed que todo el mundo est\u00e1 invitado, a unirse a la carrera por una humanidad menos atormentada, en solidaridad permanente con esa ciudadan\u00eda hambrienta de algo tan capital, como el albergue del cari\u00f1o. Persigamos nuestros sue\u00f1os, si en verdad queremos reunir el valor suficiente, para hacer de nuestro paso por la tierra, una entrega generosa a esa muchedumbre que nos require. Abramos bien los ojos y extendamos los abrazos. Sin duda, ganaremos entonces felicidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":34396,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19328"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19328"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19328\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34395,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19328\/revisions\/34395"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34396"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19328"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19328"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19328"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}