{"id":18898,"date":"2021-06-25T00:00:00","date_gmt":"2021-06-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-baile-de-las-cintas-herencia-pagana-del-colonialismo-2"},"modified":"2024-02-23T10:20:31","modified_gmt":"2024-02-23T16:20:31","slug":"el-baile-de-las-cintas-herencia-pagana-del-colonialismo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-baile-de-las-cintas-herencia-pagana-del-colonialismo-2","title":{"rendered":"El baile de las cintas herencia  pagana del colonialismo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura, por:&nbsp;A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa<\/i><\/b><br \/><b><i>Correo: aidamarialopez64@gmail.com<\/i><\/b><\/p>\n<p>Devotos del M\u00e1stil de Mayo, durante todo el d\u00eda vuestras risas han resonado alegremente en los bosques. \u00a1Pero esta debe ser la m\u00e1s jubilosa de vuestras horas, corazones m\u00edos! Nathaniel Hawthorne. \u201cEl m\u00e1stil de Mayo de Merry Mount\u201d.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pasado m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de que Crist\u00f3bal Col\u00f3n descubriera Am\u00e9rica cuando en el siglo XVII se instal\u00f3 en el continente un nuevo conquistador, Thomas Morton (1576-1647), un explorador y abogado de Inglaterra quien lleg\u00f3 con fines colonizadores y comerciales en el negocio de las pieles. Enemigo de los puritanos que se hab\u00edan instalado poco antes, se dedic\u00f3 a un singular trueque con los nativos. Tras un frustrado matrimonio en Inglaterra por causa de los devotos se dedic\u00f3 a litigar a favor del gobernador del puerto ingl\u00e9s de Plymouth, quien ten\u00eda varios asentamientos en Nueva Inglaterra -continente americano-, parte de la negociaci\u00f3n de Morton fue que le delegaran la supervisi\u00f3n de las colonias, entre ellas la que se encontraba en Algonquin (Maryland).<\/p>\n<p>Morton -el primer brib\u00f3n de Estados Unidos- no lleg\u00f3 a sembrar una bandera de Inglaterra como lo hiciera el religioso Col\u00f3n con la de Espa\u00f1a, sino un tronco de pino de 25 metros como estandarte del para\u00edso que m\u00e1s adelante bautizar\u00eda como Monte Alegre, escandalizando a los puritanos quienes se dedicaban a las oraciones y se opon\u00edan al sexo sin control. Si bien este grupo censuraba las relaciones sexuales fuera del matrimonio, al interior de este era obligatorio y motivo de divorcio por incumplimiento. Morton predicaba entre los indios que el sexo era una manera de acercarse al creador motivo por el cual promovi\u00f3 la pr\u00e1ctica indiscriminada azuzada por el alcohol que les prove\u00eda a cambio de pieles de especies end\u00e9micas para exportar a Inglaterra.<\/p>\n<p>Alrededor del M\u00e1stil de Mayo los nativos sembraban semillas de flores y \u00e1rboles como el abedul, sujetados con cintas de 20 colores alegres simulaban que brotaban del tronco pintado con los siete colores del arco\u00edris para rematar con un gallardete con las mismas tonalidades que los vientos estivales ondeaban. Como en una grotesca pintura de Goya, los hombres se caracterizaban de feroces animales con cuernos de venado o de macho cabr\u00edo, barbas de chivo y patas con medias rosas de seda que simulaban las de un oso; otros ataviados con gorros rematados con campanillas, danzaban fren\u00e9ticos alrededor del falo ornamentado alegrando con el tintineo el bosque.<\/p>\n<p>Como en el carnaval, se nombraba al Rey y a la Reina de Mayo aunque iba m\u00e1s all\u00e1 de lo simb\u00f3lico. Un cl\u00e9rigo ingl\u00e9s cubierto de flores y corona de hojas de parra, quien dec\u00eda ser actuario de Oxford y sacerdote de Monte Alegre, casaba a la pareja. Cuando menos una vez al mes -el primero de mayo-, colonos y nativos rend\u00edan culto al falo florido o escarchado seg\u00fan la estaci\u00f3n del a\u00f1o, beb\u00edan alcohol con fruici\u00f3n y se entregaban a los placeres sensuales. Las mujeres bailaban alrededor del tronco con movimientos provocadores invocando a los dioses para que les concedieran los placeres de la carne. Por supuesto tanta felicidad no ser\u00eda eterna y despu\u00e9s de unos a\u00f1os los puritanos consiguieron que a Morton lo regresaran a Inglaterra e incendiaron el lugar para que el fuego purificara el ambiente maldito.<\/p>\n<p>Han pasado cuatro siglos y el ritual pagano ha sido adoptado por varios pa\u00edses del continente americano con variaciones, permaneciendo el tronco con las cintas de colores y las flores que lo ornamentan. En Yucat\u00e1n el Baile de las Cintas es una de las suertes de la vaquer\u00eda -herencia colonial- y lo bailan parejas con trajes t\u00edpicos al son de la jarana, remiti\u00e9ndose a los ancestros mayas. Es una danza llena de algarab\u00eda, vistosa, cuyos participantes -entre 10 y 12- colorean el tronco de ceiba sostenido por un var\u00f3n, con el tejido de las cintas por medio de pasos y giros coordinados y precisos.<\/p>\n<p>Las interpretaciones de la danza son variadas seg\u00fan la regi\u00f3n, para algunos es la uni\u00f3n de los pueblos, en Yucat\u00e1n es una muestra de habilidad y destreza que se corona con el entusiasmo y aplauso del p\u00fablico. La m\u00fasica aunada al colorido de los trajes regionales y las cintas, son una explosi\u00f3n visual y auditiva que siempre agradecen locales y extranjeros quienes disfrutan del espect\u00e1culo sin remitirse al origen e intenci\u00f3n de la danza pagana.<\/p>\n<p>El desencuentro entre libertinos y puritanos en el continente americano termin\u00f3 con la fiesta por la idea de la dualidad entre cuerpo y raz\u00f3n, entre vicio y virtud, sin embargo, hered\u00f3 ideas y pr\u00e1cticas que se han sublimado a trav\u00e9s del arte seg\u00fan la cultura. El Baile de las Cintas en Yucat\u00e1n es ese espacio en el que los cuerpos expresan el alborozo de la vaquer\u00eda, la alegr\u00eda de vivir con sus diferentes colores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":34011,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18898"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18898"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18898\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34010,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18898\/revisions\/34010"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34011"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}