{"id":18310,"date":"2021-04-16T00:00:00","date_gmt":"2021-04-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-cuento-de-la-humildad"},"modified":"2024-02-23T09:35:53","modified_gmt":"2024-02-23T15:35:53","slug":"el-cuento-de-la-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-cuento-de-la-humildad","title":{"rendered":"El cuento de la Humildad.."},"content":{"rendered":"<p>Y \u00e9rase una vez alguien que en la lucha de gigantes se dejaba llevar por la que es siempre la mejor de las consejeras: se llama la verdad. Y en una d\u00e9cima de segundo y con entrega y esfuerzo hac\u00eda las cosas bien y esperando con esperanza jam\u00e1s, pero nunca, defraudaba. El sitio de su recreo eran la nobleza y el bien. <\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n estaba&#8230;<\/p>\n<p>No! No importa! Y \u00e9rase una vez alguien de oro y palabras de las que importan, no de las que no dicen nada. Con algunas peque\u00f1as cosas hac\u00eda cosas muy grandes, y cada sue\u00f1o imposible se convert\u00eda en realidad posible, y a gustito y paso a paso, y  en la Gran V\u00eda o en abril (tambi\u00e9n en junio), ofrec\u00eda el coraje de vivir a la vida y las rosas.<\/p>\n<p>Era alguien de esp\u00edritu taurino. Era la Humildad&#8230;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estaba por all\u00ed. Que no! Estaba la Soberbia. Pero para la Soberbia no hay cuentos ni cuentas..<\/p>\n<p>Con t\u00edtulos de canciones de Antonio Vega, Ketama, y Antonio Flores compuse un cuento a la humildad<br \/>Dedicado a esas canciones y sus autores<br \/>A la humildad<br \/>Al toreo: era taurina la humildad<br \/>A mi amigo Manuel<br \/>A Albriux<br \/>A Luis<br \/>A Carlos<br \/>A las personas que hacen las cosas bien<br \/>A Pablo<br \/>Y al arte<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y \u00e9rase una vez alguien que en la lucha de gigantes se dejaba llevar por la que es siempre la mejor de las consejeras<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":33477,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18310"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18310"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33476,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18310\/revisions\/33476"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}