{"id":18442,"date":"2021-05-03T00:00:00","date_gmt":"2021-05-03T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-pareja-ii-el-primer-error"},"modified":"2024-02-23T09:42:54","modified_gmt":"2024-02-23T15:42:54","slug":"la-pareja-ii-el-primer-error","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-pareja-ii-el-primer-error","title":{"rendered":"La pareja II: El primer error"},"content":{"rendered":"<p><b><i>De Ser a Ser<\/i>, por: Santiago Heyser.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Comencemos por recordar que somos seres completos, no<br \/>\nmitades, nadie necesita a alguien m\u00e1s para realizarse como persona. Aquello de<br \/>\nque existe nuestra \u2018media naranja\u2019, es una ilusi\u00f3n que hemos heredado de la<br \/>\ncultura.<\/b><\/p>\n<p>Cada uno de nosotros tiene una agenda personal para su vida, tenemos<br \/>\ncierta claridad de las cosas que nos gustan y las que no, lo que queremos vivir<br \/>\ny lo que no, inclusive, estamos tan identificados con nuestras personalidades,<br \/>\nque tenemos un alto grado de certeza acerca de con cu\u00e1les ideas y conceptos nos<br \/>\nidentificamos, cu\u00e1les rechazamos y los que nos son indiferentes. Muchos tenemos<br \/>\nobjetivos claros de cosas que queremos lograr, mientras que otros sabemos que<br \/>\nestamos en la b\u00fasqueda de ellos; algunos tenemos claridad de nuestro sentido de<br \/>\nprop\u00f3sito, mientras que otros no tanto, aun as\u00ed, con el paso del tiempo algunas<br \/>\nde estas ideas, preferencias y gustos, desaparecer\u00e1n o cambiar\u00e1n con el tiempo,<br \/>\naunque no lo creamos el d\u00eda de hoy\u2026 todo esto se encuentra m\u00e1s o menos definido<br \/>\nantes de conocer a <i>nuestra pareja<\/i>.<\/p>\n<p>Pese a nuestra evidente individualidad, como seres sociales, ya sea por costumbre,<br \/>\npor condicionamiento, por educaci\u00f3n, cultura o convicci\u00f3n, la mayor\u00eda de<br \/>\nnosotros busca vivir su vida con pareja, pero para ello, primero hay que<br \/>\nencontrarla, y es aqu\u00ed donde comienza el problema: nos equivocamos en el<br \/>\nproceso de selecci\u00f3n, en el noviazgo, o simplemente no hacemos selecci\u00f3n y de<br \/>\nforma natural comenzamos por la atracci\u00f3n f\u00edsica, lo cual es comprensible pero<br \/>\nno deber\u00eda ser determinante, si hay algo que la realidad nos muestra a diario,<br \/>\nes que lo f\u00edsico cambia r\u00e1pidamente, por lo que sobrevalorarlo es un error. Nos<br \/>\nequivocamos tambi\u00e9n en el proceso de adquirir y valorar la informaci\u00f3n, mucho<br \/>\nde lo que terminamos conociendo de la otra persona son sus caracter\u00edsticas,<br \/>\natributos y su historia, como ella desea mostr\u00e1rnoslo, no sin cierta dosis de maquillaje<br \/>\ny enga\u00f1o, lo que le gusta, lo que no y lo que ha vivido o como es; y si bien,<br \/>\nesta informaci\u00f3n nos brinda una aproximaci\u00f3n sobre la otra persona, no es<br \/>\nsuficiente; es imperativo escuchar cu\u00e1les son sus motivadores m\u00e1s profundos, su<br \/>\nsentido de vida, saber para qu\u00e9 quiere pareja y que espera de ella, cu\u00e1les son<br \/>\nsus prioridades, su forma de pensar respecto a temas relevantes como hijos,<br \/>\neducaci\u00f3n, familia, creencias, espiritualidad, prioridades, expectativas y<br \/>\napegos, entre otros, nos conformamos con datos superficiales la mayor\u00eda de las<br \/>\nveces y olvidamos preguntar \u00bfpor qu\u00e9? y \u00bfpara qu\u00e9? Por otro lado, la<br \/>\ninformaci\u00f3n que ofrecemos de nosotros mismos, que sirve para que la otra<br \/>\npersona nos conozca y en su caso decida si somos candidatos ideales o no para<br \/>\niniciar una relaci\u00f3n con nosotros, normalmente es incompleta y sesgada, con la<br \/>\nintenci\u00f3n de impresionar y quedar bien, funcionamos m\u00e1s por instinto queriendo<br \/>\nagradar y gustarle a la persona que nos atrae, que siendo totalmente abiertos,<br \/>\nrespecto a quienes somos y lo que buscamos, esto por temor a ser rechazados, de<br \/>\nforma natural tendemos m\u00e1s hacia la b\u00fasqueda de la empat\u00eda que hacia la<br \/>\ntransparencia.<\/p>\n<p>Sucede tambi\u00e9n que no ponemos atenci\u00f3n a la informaci\u00f3n que recibimos,<br \/>\no, si algo no nos encanta de la otra persona, simplemente hacemos caso omiso,<br \/>\nsin considerar las repercusiones futuras que conlleva. Muchas veces no<br \/>\nescuchamos con atenci\u00f3n, y otras tantas, editamos lo que nos dicen y lo<br \/>\nacomodamos a nuestras expectativas sin razonar; y lo peor de todo, cuando<br \/>\ndetectamos cosas que no nos satisfacen, nos convencemos de que podremos cambiar<br \/>\na la otra persona o creemos que, por el amor que nos tiene, va a renunciar a s\u00ed<br \/>\nmisma, resign\u00e1ndose a modificar su personalidad y su actuar para complacernos,<br \/>\no peor a\u00fan, creemos que podemos renunciar a nosotros mismos, a nuestra<br \/>\nindividualidad de forma permanente para agradar a la persona en la que tenemos<br \/>\ninter\u00e9s.<\/p>\n<p>El problema, es que al final del d\u00eda cada quien es quien es, y este<br \/>\npersonaje \u2018ideal\u2019 que presentamos no somos nosotros o s\u00f3lo es una parte de la<br \/>\ntotalidad. Consciente o inconscientemente terminamos enga\u00f1\u00e1ndonos a nosotros y<br \/>\na la otra persona respecto a qui\u00e9nes y c\u00f3mo somos y lo que esperamos, para<br \/>\ncomenzar una relaci\u00f3n que probablemente, si hubi\u00e9ramos sido totalmente<br \/>\nsinceros, ni siquiera habr\u00eda comenzado, o simplemente deber\u00eda haber sido una experiencia<br \/>\npasajera.<\/p>\n<p>Hacemos todo esto porque en el fondo somos ego\u00edstas, deseamos a alguien<br \/>\ny nos lo queremos quedar, como si fuera un objeto que se vuelve de mi<br \/>\npropiedad, comenzando as\u00ed relaciones que promueven un amor de posesi\u00f3n,<br \/>\nsustentadas en enga\u00f1os que, sin intenci\u00f3n o con ella, terminan en relaciones<br \/>\ndisfuncionales con seres humanos lastim\u00e1ndose unos a otros\u2026 \u00a1As\u00ed de sencillo!<\/p>\n<p>Un saludo, una reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Twitter: @SantiagoHeyser<\/b><br \/><b>Correo: heyser@deseraser.mx<\/b><\/p>\n<p><b><\/p>\n<p><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Ser a Ser, por: Santiago Heyser.<\/p>\n","protected":false},"author":1142,"featured_media":33596,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18442"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1142"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18442"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33595,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18442\/revisions\/33595"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33596"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}