{"id":18800,"date":"2021-06-17T00:00:00","date_gmt":"2021-06-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/una-apuesta-de-esperanza-saludable"},"modified":"2024-02-23T10:15:18","modified_gmt":"2024-02-23T16:15:18","slug":"una-apuesta-de-esperanza-saludable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/una-apuesta-de-esperanza-saludable","title":{"rendered":"Una apuesta de esperanza saludable"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo M\u00e1s Que Palabras<\/i>, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero.<\/b><\/p>\n<p><b>corcoba@telefonica.net<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cDeber\u00edamos garantizar esa vida sana, tanto corporal como interiormente, que es lo que nos injerta la placidez que todos nos merecemos porque s\u00ed; y, por supuesto, en todas los per\u00edodos vivientes\u201d.<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p>Muchas familias han renunciado a esta apuesta por el sosiego. Vivimos inmersos en un traj\u00edn permanente, sin apenas tiempo para nosotros. Hoy, multitud de chavales caminan a la deriva, abandonados a s\u00ed mismos y a sus instintos. Inmersos en multitud de quehaceres, un sinf\u00edn de hogares, con sus progenitores al frente, tampoco encuentran tiempo para sus hijos; obviando su tarea m\u00e1s importante, de cuidado y comunicaci\u00f3n entre s\u00ed, ense\u00f1\u00e1ndoles a distinguir lo que es bueno de lo que es malo. Lo mismo sucede con las personas mayores, a medida que el mundo se ha enfrentado a una crisis de salud sin igual, los ancianos se han convertido en una de sus v\u00edctimas m\u00e1s visibles. De igual forma, entre nosotros y en cualquier etapa e instante, contribuimos a acrecentar los tormentos. En efecto, cuando la relaci\u00f3n degenera, la soledad toma vida, como demuestra la crisis de pareja y la desesperaci\u00f3n suele entrar en vena. Por desgracia, nos hemos convertido en una sociedad que muchas veces maltrata con el abandono m\u00e1s cruel, tanto a sus progenitores como a sus descendientes, o seres que dice querer y no es cierto. Por eso, es vital que los sectores sanitarios de atenci\u00f3n primaria y los servicios sociales no desfallezcan y trabajen conjuntamente, cuando menos para detectar y resolver el problema. De lo contrario, todo continuar\u00e1 semioculto y entre sombras, embruteciendo a las nuevas generaciones. <\/p>\n<p>Indudablemente, se requieren otros ambientes m\u00e1s sanos, donde impere una familia estable y unida que equilibre todos los aspectos del crecimiento de sus miembros. Por consiguiente, si prioritaria es la necesidad de una gobernabilidad global m\u00e1s efectiva, que sea capaz de asegurar otro ambiente m\u00e1s responsable y de consensos, para que se tomen en cuenta las necesidades reales de la gente en materia de resistencia, tambi\u00e9n es fundamental avivar una cultura favorable a la familia en cuanto al \u00e1mbito natural para el desarrollo humano. Corresponde, en consecuencia,  a cada uno de nosotros, activar ese cambio de actitudes, m\u00e1s all\u00e1 de una din\u00e1mica ego\u00edsta del culto al cuerpo y dejadez total de lo que verdaderamente nos une, que es el esp\u00edritu de entrega y donaci\u00f3n hacia s\u00ed y los dem\u00e1s. No imitemos, dir\u00eda San Francisco de Sales, a aquellos que \u201ccomen sin gustar, duermen sin descansar, se  r\u00eden sin alegr\u00eda, se arrastran en lugar de caminar\u201d sino que hagamos el bien \u201ccon cuidado y atenci\u00f3n, con perseverancia y prontitud\u201d.<\/p>\n<p>Deber\u00edamos propiciar una d\u00e9cada distinta, la de un retorno interior que nos haga mejores ciudadanos. Realmente andamos enfermos de coraz\u00f3n y mente. Debemos mejorar la vida todos, desde el propio linaje al entorno por el que se transita. Para conseguirlo, hay que sumar capacidades que permitan a una persona ser y, adem\u00e1s, desarrollarse. Este entusiasmo, inherente a todo ser humano, parte de la satisfacci\u00f3n de las necesidades b\u00e1sicas cubiertas,  de la posibilidad de poder tomar decisiones, de tener movilidad y sentirse libre, de establecer y mantener relaciones cooperantes y colaborativas.  Jam\u00e1s desvirtuemos lo que nos humaniza, que son las actitudes y los valores, las po\u00e9ticas del abrazo social y el pulso de horizontes limpios. La situaci\u00f3n de que se viva hoy m\u00e1s, nos ofrece la oportunidad de reconsiderar no solo lo que podr\u00eda ser la edad avanzada, sino de qu\u00e9 manera podr\u00eda evolucionar nuestro ciclo existencial. Subsiguientemente, deber\u00edamos garantizar esa vida sana, tanto corporal como interiormente, que es lo que nos injerta la placidez que todos nos merecemos porque s\u00ed; y, por supuesto, en todas los per\u00edodos vivientes.  <\/p>\n<p>De ah\u00ed, lo transcendente que es una cobertura sanitaria universal, as\u00ed como una apuesta de esperanza saludable, que garantice la dicha, a trav\u00e9s de la calidad humana de relaciones, que los mecanismos econ\u00f3micos, por s\u00ed solos, no pueden producir. Hasta que no florezca la verdad no avanzaremos humanamente. Precisamente, este actuar de desorden que sufrimos, nos est\u00e1 dejando sin coraz\u00f3n, totalmente desorientados y hundidos en nuestras miserias.  En este sentido, y para salir de esta cordillera de desdichas, nos alegra que la atenci\u00f3n de la salud mental, exhortada en las nuevas orientaciones, ahonde en que ha de prestarse a todos y que no s\u00f3lo debe abarcar la atenci\u00f3n sanitaria, sino tambi\u00e9n el apoyo para la vida cotidiana, como facilitar el acceso al alojamiento y los v\u00ednculos con los servicios de educaci\u00f3n y empleo. La sanaci\u00f3n integra de la persona es lo b\u00e1sico y creo que ha de sustentarse en un enfoque basado en los derechos humanos; puesto que, para hacer frente al estr\u00e9s normal de la vida, es determinante considerar m\u00faltiples factores socioecon\u00f3micos, biol\u00f3gicos y ambientales. Pero, y en todo caso, igualmente nos sustenta la fuerza del anhelo de estar despiertos, ya que por muy grande que sea la adversidad de este hurac\u00e1n enfermizo, mayor ser\u00e1 el coraje del soplo de las ilusiones. Con la providencia del sue\u00f1o tambi\u00e9n se vive. Nunca lo olvidemos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo M\u00e1s Que Palabras.<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18800"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18800"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18800\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33924,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18800\/revisions\/33924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}