{"id":18632,"date":"2021-05-27T00:00:00","date_gmt":"2021-05-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-erotismo-en-la-literatura-universal-2"},"modified":"2024-02-23T10:04:52","modified_gmt":"2024-02-23T16:04:52","slug":"el-erotismo-en-la-literatura-universal-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-erotismo-en-la-literatura-universal-2","title":{"rendered":"El erotismo en la literatura universal"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.&nbsp;<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote>\n<p><i>\u201cCiertos aspectos<br \/>\nperversos constituyen <\/i><\/p>\n<p><i>componentes de la<br \/>\nvida sexual que<\/i><\/p>\n<p><i>raramente faltan<br \/>\nen las personas sanas\u201d.<\/i><\/p>\n<p><b>Sigmund<br \/>\nFreud<\/b><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>El<br \/>\nerotismo nos define como humanos, va m\u00e1s all\u00e1 del acto sexual que observamos en<br \/>\notros seres vivos como parte de la procreaci\u00f3n; necesario para darle sabor a la<br \/>\nrelaci\u00f3n de pareja. Trasciende los \u00f3rganos sexuales, de ah\u00ed que se conciba el<br \/>\nsexo en los genitales y el erotismo en el cerebro. Las pr\u00e1cticas amatorias y<br \/>\nsus matices, es uno de los discursos narrativos del arte universal. <\/p>\n<p>La<br \/>\nsensaci\u00f3n que produce el \u201cBolero\u201d de Maurice Ravel, mirar \u201cEl origen del mundo\u201d<br \/>\nde Gustave Courbet, o escuchar la pasi\u00f3n en <i>E<br \/>\nlucevan le stelle <\/i>de Giacomo Puccini de la \u00f3pera \u201cTosca\u201d<i>:<\/i> \u201c\u2026mientras yo tembloroso, sus bellas<br \/>\nformas liberaba de los velos\u2026\u201d,<i> <\/i>son<br \/>\ninspiraci\u00f3n sensual. Censurados o admirados, lo cierto es que el arte no ha<br \/>\ncontenido sus expresiones er\u00f3ticas, desplegando opiniones encontradas que no<br \/>\nimpiden su manifestaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones \u00e9ticas y morales. &nbsp;<\/p>\n<p>Desde<br \/>\nel jard\u00edn del Ed\u00e9n el erotismo est\u00e1 simbolizado con la manzana roja que Eva le<br \/>\nda a morder a Ad\u00e1n, contin\u00faa con \u201cEl cantar de los cantares\u201d de Salom\u00f3n -uno de<br \/>\nlos libros del Antiguo Testamento-, pasando por los medievales \u201cEl Decamer\u00f3n\u201d<br \/>\n(1351-1353)  de Giovanni Boccaccio<br \/>\n(1313-1375) y \u201cLos cuentos de Canterbury\u201d (1387-1400) de Geoffrey Chaucer<br \/>\n(1343-1400), llegando hasta la actualidad con un conglomerado sustancial y<br \/>\ndigno de an\u00e1lisis. Como veremos, el t\u00f3pico ha sido abordado a trav\u00e9s de los<br \/>\ndiferentes g\u00e9neros literarios por escritores de todos los tiempos y<br \/>\nnacionalidades.<\/p>\n<p>La<br \/>\nvista es el sentido que nos posibilita el voyerismo, pero tambi\u00e9n es<br \/>\nindispensable para leer del erotismo. Las palabras t\u00e1citas o explicitas sacuden<br \/>\nla imaginaci\u00f3n con la \u201cRespuesta de don Tom\u00e1s de Iriarte a una dama que le<br \/>\npregunt\u00f3 qu\u00e9 era lo mejor que hallaba en su cuerpo\u201d, ni se le hubiera ocurrido<br \/>\na la mujer hacer semejante cuestionamiento al espa\u00f1ol para o\u00edr tal revelaci\u00f3n:<br \/>\n\u201c\u2026juro que nada en tu persona he visto\/ como el culo que tienes, soberano\/<br \/>\ngrande, redondo, grueso, limpio, listo;\/\u2026\u201d [Fragmento del soneto de Tom\u00e1s<br \/>\nIriarte (1750-1791)].<\/p>\n<p>El<br \/>\nescritor yucateco Juan Garc\u00eda Ponce (1932-2003) llev\u00f3 el erotismo a trav\u00e9s del<br \/>\nvoyeurismo felino: \u201cPero tambi\u00e9n cuando estaba de frente, dejando ver sus<br \/>\npechos peque\u00f1os con sus vivos pezones y la rica extensi\u00f3n plana del vientre, en<br \/>\nel que apenas se suger\u00eda el ombligo, y<br \/>\nla zona oscura del sexo entre las piernas abiertas\u2026\u201d (Fragmento de la<br \/>\nnovela El gato). <\/p>\n<p>El<br \/>\nperuano Mario Vargas Llosa (1936) en \u201cElogio de la madrasta\u201d (Tusquets, 1988) aclara<br \/>\nque lo que m\u00e1s le enorgullece de su reino es \u201cla grupa de Lucrecia, mi mujer.<br \/>\nDigo y repito: grupa. No trasero, ni culo, ni nalgas, ni posaderas, sino grupa.<br \/>\nPorque cuando yo la cabalgo la sensaci\u00f3n que me embarga es esa: la de estar<br \/>\nsobre la yegua musculosa y aterciopelada, puro nervio y docilidad\u201d. <\/p>\n<p>El<br \/>\njapon\u00e9s Shuntaro Tanikawa (1931) en su poema \u201cEl beso\u201d, sutilmente poetiza la<br \/>\nsensaci\u00f3n del contacto: \u201cMe pregunto qu\u00e9 pretend\u00eda asegurar; \/ la ternura que regresa<br \/>\nde un largo viaje. \/ Palabras perdidas<br \/>\nen un silencio expiado, \/ ahora apenas respiras. \/\u201d. (Fragmento)<\/p>\n<p>El<br \/>\nescritor checo Milan Kundera (1929) en \u201cEl falso autoestop\u201d (1968) cuenta las<br \/>\naventuras de los amantes en su primer d\u00eda de vacaciones: \u201cPero el joven estaba<br \/>\nsatisfecho con la figura desnuda que se elevaba por encima de \u00e9l y cuya<br \/>\navergonzada inseguridad no hac\u00eda m\u00e1s que incrementar su autoritarismo. Deseaba<br \/>\nver aquel cuerpo en todas en todas las posturas y desde todos los \u00e1ngulos\u2026\u201d.<br \/>\n(Fragmento)<\/p>\n<p>El<br \/>\ncolombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1927-2014) en su novela \u201cEl amor en los<br \/>\ntiempos del c\u00f3lera\u201d (1985) escribe: \u201cFue en la primera noche de buena mar, ya<br \/>\nen la cama, pero todav\u00eda vestidos, cuando \u00e9l inici\u00f3 las primeras caricias\u2026el<br \/>\ndoctor Urbino sigui\u00f3 hablando muy despacio, mientras se iba apoderando<br \/>\nmil\u00edmetro a mil\u00edmetro de la confianza de su piel\u2026h\u00fameda todav\u00eda de un roc\u00edo<br \/>\ntierno\u2026se humedeci\u00f3 en la lengua la yema del cordial y le toc\u00f3 apenas el pez\u00f3n<br \/>\ndesprevenido\u2026\u201d. (Fragmento)<\/p>\n<p>Si<br \/>\nal Marqu\u00e9s de Sade (1740-1814, Francia) debemos el t\u00e9rmino: sadismo a Leopold<br \/>\nvon Sacher-Masoch (1836-1895, Ucrania) debemos el de: masoquismo. Dos conceptos<br \/>\nque unidos siguen siendo blanco de estudio de sex\u00f3logos, psic\u00f3logos y<br \/>\nterapeutas, pero que la literatura aborda para deleite de los lectores. Sade en<br \/>\n\u201cLas 120 jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje\u201d, relata 120 d\u00edas de<br \/>\ndesenfreno por parte de los poderes franceses (juez, eclesi\u00e1stico, arist\u00f3crata<br \/>\ny banquero). Leopold en \u201cLa venus de las pieles\u201d (1870) \u2013su obra m\u00e1s notable-, &nbsp;dedica sus letras al amor: \u201cRech\u00e1zame entonces<br \/>\ncon el pie, si te has cansado de m\u00ed. Quiero ser tu esclavo\u201d. <\/p>\n<p>El<br \/>\ntema no se agota ni los escritores plasmando las expresiones del erotismo en su<br \/>\nobra. El erotismo es el \u201cKama Sutra\u201d en \u201cLas mil y una noches\u201d. Es la \u201cHistoria<br \/>\nde mi vida\u201d \u201cAntes de acostarse\u201d con \u201cLa giganta\u201d \u201cTeleny\u201d, una de \u201cLas tres<br \/>\nhijas de su madre\u201d en \u201cLa casa de las bellas durmientes\u201d. El erotismo son las<br \/>\n\u201cTierras del sinf\u00edn\u201d de \u201cLa bestia rosa\u201d.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":33771,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18632"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18632"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18632\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33770,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18632\/revisions\/33770"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33771"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18632"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18632"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18632"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}