{"id":18756,"date":"2021-06-11T00:00:00","date_gmt":"2021-06-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-satira-en-la-campana-electoral-de-william-hogarth-2"},"modified":"2024-02-23T10:13:03","modified_gmt":"2024-02-23T16:13:03","slug":"la-satira-en-la-campana-electoral-de-william-hogarth-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-satira-en-la-campana-electoral-de-william-hogarth-2","title":{"rendered":"La s\u00e1tira en La Campa\u00f1a Electoral de William Hogarth"},"content":{"rendered":"<p>El arte refracta a la sociedad, a trav\u00e9s de este conocemos lo que suced\u00eda en \u00e9pocas lejanas: modas, tendencias, estilos de vida, personajes, costumbres, comportamientos; comparar si los tiempos pasados fueron mejores que los actuales. En el tema de la pol\u00edtica parece que las pr\u00e1cticas que ahora conocemos son inherentes al ejercicio. El pintor ingl\u00e9s William Hogarth (1697-1764) satiriz\u00f3 lo que se viv\u00eda en las campa\u00f1as electorales bajo el reinado de Jorge II de Inglaterra, monarca a quien se le atribu\u00eda poco amor al pa\u00eds. Siendo alem\u00e1n no entend\u00eda la lengua inglesa, por lo tanto no valoraba la cultura brit\u00e1nica; se conduc\u00eda como un extra\u00f1o, alejado de las necesidades de los  ciudadanos.   <\/p>\n<p>Inglaterra estaba dando los primeros pasos hacia una democracia lo que quedar\u00eda plasmado en una serie de cuatro pinturas donde se aprecian las triqui\u00f1uelas de los pol\u00edticos para obtener representantes en el Parlamento que van desde regalos y el dinero para obtener el voto, hasta coacciones. Detractores, revueltas y asesinatos son parte del paisaje. Las elecciones parlamentarias en el distrito de Oxfordshire inspiraron a Hogarth para pintar la s\u00e1tira pol\u00edtica, reforz\u00f3 sus ideas a trav\u00e9s de alegor\u00edas.<\/p>\n<p>Una mirada r\u00e1pida de la pintura \u201cLa campa\u00f1a electoral\u201d (1754-1755) nos enfoca en varias escenas simult\u00e1neas. El banquete \u2013 un gui\u00f1o a La \u00faltima cena de Leonardo da Vinci-  en una taberna est\u00e1 nutrido de personajes pol\u00edticos y del pueblo que se han dado cita para departir. A la izquierda est\u00e1n sentados los representantes del partido y organizadores. Frente a ellos una persona se ha desmayado por su glotoner\u00eda. Afuera los manifestantes avientan piedras a la ventana y en primer plano los regalos para los electores. De un padr\u00f3n de 16 000 personas solo pod\u00edan votar los hombres que tuvieran tierras; los comerciantes y los fabricantes estaban excluidos.<\/p>\n<p>Al fondo y al centro del lienzo un grupo de m\u00fasicos ameniza -en aquella \u00e9poca los actos electorales se acompa\u00f1aban de m\u00fasica-. Asimismo el gaitero se rasca el cuello aludiendo al prejuicio ingl\u00e9s de que todos los escoceses ten\u00edan sarna. Arriba de ellos se aprecia un cuadro desgarrado de Guillermo III otro monarca extranjero y despreciado. Los brit\u00e1nicos se impusieron y le hicieron saber que el pueblo no estaba al servicio del rey, sino el rey al servicio del pueblo, por ello se aboli\u00f3 la prohibici\u00f3n de criticar a la Corona y los diputados de la C\u00e1mara de los Comunes ya no ser\u00edan designados por el soberano, sino por los electores. <\/p>\n<p>En otra escena vemos el sufrimiento de los candidatos; los anfitriones tambi\u00e9n son v\u00edctimas en el banquete. A uno de ellos le echan el humo de la pipa, otro soporta el brazo de una mujer vieja y gorda. El candidato que mira de frente al espectador evidencia con su gesto lo que est\u00e1 pasando con tal de obtener el voto. Ir\u00f3nico y con las cejas enarcadas parece decirnos: ni  modo, al mal tiempo buena cara; qu\u00e9 m\u00e1s; mientras intentan quemarle la peluca &#8211; broma habitual en aquella \u00e9poca- y una ni\u00f1a le quita su anillo. <\/p>\n<p>Los candidatos eran propuestos por los terratenientes, aunque era com\u00fan que los esca\u00f1os se vendieran abiertamente a los hijos menores de las familias nobles que no ten\u00edan oficio ni beneficio. El precio se cotizaba en 5000 libras. Tambi\u00e9n se compraban votos, un candidato pod\u00eda gastar un monto similar para obtener la preferencia del elector. Entre los gastos de los candidatos se contemplaban lazos para trajes y sombreros, porras, botellas de aguardiente, viajes en carruaje, la demolici\u00f3n de casas, fomentar tumultos y los gastos en los tribunales.<\/p>\n<p>Las erogaciones eran consideradas inversi\u00f3n, se recuperar\u00edan una vez que el personaje ascendiera al esca\u00f1o; no exist\u00edan las dietas. Despu\u00e9s de la invitaci\u00f3n a una comida era frecuente que el diputado encontrara libras debajo de la servilleta, a veces un monto mayor al costo de su campa\u00f1a. El soborno era simplemente considerado instrumento pol\u00edtico. <\/p>\n<p>Observamos en otro espacio del lienzo a un hombre sentado con un garrote y otro lav\u00e1ndole una herida en la cabeza con ginebra -bebida de los pobres-, representaci\u00f3n del pueblo que aunque no ten\u00edan derecho al voto, participaban a su manera intimidando y violentando; otra forma de ganar la elecci\u00f3n.  <\/p>\n<p>Resulta evidente que el inter\u00e9s en la pol\u00edtica de la Inglaterra del siglo XVIII afirm\u00f3 las pr\u00e1cticas en los procesos electorales, lo cual ha quedado manifiesto en el arte. Hogarth es considerado el fundador de una pintura independiente en la cual se dio la libertad de satirizar a la sociedad en los albores de la democracia. La literatura y la dramaturgia tambi\u00e9n hicieron su parte. <\/p>\n<p>La descomposici\u00f3n y la recomposici\u00f3n de \u201cLa campa\u00f1a electoral\u201d (102 x 127 cm) ubicada en la actualidad en Londres en el Sir John Soane\u00b4s Museum, es rica en detalles y s\u00edmbolos, testimonio del ambiente pol\u00edtico de su tiempo que a observar por las pr\u00e1cticas nos resulta conocido y hasta familiar. Han pasado m\u00e1s de tres siglos y la pregunta ser\u00eda si esa y la que ahora vivimos es la \u00fanica manera de hacer pol\u00edtica, si como dijo el entonces jefe del gobierno brit\u00e1nico Robert Walpole: \u201cEn la \u201cC\u00e1mara de los Comunes cada hombre tiene su  precio\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1111,"featured_media":33886,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18756"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1111"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18756"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33885,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18756\/revisions\/33885"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33886"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}