{"id":18678,"date":"2021-05-31T00:00:00","date_gmt":"2021-05-31T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-erotismo-en-la-literatura-universal-3"},"modified":"2024-02-23T10:07:46","modified_gmt":"2024-02-23T16:07:46","slug":"el-erotismo-en-la-literatura-universal-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-erotismo-en-la-literatura-universal-3","title":{"rendered":"El erotismo en la literatura universal"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura, por:&nbsp; A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa<\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><b>\u201cCiertos<br \/>\naspectos perversos constituyen componentes de<\/b><\/i><\/p>\n<p><b><i><\/p>\n<p><\/i><\/b><\/p>\n<p><i><b>&nbsp;la vida sexual que raramente faltan en las<br \/>\npersonas sanas\u201d.<\/b><\/i><\/p>\n<p><b><i><\/p>\n<p><\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Sigmund Freud<\/i><\/b><\/p>\n<p>El erotismo nos define<br \/>\ncomo humanos, va m\u00e1s all\u00e1 del acto sexual que observamos en otros seres vivos<br \/>\ncomo parte de la procreaci\u00f3n; necesario para darle sabor a la relaci\u00f3n de<br \/>\npareja. Trasciende los \u00f3rganos sexuales, de ah\u00ed que se conciba el sexo en los<br \/>\ngenitales y el erotismo en el cerebro. Las pr\u00e1cticas amatorias y sus matices,<br \/>\nes uno de los discursos narrativos del arte universal. <\/p>\n<p>La sensaci\u00f3n que<br \/>\nproduce el \u201cBolero\u201d de Maurice Ravel, mirar \u201cEl origen del mundo\u201d de Gustave<br \/>\nCourbet, o escuchar la pasi\u00f3n en <i>E<br \/>\nlucevan le stelle <\/i>de Giacomo Puccini de la \u00f3pera \u201cTosca\u201d<i>:<\/i> \u201c\u2026mientras yo tembloroso, sus bellas<br \/>\nformas liberaba de los velos\u2026\u201d,<i> <\/i>son<br \/>\ninspiraci\u00f3n sensual. Censurados o admirados, lo cierto es que el arte no ha<br \/>\ncontenido sus expresiones er\u00f3ticas, desplegando opiniones encontradas que no<br \/>\nimpiden su manifestaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones \u00e9ticas y morales. &nbsp;<\/p>\n<p>Desde el jard\u00edn del<br \/>\nEd\u00e9n el erotismo est\u00e1 simbolizado con la manzana roja que Eva le da a morder a<br \/>\nAd\u00e1n, contin\u00faa con \u201cEl cantar de los cantares\u201d de Salom\u00f3n -uno de los libros del<br \/>\nAntiguo Testamento-, pasando por los medievales \u201cEl Decamer\u00f3n\u201d (1351-1353)  de Giovanni Boccaccio (1313-1375) y \u201cLos<br \/>\ncuentos de Canterbury\u201d (1387-1400) de Geoffrey Chaucer (1343-1400), llegando hasta<br \/>\nla actualidad con un conglomerado sustancial y digno de an\u00e1lisis. Como veremos,<br \/>\nel t\u00f3pico ha sido abordado a trav\u00e9s de los diferentes g\u00e9neros literarios por<br \/>\nescritores de todos los tiempos y nacionalidades.<\/p>\n<p>La vista es el sentido que<br \/>\nnos posibilita el voyerismo, pero tambi\u00e9n es indispensable para leer del<br \/>\nerotismo. Las palabras t\u00e1citas o explicitas sacuden la imaginaci\u00f3n con la<br \/>\n\u201cRespuesta de don Tom\u00e1s de Iriarte a una dama que le pregunt\u00f3 qu\u00e9 era lo mejor<br \/>\nque hallaba en su cuerpo\u201d, ni se le hubiera ocurrido a la mujer hacer semejante<br \/>\ncuestionamiento al espa\u00f1ol para o\u00edr tal revelaci\u00f3n: \u201c\u2026 juro que nada en tu<br \/>\npersona he visto\/ como el culo que tienes, soberano\/ grande, redondo, grueso,<br \/>\nlimpio, listo;\/\u2026\u201d [Fragmento del soneto de Tom\u00e1s Iriarte (1750-1791)].<\/p>\n<p>El escritor yucateco<br \/>\nJuan Garc\u00eda Ponce (1932-2003) llev\u00f3 el erotismo a trav\u00e9s del voyeurismo felino:<br \/>\n\u201cPero tambi\u00e9n cuando estaba de frente, dejando ver sus pechos peque\u00f1os con sus<br \/>\nvivos pezones y la rica extensi\u00f3n plana del vientre, en el que apenas se<br \/>\nsuger\u00eda el ombligo, y  la zona oscura del<br \/>\nsexo entre las piernas abiertas\u2026\u201d (Fragmento de la novela El gato). <\/p>\n<p>El peruano Mario Vargas<br \/>\nLlosa (1936) en \u201cElogio de la madrasta\u201d (Tusquets, 1988) aclara que lo que m\u00e1s<br \/>\nle enorgullece de su reino es \u201cla grupa de Lucrecia, mi mujer. Digo y repito:<br \/>\ngrupa. No trasero, ni culo, ni nalgas, ni posaderas, sino grupa. Porque cuando<br \/>\nyo la cabalgo la sensaci\u00f3n que me embarga es esa: la de estar sobre la yegua<br \/>\nmusculosa y aterciopelada, puro nervio y docilidad\u201d. <\/p>\n<p>El japon\u00e9s Shuntaro<br \/>\nTanikawa (1931) en su poema \u201cEl beso\u201d, sutilmente poetiza la sensaci\u00f3n del<br \/>\ncontacto: \u201cMe pregunto qu\u00e9 pretend\u00eda asegurar; \/ la ternura que regresa de un<br \/>\nlargo viaje. \/ Palabras perdidas  en un<br \/>\nsilencio expiado, \/ ahora apenas respiras. \/\u201d. (Fragmento)<\/p>\n<p>El escritor checo Milan<br \/>\nKundera (1929) en \u201cEl falso autoestop\u201d (1968) cuenta las aventuras de los<br \/>\namantes en su primer d\u00eda de vacaciones: \u201cPero el joven estaba satisfecho con la<br \/>\nfigura desnuda que se elevaba por encima de \u00e9l y cuya avergonzada inseguridad<br \/>\nno hac\u00eda m\u00e1s que incrementar su autoritarismo. Deseaba ver aquel cuerpo en<br \/>\ntodas en todas las posturas y desde todos los \u00e1ngulos\u2026\u201d. (Fragmento)<\/p>\n<p>El colombiano Gabriel<br \/>\nGarc\u00eda M\u00e1rquez (1927-2014) en su novela \u201cEl amor en los tiempos del c\u00f3lera\u201d (1985)<br \/>\nescribe: \u201cFue en la primera noche de buena mar, ya en la cama, pero todav\u00eda<br \/>\nvestidos, cuando \u00e9l inici\u00f3 las primeras caricias\u2026el doctor Urbino sigui\u00f3<br \/>\nhablando muy despacio, mientras se iba apoderando mil\u00edmetro a mil\u00edmetro de la<br \/>\nconfianza de su piel\u2026h\u00fameda todav\u00eda de un roc\u00edo tierno\u2026se humedeci\u00f3 en la<br \/>\nlengua la yema del cordial y le toc\u00f3 apenas el pez\u00f3n desprevenido\u2026\u201d.<br \/>\n(Fragmento)<\/p>\n<p>Si al Marqu\u00e9s de Sade<br \/>\n(1740-1814, Francia) debemos el t\u00e9rmino: sadismo a Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895,<br \/>\nUcrania) debemos el de: masoquismo. Dos conceptos que unidos siguen siendo blanco<br \/>\nde estudio de sex\u00f3logos, psic\u00f3logos y terapeutas, pero que la literatura aborda<br \/>\npara deleite de los lectores. Sade en \u201cLas 120 jornadas de Sodoma o la escuela<br \/>\ndel libertinaje\u201d, relata 120 d\u00edas de desenfreno por parte de los poderes<br \/>\nfranceses (juez, eclesi\u00e1stico, arist\u00f3crata y banquero). Leopold en \u201cLa venus de<br \/>\nlas pieles\u201d (1870) \u2013su obra m\u00e1s notable-, &nbsp;dedica sus letras al amor: \u201cRech\u00e1zame entonces<br \/>\ncon el pie, si te has cansado de m\u00ed. Quiero ser tu esclavo\u201d. <\/p>\n<p>El tema no se agota ni<br \/>\nlos escritores plasmando las expresiones del erotismo en su obra. El erotismo<br \/>\nes el \u201cKama Sutra\u201d en \u201cLas mil y una noches\u201d. Es la \u201cHistoria de mi vida\u201d<br \/>\n\u201cAntes de acostarse\u201d con \u201cLa giganta\u201d \u201cTeleny\u201d, una de \u201cLas tres hijas de su<br \/>\nmadre\u201d en \u201cLa casa de las bellas durmientes\u201d. El erotismo son las \u201cTierras del<br \/>\nsinf\u00edn\u201d de \u201cLa bestia rosa\u201d.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":33816,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18678"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18678"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18678\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33815,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18678\/revisions\/33815"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33816"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18678"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18678"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18678"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}