{"id":18964,"date":"2021-07-02T00:00:00","date_gmt":"2021-07-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/orden-de-nacimiento-y-poder-2"},"modified":"2024-02-23T10:25:00","modified_gmt":"2024-02-23T16:25:00","slug":"orden-de-nacimiento-y-poder-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/orden-de-nacimiento-y-poder-2","title":{"rendered":"Orden de nacimiento y poder"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura,por:&nbsp;A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa. <\/i><\/b><br \/><b><i>Correo: aidamarialopez64@gmail.com<\/i><\/b><\/p>\n<p>\u201cHermanos: los hijos de los mismos padres, los cuales<br \/>son perfectamente normales hasta que se juntan\u201d.<br \/>Sam Levenson.<\/p>\n<p>En el pasado la suerte echada de los segundos hijos cambi\u00f3 la historia. Haciendo un recuento del rumbo que tomaron los destinos no solo de las personas, el imperio y otras geograf\u00edas, el resultado es digno de considerar respecto a los impactos infligidos. Desde los tiempos b\u00edblicos cuando Ca\u00edn asesin\u00f3 por celos y envidia a su hermano menor Abel para posicionarse como favorito a los ojos de Dios hasta la actualidad en la Corona Brit\u00e1nica, advertimos la importancia del lugar que ocupamos en el n\u00facleo familiar de acuerdo al orden de nacimiento.<\/p>\n<p>El psicoterapeuta austriaco Alfred Adler (1870-1937) -colaborador de Sigmund Freud- consideraba que el orden de nacimiento influye en la personalidad del individuo, m\u00e1s a\u00fan cuando est\u00e1 en juego una posici\u00f3n de poder. Si bien las circunstancias del primer hijo est\u00e1n establecidas por la misma naturaleza, no sucede lo mismo con el segundo que tiene que competir con su hermano mayor para hacerse de un espacio. El mayor tiende ser responsable, competitivo y convencional; el segundo sol\u00edcito, cooperativo y abierto a nuevas experiencias. Las diferencias entre hermanos se intensifican si la familia legar\u00e1 una posici\u00f3n de poder para el manejo de negocios, herencias o si gobernar\u00e1 un imperio o monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>En el pasado se solucionaba cometiendo fraticidio. En el siglo XV la ley lo permit\u00eda en el Imperio Otomano, el conflicto entre hermanos estuvo a punto de terminar con una de sus dinast\u00edas por la cantidad de asesinatos perpetrados para llegar al poder. El sult\u00e1n Mehmed asesin\u00f3 a sus dos hermanos para ostentar el cargo, su nieto hizo lo mismo terminando con la vida de su hermano peque\u00f1o ante el temor de que este lo matara; a su madre tambi\u00e9n la asesin\u00f3 por si las dudas. Promulg\u00f3 la ley fraticida que obligaba a todo heredero al trono a asesinar a sus hermanos. \u00a1Ah!, pero con aseo, sin derramar sangre, a las mujeres se les aventaba al mar B\u00f3sforo y a los hombres se les estrangulaba con un pa\u00f1uelo de seda. La ordenanza aplicaba para las amantes embarazadas del patriarca, no fuera a ser que los hermanastros asesinaran al hijo leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>Enrique VIII (1491-1547) de la Casa Tudor vivi\u00f3 su infancia resignado a no llegar al trono, era el segundo en la l\u00ednea de sucesi\u00f3n. Su educaci\u00f3n estaba delegada a su madre ya que su padre, Enrique VII, estaba dedicado a instruir a quien lo suceder\u00eda, el primog\u00e9nito Arturo, a quien casaron por intereses pol\u00edticos con la hija de los reyes de Espa\u00f1a, Isabel y Fernando. Cuando Enrique contaba con diez a\u00f1os muri\u00f3 Arturo y a los pocos meses su madre, su vida libre y sin presiones cambi\u00f3. Enrique VII retom\u00f3 su educaci\u00f3n durante siete a\u00f1os hasta su muerte no sin antes instruirlo para que se casara con su cu\u00f1ada viuda, hab\u00eda que preservar la buena relaci\u00f3n entre ambas coronas para beneficio de Inglaterra.<\/p>\n<p>Desde el siglo XIX los segundos hermanos ya no recurren al fraticidio, emigran a otros pa\u00edses o continentes para alejarse de la familia en donde son platos de segunda mesa. Maximiliano de Habsburgo abandon\u00f3 su Castillo de Miramar que mand\u00f3 a construir en la costa de Trieste para vivir con su amada Carlota. A diferencia de Enrique VIII a \u00e9l si lo prepararon como a su hermano Francisco Jos\u00e9 para gobernar por si ocurr\u00eda algo. Inconforme con sus t\u00edtulos de archiduque y pr\u00edncipe por ser el segundo en la l\u00ednea de sucesi\u00f3n y por los antecedentes virreinales, acept\u00f3 la propuesta de Napole\u00f3n III y se aventur\u00f3 por mar varias semanas para llegar al puerto de Veracruz y decepcionarse enseguida. La Historia cuenta que la primera noche no pudo dormir, la pas\u00f3 en un cuarto con chinches y sin una cama como tal. Demasiado tarde para arrepentirse. Su sue\u00f1o de ser emperador se le cumpli\u00f3 aunque a escasos tres a\u00f1os le haya costado la vida tras ser fusilado a los 34 a\u00f1os, estando su esposa lejos y enloquecida.<\/p>\n<p>En la actualidad el tema contin\u00faa vigente con otro Enrique tambi\u00e9n de Inglaterra. Harry se cas\u00f3 con una actriz para abandonar la corona inglesa, es el menor de los dos hermanos y al estar vivo su padre lo posiciona en la tercera l\u00ednea de sucesi\u00f3n. El pr\u00edncipe cambi\u00f3 de continente donde es protagonista y los reflectores lo adoran. El extra\u00f1amiento por su decisi\u00f3n lo ha descalificado entre propios y extra\u00f1os, nadie comprende que fue en la b\u00fasqueda de su lugar en el mundo. Como todo tiene un costo, Harry ha renunciado a t\u00edtulos, sueldo, prestigio, imagen y otros beneficios royals que obten\u00eda por ser integrante de la monarqu\u00eda, extendi\u00e9ndose a su descendencia y su conyugue.<\/p>\n<p>Los efectos del orden de nacimiento van desde los severos hasta los sutiles. Existen condiciones que pueden atenuarlos o exacerbarlos. Factores como el sexo, tama\u00f1o de la familia, n\u00famero de hermanos, posici\u00f3n econ\u00f3mica, entre otros, influyen en la experiencia que el individuo viva al interior del n\u00facleo familiar. Las formas han cambiado, el fondo es el mismo, los segundog\u00e9nitos lo saben.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":34066,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18964"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18964"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34065,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18964\/revisions\/34065"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34066"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}