{"id":19310,"date":"2021-08-13T00:00:00","date_gmt":"2021-08-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/conversemos-mas-nueces-y-menos-ruido"},"modified":"2024-02-23T10:41:51","modified_gmt":"2024-02-23T16:41:51","slug":"conversemos-mas-nueces-y-menos-ruido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/conversemos-mas-nueces-y-menos-ruido","title":{"rendered":"Conversemos\u2026 M\u00e1s nueces y menos ruido"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez * <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>dr.jorge.valladares@gmail.com <\/i><\/b><br \/><b><i>@DrJValladares en Twitter <\/i><\/b><br \/><b><i>@ dr.jorge.valladares en Facebook<\/i><\/b> <br \/> Dr. Jorge Valladares en Youtube<\/p>\n<p>Empiezo por el final: la propuesta es CONVERSAR. Esa es una v\u00eda positiva, muy humana, ciudadana y potencialmente arm\u00f3nica para entendernos. Saber si nos importa lo mismo, decidir si queremos hacer algo en colaboraci\u00f3n y asegurarnos de que lo que hagamos vaya en el sentido deseado o mejorar la ruta en caso necesario. As\u00ed en las cosas p\u00fablicas, como en las laborales, familiares y, en general, relacionales.<\/p>\n<p>Tendemos a asumir que conversar es sin\u00f3nimo de muchos otros verbos y que lo hacemos mucho y en general bien. Podemos confundirlo con hablar, platicar, opinar; lo confundimos con el mon\u00f3logo o con el di\u00e1logo o incluso el debate. Esta palabra tiene un origen m\u00e1s rico, m\u00e1s din\u00e1mico, y se refiere a que dos o m\u00e1s personas o colectivos que tienen posturas propias se re\u00fanen, m\u00e1s de una vez, a intercambiar hasta el grado de hacer que versen, es decir, que giren, que se acomoden los planteamientos, y aquello que se comparte finalmente arribe a algo m\u00e1s; que, por supuesto, considera a los planteamientos y los integra o crea incluso uno nuevo.<\/p>\n<p>Hablar es simplemente emitir palabras, platicar es hacerlo sobre algo elemental, opinar implica juzgar o valorar respecto a algo. Y podemos realizar cualquiera de esas acciones participando una persona en un mon\u00f3logo, o m\u00e1s de una en un di\u00e1logo. En este segundo caso podemos pretender informar (enterar de algo), exponer (poner a la vista) convenir (ponerse de acuerdo), discrepar (manifestar desacuerdo, diferenciarse), debatir (discutir con opiniones diferentes) o convencer (mover con razones para un cambio).<\/p>\n<p>Conversar puede partir de cualquiera de esas intenciones, pero el ingrediente esencial es la mesa, es decir, el espacio y tiempo en el que se habr\u00e1 de iniciar y mantener una relaci\u00f3n, de la profundidad que sea, pero para llegar a esa articulaci\u00f3n en lo que se est\u00e1 conversando. No hay manera de que conversar se confunda con una exposici\u00f3n (ilustrada o torpe) unilateral o m\u00faltiple, una conferencia (brillante o sosa, pasiva o din\u00e1mica), y menos con una ronda de desahogos en cualquier tonalidad que se presente y por pacientes y tolerantes que sean quienes participen. La repetici\u00f3n o intercambio de frases populares, por muchos likes que acumulen, tampoco label.<\/p>\n<p>La forma de saber si tenemos o tuvimos una conversaci\u00f3n es, entonces, si se cre\u00f3 un v\u00ednculo nuevo o la claridad de que estamos en algo, si el tema atendido fue el mismo por parte de quienes participaron (pueden ser las distintas aristas, pero hablando de lo mismo) y, en particular, si al cabo de los intercambios se aprecia que lo vertido en la conversaci\u00f3n va integrando elementos en el proceso. <\/p>\n<p>Conversar puede llevar a cabo resultados deseados, que pasan por una ruta no estricta, pero s\u00ed necesaria, de compartir, saber, contrastar, confirmar, proponer, retroalimentar y confirmar. Tambi\u00e9n puede llevar a saber que no nos interesa lo mismo o que las posturas no son compatibles y por lo tanto no derivar en hacer algo juntos, pero s\u00ed en la claridad de las distintas posturas, sus motivos y sus disposiciones.<\/p>\n<p>Nuestra educaci\u00f3n nos encauza de qu\u00e9, cu\u00e1nto, c\u00f3mo y d\u00f3nde hablar. Nuestra preparaci\u00f3n y experiencias nos fortalecen las habilidades para usar distintas modalidades. Nuestra personalidad y actitudes seleccionan nuestras formas habituales de expresarnos. La ley nos da pista para expresar opiniones si as\u00ed queremos hacerlo. Nuestros conocimientos o recursos tecnol\u00f3gicos nos dan contenido de mayor o menor calidad para tener de qu\u00e9 hablar. Pero son nuestros intereses, disposiciones y voluntad los que nos acercan o alejan de conversar. Si tenemos el mismo inter\u00e9s, estamos en la disposici\u00f3n y decidimos hacerlo, podemos establecer o participar de una conversaci\u00f3n que realmente nos fortaleza ese sentido tan rico de humanidad, comunidad y trascendencia que nos caracteriza, pero usamos poco.<\/p>\n<p>Vemos con demasiada frecuencia el espacio p\u00fablico saturado de posturas de personas dedicadas a la pol\u00edtica o, a\u00fan, de gobernantes o representantes peor expresando opiniones o queriendo convencernos de que sus intenciones o ideolog\u00edas son las adecuadas. La labor por la que le pagamos a los \/ as segundos, y que tanto aspiran los \/ as restantes entre las primeras, es para administrar y resolver con eficacia; informarnos de todo lo p\u00fablico, convenir a favor de los intereses colectivos y convencer a quienes obstruyen el bien com\u00fan. No les pagamos para opinar, ni para debatir, ni para discrepar; estas tres acciones son v\u00e1lidas en campa\u00f1a, sirven para convencernos de darles el puesto a trav\u00e9s del voto, pero ya en el ejercicio p\u00fablico no es ejercicio de libertad de expresi\u00f3n hablar de lo que quieran, eso s\u00f3lo aplica en el \u00e1mbito personal, ciudadano.<\/p>\n<p>En cambio, cualquier ciudadano \/ a puede expresar lo que opine respecto a quienes gobiernan y nos represent, si decide ocupar su tiempo en ello. Y la autoridad no debe usar su tiempo en juzgar ni contestar lo que no se le pide o pregunta. Pero, vemos tambi\u00e9n con demasiada frecuencia que confundimos ese opinar con hacer publicaciones en redes electr\u00f3nicas o expresar en figuritas lo que creemos representar nuestro pensar o sentir. El asunto es que eso no afecta ni ordena a quienes tienen obligaci\u00f3n de tomar nuestra percepci\u00f3n para representarnos o analizar nuestras necesidades para administrar correctamente lo que ponemos en sus manos.<\/p>\n<p>Para ambos casos, la propuesta es conversar. Si queremos solucionar un asunto que s\u00ed nos importa y que es p\u00fablico, conversemos para hallar nuestras coincidencias de intereses, establecer una v\u00eda que nos lleve a mejores formas de exigencia o colaboraci\u00f3n y mantengamos ese lazo hasta lograr lo que queremos, como vecinos, como ciudadanos o como solicitantes de alg\u00fan servicio en particular. Aunque sea v\u00e1lido, popular, saludable y divertido, repetir memes o frases, dar likes a publicaciones, insultar o incluso argumentar en redes no es la v\u00eda para movilizar a quienes empleamos para los temas p\u00fablicos. Pero conversando estoy seguro que hallaremos m\u00e1s de una v\u00eda correcta y efectiva.<\/p>\n<p>Quien tenga o\u00eddos: oiga; ojos: lea; quien quiera que se escucha su voz: hable; y quien guste sumar capacidades para hacer que algo que nos interesa en com\u00fan suceda: conversemos\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conversemos\u2026 M\u00e1s nueces y menos ruido<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":34380,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19310"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19310"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34379,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19310\/revisions\/34379"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34380"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}