{"id":18806,"date":"2021-06-17T00:00:00","date_gmt":"2021-06-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-gran-reserva-sonada"},"modified":"2024-02-23T10:15:27","modified_gmt":"2024-02-23T16:15:27","slug":"la-gran-reserva-sonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-gran-reserva-sonada","title":{"rendered":"La gran reserva so\u00f1ada"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo M\u00e1s Que Palabras<\/i>, por: V\u00edctor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b>corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cConservar y utilizar de manera sostenible los oc\u00e9anos, los mares y los recursos marinos, ha de ser nuestra gran tarea en los pr\u00f3ximos a\u00f1os\u201d.<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p>Nuestra vida, que es un gran oleaje de vivencias permanente, halla su gran reserva en el azul del manto, reflejo celeste en la tierra, que envuelve m\u00e1s del setenta por ciento del planeta. Casi nada. Verdaderamente, sin el pulso de los oc\u00e9anos no podr\u00edamos vivir. Prueba de ello, es que producen al menos el cincuenta por ciento del ciclo viviente, tanto de oxigeno como de biodiversidad y de prote\u00ednas. Pensemos que ese incoloro, inodoro e ins\u00edpido manjar, representa, ya no solo un sostenimiento m\u00e1s, sino tambi\u00e9n un elemento esencial de nuestra propia po\u00e9tica interna, lo que nos permite renacer siempre y proseguir calmando esa sed de amor que reseca nuestros labios, manteni\u00e9ndolos vivos en la savia. Custodiar, por tanto, ese territorio oce\u00e1nico resulta m\u00e1s que imprescindible para poder continuar subsistiendo.<\/p>\n<p>Conservar y utilizar de manera sostenible los oc\u00e9anos, los mares y los recursos marinos, ha de ser nuestra gran tarea en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Son los pulmones de nuestro planeta, un manantial importante de sonidos que nos purifican por dentro y por fuera. De ah\u00ed, la necesidad de trabajar por su m\u00edstica transparente de donaci\u00f3n, libre de extensiones inertes de pl\u00e1stico flotante, que lo \u00fanico que hacen es destrozarnos ese horizonte de confianza, que todos nos merecemos por propia dignidad humana. Nadie puede truncarnos esta ilusi\u00f3n, ya sea por tierra o por mar. Nos entristece observar esa gran reserva oce\u00e1nica hundida por nuestro af\u00e1n contaminante. Por eso, nos alegra el esp\u00edritu de esas gentes so\u00f1adoras que luchan por los destrozos, que trazan el comienzo esperanzador del Decenio de las Naciones Unidas de las Ciencias Oce\u00e1nicas para el Desarrollo Sostenible, extendi\u00e9ndolo hasta el 2030. No trunquemos su desvelo. Si acaso, sumemos a su solidario compromiso, que lo azul es m\u00e1s inmaculado que lo blanco, que las l\u00e1grimas son  m\u00e1s pulcras que las sonrisas y el amor m\u00e1s en\u00e9rgico que la siembra de terror. <\/p>\n<p>El mar, la mar gal\u00e1ctica, esa que esconde un sinf\u00edn de sensaciones, ha de fundirse en la pureza del verso, propiciando otros abecedarios m\u00e1s del alma que de la tierra. Ellos, que conforman el territorio poblado del agua, absorben alrededor del treinta por ciento del di\u00f3xido de carbono producido por nosotros, amortiguando de este modo los impactos del calentamiento global, y que adem\u00e1s son clave en el sustento, por lo que requieren de nuestra responsabilidad para frenar el deterioro de la calidad existencial. En cualquier caso, tampoco es de recibo continuar alimentando todos los vicios autodestructivos. Se nos demanda de otros comportamientos m\u00e1s responsables hacia nuestro propio ambiente natural. De no tomar conciencia de aquello que nos acompa\u00f1a, se pondr\u00e1 en riesgo la continuidad de nuestro distintivo linaje. Porque, en definitiva, estamos llamados a hacer un uso sensato de las cosas y a reconocer un cambio de actitud en el modelo de desarrollo global.<\/p>\n<p>Personalmente, detesto este progreso de falsedad y destrucci\u00f3n, que no deja a sus moradores tiempo para crear y menos para recrearse en el buceo vivencial. Si las soluciones para una gesti\u00f3n sostenible de los oc\u00e9anos \u2013seg\u00fan Naciones Unidas- precisan de la aplicaci\u00f3n de tecnolog\u00eda ecol\u00f3gica y el uso innovador de recursos marinos; de igual modo, deber\u00edamos desterrar de nosotros ese af\u00e1n posesivo y consumista, que lo \u00fanico que hace es esclavizarnos por completo. Desde luego, urge tomar otros h\u00e1bitos m\u00e1s comprensivos y naturales, dado que es mucho lo que est\u00e1 en juego, para no corromper esa l\u00edrica que reviste la tierra con los oc\u00e9anos, y que en cierto sentido representa, parte de esa evocaci\u00f3n con la que todos revivimos. Despertemos, pues, que lo que nos da vida es que en cualquier parte tenemos un manantial de poemas (\u00a1que dejen de ser penas ya!) donde saciar el esencia de nuestro ser. No enturbiemos, pues, ese soplo cristalino con nuestras acciones interesadas, vaya que las nubes nos ennegrezcan por siempre. Antes de que esto suceda, regener\u00e9monos madurando en el discernimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo M\u00e1s Que Palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18806"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18806"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18806\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33928,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18806\/revisions\/33928"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18806"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}