{"id":18700,"date":"2021-06-04T00:00:00","date_gmt":"2021-06-04T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/cartas-reveladoras-de-flaubert-a-su-amante-colet"},"modified":"2024-02-23T10:09:50","modified_gmt":"2024-02-23T16:09:50","slug":"cartas-reveladoras-de-flaubert-a-su-amante-colet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/cartas-reveladoras-de-flaubert-a-su-amante-colet","title":{"rendered":"Cartas reveladoras de Flaubert a su amante Colet"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Ante<br \/>\nla amenaza del olvido las cartas son testimonio de inquietudes, tormentos,<br \/>\naventuras, cortejos, tribulaciones y pasiones. Son reveladoras, misteriosas,<br \/>\nconfesionales, motivo de an\u00e1lisis y reflexi\u00f3n. Portan noticias de viajes,<br \/>\nenfermedades y amores. Gustave Flaubert (1821-1880) escribi\u00f3 tantas cartas como<br \/>\np\u00e1ginas de su obra, en total 275 a su amante la poeta<i> <\/i>Louise Colet (1810-1876) durante casi nueve a\u00f1os, tiempo en que la<br \/>\nmusa pas\u00f3 de estar casada a enviudar. <\/p>\n<p>A<br \/>\ntrav\u00e9s de las misivas se puede seguir el auge y decadencia de la relaci\u00f3n. La<br \/>\nprimera escrita el martes en la medianoche del 4 de agosto de 1846, la \u00faltima el<br \/>\nmartes por la ma\u00f1ana del 6 de marzo de 1855, m\u00e1s que una carta es una nota<br \/>\nescueta de cuatro l\u00edneas donde le advierte a Colet que nunca lo encontrar\u00e1: <i>\u201cMe he enterado de que se hab\u00eda tomado la<br \/>\nmolestia de venir tres veces ayer por la tarde a mi casa. No estaba. Temiendo<br \/>\nlas afrentas que semejante persistencia por su parte podr\u00eda atraerle por la<br \/>\nm\u00eda, la cortes\u00eda me induce a advertirle que nunca estar\u00e9. La saludo atentamente\u201d.<br \/>\n<\/i>El car\u00e1cter amoroso de la primera donde la tuteaba <i>\u201cHace doce horas a\u00fan est\u00e1bamos juntos; ayer a estas horas te ten\u00eda en<br \/>\nmis brazos\u2026 \u00bfRecuerdas?&#8230; \u00a1Qu\u00e9 lejos queda ya!&#8230;\u201d<\/i>, termina siendo fr\u00eda y<br \/>\ndistante trat\u00e1ndola de usted. Un amor tormentoso que marc\u00f3 la vida de los<br \/>\namantes hasta el final de sus d\u00edas. <i><\/i><\/p>\n<p>El<br \/>\npadre, m\u00e9dico de profesi\u00f3n, influy\u00f3 en la vocaci\u00f3n de Achille primog\u00e9nito de la<br \/>\nfamilia, este decidi\u00f3 que Gustave estudiara Derecho en Par\u00eds. Influenciado por<br \/>\nLord Byron sus amigos Chevalier y Le Poittevin lo introdujeron a la \u00e9lite<br \/>\nliteraria, ah\u00ed conoci\u00f3 a V\u00edctor Hugo quien a su vez le present\u00f3 a la <i>salonni\u00e8re<\/i> Louise, once a\u00f1os mayor que<br \/>\n\u00e9l y de la que enseguida qued\u00f3 prendado. La relaci\u00f3n que sostuvieron por<br \/>\ncorrespondencia evidencia la personalidad de Flaubert, su conceptualizaci\u00f3n del<br \/>\narte, su teor\u00eda del estilo, misticismo est\u00e9tico y filosof\u00eda de vida. <\/p>\n<p>Los<br \/>\ncr\u00edticos consideran que Colet fue su modelo para escribir \u201cMadame Bovary\u201d, aunque<br \/>\na pregunta expresa respond\u00eda: \u201cMadame Bovary soy yo\u201d. Novela que le llevar\u00eda cuatro<br \/>\na\u00f1os y medio de trabajo intenso y tenso entre su temperamento lirico y su<br \/>\nvoluntad. Deseaba escribir una prosa que rimase como el verso, evitando las<br \/>\nmet\u00e1foras, <i>clich\u00e9s<\/i> y repeticiones. El<br \/>\nmanuscrito se conserva en la Biblioteca Municipal de Rouen.<\/p>\n<p>Para<br \/>\nvisualizar a los amantes es pertinente saber que cuando se conocieron Colet<br \/>\nten\u00eda 35 a\u00f1os y Flaubert 24. Ella era poeta y contaba una pensi\u00f3n del rey:<br \/>\nrica, bella y exitosa; personalidad viril. \u00c9l era un provinciano burgu\u00e9s de<br \/>\n1.83 metros de estatura sin obra publicada; por sus venas corr\u00eda sangre<br \/>\nnormanda y francesa: <i>\u201cBelleza de h\u00e9roe.<br \/>\npiel blanca, mejillas rosadas, larga y fina cabellera, elevada estatura y ancha<br \/>\nespalda, espesa barba de un rubio dorado, enormes ojos color verde mar,<br \/>\nenmarcados por cejas negras, voz sonora como trompeta, extremado en sus gestos<br \/>\ny de una risa contagiosa\u201d<\/i> (Retrato hecho por su amigo M\u00e1xime du Camp) . <\/p>\n<p>Sus<br \/>\nbi\u00f3grafos coinciden en que ella signific\u00f3 el fin de un largo per\u00edodo de<br \/>\ncastidad y un momento de transformaci\u00f3n intelectual; de ruptura definitiva con<br \/>\nsu juventud. Colet es a la mujer que m\u00e1s am\u00f3, como dato curioso la \u00fanica rubia<br \/>\nde sus amantes. La relaci\u00f3n epistolar da cuenta de m\u00e1s letras que encuentros.<br \/>\nLa pasi\u00f3n inicial se fue desdibujando con el tiempo para nunca consolidarse. Los<br \/>\nsiguientes fragmentos de las cartas evidencian lo dicho:<\/p>\n<p><i>\u201cEstoy loco. Si estuvieses aqu\u00ed, te<br \/>\nmorder\u00eda; tengo ganas de hacerlo\u2026S\u00ed, ahora me siento con apetitos de fiera<br \/>\nsalvaje\u2026\u201d <\/i>(8 septiembre de 1846)<\/p>\n<p><i>\u201c\u2026en un seto de rosales he cogido<br \/>\nesta peque\u00f1a rosa que te env\u00edo. Dejo un beso sobre ella; p\u00f3ntela enseguida en<br \/>\nla boca, y luego, ya adivinas d\u00f3nde\u2026\u201d <\/i>(9 de agosto de 1846)<\/p>\n<p><i>\u201cTe desnudo y te visto\u2026 veo tu cabeza<br \/>\na mi lado sobre la almohada\u2026la carne es tu alma\u2026Adi\u00f3s, mil besos por todas<br \/>\npartes\u2026\u201d. <\/i>(24 de agosto de 1846)<\/p>\n<p><i>\u201c\u00bfTe nos imaginas aguard\u00e1ndonos, busc\u00e1ndonos,<br \/>\nentre la multitud encontr\u00e1ndonos y march\u00e1ndonos juntos y solos?\u201d. <\/i>(4<br \/>\nde septiembre de 1846)<\/p>\n<p><i>\u201cPor lo visto las putas te obsesionan.<br \/>\n\u00a1Merecer\u00edas ser hombre!&#8230; No me dedic\u00f3, como t\u00fa piensas, a org\u00edas intelectuales\u201d.<br \/>\n<\/i>(30<br \/>\nde enero de 1847)<\/p>\n<p><i>\u201cAdi\u00f3s, un beso muy grande donde<br \/>\nquieras\u2026\u201d <\/i>(Febrero de 1847)<i><\/i><\/p>\n<p><i>\u201c\u2026Un largo beso en tus senos\u2026\u201d <\/i>(10<br \/>\nde agosto de 1847)<\/p>\n<p><i>\u201cPues<br \/>\nbien, envejecemos, hermosa m\u00eda; seamos nuestro \u00faltimo fantasma, nuestra<br \/>\n\u00faltima mentira\u2026\u201d <\/i>(1 de septiembre de 1852)<\/p>\n<p><i>\u201c\u00bfNo he hecho todo para dejarte? \u00bfNo<br \/>\nlo has hecho todo para amar a otros? Hemos vuelto uno con otro porque est\u00e1bamos<br \/>\nhechos el uno para el otro\u201d. <\/i>(21 de agosto de 1853)<\/p>\n<p>Flaubert<br \/>\nnunca se cas\u00f3 muriendo en 1880 a los 59 a\u00f1os de una hemorragia cerebral -quiz\u00e1<br \/>\npor la epilepsia que lo aquejaba-, &nbsp;seis<br \/>\na\u00f1os antes que Colet, quien falleci\u00f3 a los 65 a\u00f1os. Ella despu\u00e9s de enviudar<br \/>\nnunca se volvi\u00f3 a casar. Ninguno de los dos tuvo hijos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":33837,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18700"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18700"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33836,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18700\/revisions\/33836"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33837"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}