{"id":18470,"date":"2021-05-07T00:00:00","date_gmt":"2021-05-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/romance-de-mayo"},"modified":"2024-02-23T09:44:37","modified_gmt":"2024-02-23T15:44:37","slug":"romance-de-mayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/romance-de-mayo","title":{"rendered":"Romance de mayo.."},"content":{"rendered":"<p>La fotograf\u00eda mostraba un vestido blanco, y bello, y desde luego muy blanco, muy puro.<br \/>Era una ni\u00f1a vestida para recibir la Primera Comuni\u00f3n, toda ella pureza y fe, ilusiones y tradici\u00f3n. <\/p>\n<p>La otra cartulina era un capote en danza.. y permit\u00eda adivinar una faena divina, lances de los que crean oles, una tarde de toros soberbia. Se intu\u00eda que toreaba alguien con magia, con alma..<\/p>\n<p>La tercera de las fotos reflejaba un libro. Un libro muy coqueto con unas flores rojas en la portada rosa. El t\u00edtulo hablaba del mes de la Virgen, del mes de las flores. Era algo as\u00ed como un romance de primavera&#8230;<\/p>\n<p>La oscuridad se adue\u00f1\u00f3 de la estancia, y el reloj se rompi\u00f3 en bastantes campanadas.. Desde que no estaba permitido leer ni el arte ni la oraci\u00f3n mayo era lo mismo que marzo y marzo y la nada eran iguales&#8230;<\/p>\n<p>Pas\u00f3 la noche&#8230;<\/p>\n<p>Y amaneci\u00f3 un nuevo y soleado d\u00eda de mayo. El que ten\u00eda los cabellos ensortijados se despert\u00f3&#8230; y tard\u00f3 un poco en salir de la pesadilla&#8230; No estaba prohibido leer. Ni ir a los toros&#8230; ni rezar&#8230;<\/p>\n<p>Qu\u00e9 felicidad..<\/p>\n<p>Simplemente un romance de mayo: un mes bello con muchas costumbres hermosas<br \/>A mi Luis<br \/>A mi Hugo<br \/>A Albriux: una semana<br \/>Al mes de mayo<br \/>A la esperanza<br \/>Al toreo<br \/>A los libros<br \/>Y a las cosas bien hechas..<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fotograf\u00eda mostraba un vestido blanco, y bello, y desde luego muy blanco, muy puro.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":33620,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18470"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18470"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33619,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18470\/revisions\/33619"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}