{"id":18538,"date":"2021-05-14T00:00:00","date_gmt":"2021-05-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-brindis-del-bohemio-y-otros-deleites-etilicos-2"},"modified":"2024-02-23T09:48:54","modified_gmt":"2024-02-23T15:48:54","slug":"el-brindis-del-bohemio-y-otros-deleites-etilicos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-brindis-del-bohemio-y-otros-deleites-etilicos-2","title":{"rendered":"El brindis del bohemio y otros deleites et\u00edlicos"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura, por:&nbsp;A\u00edda L\u00f3pez Sosa<\/i><\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del D\u00eda de las Madres, \u00bfa qui\u00e9n no se le<br \/>\nviene a la memoria el brindis que hace Arturo, el bohemio puro, quien su \u00fanica<br \/>\nambici\u00f3n es robarle a la tristeza inspiraci\u00f3n para consagrar su copa a esa<br \/>\nmujer que dedic\u00f3 sus embelesos y besos cuando lo arrullaba en la cuna? Ron,<br \/>\nwhisky y ajenjo en copas plet\u00f3ricas, alegraban a seis bohemios en la v\u00edspera<br \/>\ndel a\u00f1o nuevo, en el poema de Guillermo Aguirre y Fierro. Las bebidas et\u00edlicas<br \/>\nson inseparables de cualquier celebraci\u00f3n como se corrobora en la biograf\u00eda de<br \/>\nartistas y bebedores ilustrados, donde el alcohol diluye las reglas y<br \/>\nconvenciones, sacralizando los rituales cotidianos. El mismo Jes\u00fas convirti\u00f3 el<br \/>\nagua en vino en las bodas de Can\u00e1 de Galilea a petici\u00f3n de su madre, la Virgen<br \/>\nMar\u00eda. El primero de sus milagros donde se revel\u00f3 su poder divino.<\/p>\n<p>Las historias que se hilan con las bebidas son<br \/>\nvariadas y hasta sorprendentes. La segunda destilaci\u00f3n se da en la memoria de<br \/>\nquien la ingiere, dot\u00e1ndola de nostalgias, recuerdos, afectos y una sinfon\u00eda de<br \/>\nsentimientos que el alcohol cataliza. M\u00fasicos, escritores, dramaturgos,<br \/>\npersonajes hist\u00f3ricos, pol\u00edticos y hasta de comic, podemos asociarlos a bebidas<br \/>\nespirituosas no solo en su obra, sino tambi\u00e9n en su vida. Ya lo dijo William<br \/>\nFaulkner: \u201cLa civilizaci\u00f3n comienza con la destilaci\u00f3n\u201d,<\/p>\n<p>Homero Simpson ama a la cerveza y a Marge que se la<br \/>\nda. Con una Duff Beer en mano transmite su sabidur\u00eda a Bart, comparando a la<br \/>\nmujer con una cerveza, por la que un hombre es capaz de hacer una tonter\u00eda por<br \/>\nconseguir una porque luce y sabe bien. Solo desea tener amor por la cerveza,<br \/>\ndinero para comprarla y salud para beberla. Filosof\u00eda compartida por quienes la<br \/>\nprefieran en vez del agua.<\/p>\n<p>La leyenda negra de la llamada \u201cHada verde\u201d, \u201cDiablo<br \/>\nverde\u201d o \u201cSant\u00edsima Trinidad\u201d, estuvo de moda entre intelectuales del siglo<br \/>\nXIX, el escritor austriaco Josep Roth, dedic\u00f3 su novela \u201cEl Santo Bebedor\u201d, a<br \/>\ntan deseada bebida. Edgar Allan Poe, Arthur Rimbaud, Paul Verlaine, Stephan<br \/>\nMallarm\u00e9, Charles Baudelaire, inger\u00edan generosamente la absenta, por<br \/>\nconsiderarla un poderoso detonante de los procesos creativos. La Artemisia<br \/>\nabsinthium que contiene, es la causante de las alucinaciones. Edgar Degas pint\u00f3<br \/>\n\u201cEl ajenjo\u201d (1876), donde dos comensales ingieren la fatal bebida prohibida en<br \/>\n1915. Trastornos y delirios eran consecuencia del exceso del l\u00edquido maldito.<br \/>\nCorre la versi\u00f3n de que Van Gogh se mutil\u00f3 la oreja cuando se le apareci\u00f3 \u201cel<br \/>\nhada verde\u201d.<\/p>\n<p>La cotidianidad puede sobrellevarse con un caf\u00e9 con<br \/>\npiquete ya sea de co\u00f1ac, ron, whisky, baileys o an\u00eds; en las rocas o caliente,<br \/>\nuna de las \u201c1001 formas de pedir un caf\u00e9\u201d seg\u00fan la espa\u00f1ola Leticia Dolera en<br \/>\nun documental patrocinado por Nespresso. Un carajillo resulta genial para<br \/>\nterminar la comida.<\/p>\n<p>No se sabe de quien fue la maravillosa idea de<br \/>\nmezclar en una copa de flauta, mitad de la elegante champa\u00f1a y mitad de jugo de<br \/>\nnaranja natural, para comenzar el d\u00eda \u201cmimosa\u201d. Se cree que fue en un hotel de<br \/>\nParis donde se concibi\u00f3 la alquimia consentida a la hora del brunch.<\/p>\n<p>Libiam n\u00e8 lieti calici\u2026invitaci\u00f3n de Alfredo a su<br \/>\namante Violeta para brindar en la \u00f3pera de Giuseppe Verdi: La Traviata.<br \/>\n\u201cBebamos porque el vino avivar\u00e1 los besos del amor\u201d, canta el coro. O qui\u00e9n<br \/>\npuede olvidar al libertino Duque de Mantua en la \u00f3pera Rigoletto de Verdi-,<br \/>\nquien se la pasa entre mujeres y alcohol en las suntuosas fiestas de su<br \/>\npalacio, cantando la famosa aria: La donna \u00e8 mobile.<\/p>\n<p>El ma\u00edz no solo sirve para las tortillas, el bourbon<br \/>\nrequiere, cuando menos, la mitad de este grano en la elaboraci\u00f3n del<br \/>\nwhiskey  -con e-, para despu\u00e9s envejecer<br \/>\ncinco a\u00f1os en barricas de roble. Whiskey and Wimmen es la canci\u00f3n de la banda<br \/>\nJohn Lee Hooker, donde se lamenta del bourbon y las mujeres que casi arruinan<br \/>\nsu vida al hacerlo perder dinero y su auto; combinaci\u00f3n tr\u00e1gica en su vida<br \/>\nnocturna.<\/p>\n<p>Ginebra en dos porciones y una de jugo de lima es lo<br \/>\nque se necesita para preparar un gimlet, el coctel que alcanz\u00f3 la fama cuando<br \/>\nel detective Philip Marlowe lo pide en la novela \u201cEl largo adi\u00f3s\u201d (1953) de<br \/>\nRaymond Chandler, quiz\u00e1 para atenuar los nervios ante su complicidad con un<br \/>\nprobable delincuente.<\/p>\n<p>La escritora estadounidense Fran Lebowitz, conocida<br \/>\npor sus cr\u00edticas mordaces a la sociedad, sugiere que no se deje a los hijos<br \/>\npreparar las bebidas por indecoroso y porque le echan demasiado vermut. Si<br \/>\nbien, para el personaje Hank Moody de la serie Californication, el whiskey es<br \/>\nm\u00e1s r\u00e1pido comparado con el vino, no pensaba lo mismo el cineasta Luis Bu\u00f1uel,<br \/>\nquien consum\u00eda con fruici\u00f3n vino de Valdepe\u00f1as, adem\u00e1s de amar los martinis. Su<br \/>\npropia versi\u00f3n del negroni sedujo a Audrey Hepburn.<\/p>\n<p>En la novela \u201cLa sombra del caudillo\u201d (1929), los<br \/>\nhombres se emborrachaban en los prost\u00edbulos con co\u00f1ac, lo \u00fanico que sab\u00edan es<br \/>\nque era caro, una manera de demostrar su triunfo y que la revoluci\u00f3n les hab\u00eda<br \/>\nhecho justicia. El co\u00f1ac fue el trago de los poderosos como Napole\u00f3n y Winston<br \/>\nChurchill, por algo Truman Capote dec\u00eda que no beb\u00eda algo m\u00e1s fuerte que el<br \/>\nco\u00f1ac antes de las once de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>No hay manera de eludir el protagonismo de los<br \/>\ndestilados y fermentados en los mejores y, a veces, en los peores momentos de<br \/>\nla existencia. En espa\u00f1ol, decir \u00a1Salud!, se extiende a los deseos de<br \/>\nprosperidad y suerte, acompa\u00f1ados de la musicalidad del chinch\u00edn de las copas<br \/>\nal chocar.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":33682,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18538"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18538"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18538\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33681,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18538\/revisions\/33681"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33682"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}