{"id":18300,"date":"2021-04-14T00:00:00","date_gmt":"2021-04-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/amores-veganos-amores-carnales"},"modified":"2024-02-23T09:35:28","modified_gmt":"2024-02-23T15:35:28","slug":"amores-veganos-amores-carnales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/amores-veganos-amores-carnales","title":{"rendered":"Amores veganos, amores carnales"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote><p><i>\u201cEl car\u00e1cter de lo<br \/>\nprohibido que aparece<\/i><br \/><i>&nbsp;en la prohibici\u00f3n de la caza es por lo dem\u00e1s<\/i><br \/><i>un car\u00e1cter  general de toda prohibici\u00f3n.<\/i><br \/><i>Insisto sobre el<br \/>\nhecho de que, de manera global,<\/i><br \/><i>existe una<br \/>\nprohibici\u00f3n de la actividad sexual\u201d.<\/i><br \/><i>Georges Bataille.<br \/>\nEl Erotismo<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>Con el sugestivo t\u00edtulo, Amores Veganos<br \/>\n(2021), el escritor Adri\u00e1n Curiel Rivera (CDMX, 1969), nos ofrece un men\u00fa<br \/>\nvariado de nueve relatos <i>sui g\u00e9neris<\/i> bajo<br \/>\nel sello de Lectorum en la Colecci\u00f3n Marea Alta. T\u00edtulo que nos lleva a pensar<br \/>\nen amores sin carne, espirituales, siendo todo lo contrario, ya que la<br \/>\ndebilidad de la carne es lo que lleva a los protagonistas al pecado capital no de<br \/>\nla gula, sino de la lujuria: <i>\u201cSus labios encontraban<br \/>\nsin dificultad los de Fabiola, que se abr\u00edan y cerraban suavemente. Se separaron<br \/>\ny volvieron a besarse\u2026luego no eran solo las bocas, sino tambi\u00e9n las<br \/>\nlenguas\u2026Una mano se pos\u00f3 unos instantes sobre su entrepierna, despu\u00e9s subi\u00f3 con<br \/>\ndestreza encima del cintur\u00f3n y desaboton\u00f3 varios ojales\u201d.<\/i><\/p>\n<p>\u201cUna criatura del aire\u201d, <i>\u201cGoggles\u201d<\/i>, \u201cHijos huevo\u201d, \u201cIguanas\u201d,<br \/>\n\u201cD\u00eda de patineta\u201d, \u201cDe la justicia nada po\u00e9tica de los linchamientos (el caso<br \/>\nde Zacar\u00edas Justo)\u201d, <i>\u201cPirate and Cabin<br \/>\nBoy\u201d, \u201cLoft\u201d<\/i> y por supuesto el cuento que da t\u00edtulo al <i>corpus, <\/i>\u201cAmores veganos, son relatos que nos hablan de la vida, de<br \/>\nlos acontecimientos a los que estamos expuestos, de la familia, las relaciones<br \/>\nde pareja, de hermanos, de la sexualidad, peripecias, aventuras, de personas<br \/>\nque se enfrentan a retos y toma de decisiones.<\/p>\n<p>Adri\u00e1n es un escritor que domina el<br \/>\nlenguaje, su escritura es ir\u00f3nica, original, inteligente, amena; laber\u00edntica en<br \/>\nocasiones, fluida cuando apremia. El manejo de los anticl\u00edmax y las digresiones<br \/>\nvan hilvanando con destreza su prosa. A 20 a\u00f1os de su primer libro de cuentos:<br \/>\n\u201cUnos ni\u00f1os inundaron la casa\u201d, reeditada en 2020 por la editorial Ficticia,<br \/>\nahora sorprende con Amores Veganos, seg\u00fan refiere m\u00e1s adelante, historia<br \/>\nficcionada de largo aliento, inspirada en una vivencia personal.<\/p>\n<p>La historia oscila entre el drama y la<br \/>\ncomedia, entre CDMX y M\u00e9rida, donde viven Fabiola Campos (la vegana,<br \/>\nhipocondriaca, manipuladora, obsesiva\u2026) y Rodrigo Villa (el villano, cuarent\u00f3n<br \/>\nen crisis, carn\u00edvoro, adultero\u2026), respectivamente. Personajes dis\u00edmbolos, dos<br \/>\nrectas perpendiculares en un plano coordenado que el destino cruza pero que no mantiene<br \/>\npor mucho tiempo, a pesar de los esfuerzos del protagonista para sostener la<br \/>\nrelaci\u00f3n despu\u00e9s de perder su matrimonio con Mireya por la infidelidad. <\/p>\n<p>Nunca se termina de conocer a la pareja<br \/>\nhasta que se convive con ella, el sexo no es suficiente cuando los estilos de<br \/>\nvida se convierten en un impedimento para compartir la mesa y tambi\u00e9n la cama. Amores<br \/>\nveganos lo expone a trav\u00e9s de una pareja cuyo perfiles f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos<br \/>\nest\u00e1n magistralmente creados por el escritor, tanto que nos deja reflexionando<br \/>\nal final, hasta qu\u00e9 punto un h\u00e1bito alimenticio puede determinar y terminar una<br \/>\nrelaci\u00f3n, aunque est\u00e9n tan enamorados y el sexo sea espectacular. <i>\u201cLa extrema seducci\u00f3n, colinda con el horror\u201d,<br \/>\n<\/i>escribi\u00f3 el pensador franc\u00e9s Georges Bataille, para referirse a la<br \/>\nafectaci\u00f3n de los prejuicios sobre la intimidad. <\/p>\n<p>Adri\u00e1n Curiel Rivera concede una<br \/>\nentrevista para La Revista Peninsular, donde nos revela la g\u00e9nesis de su libro,<br \/>\nlas razones de sus ambientes narrativos y su propuesta literaria. <\/p>\n<p>A.L. \u2014Para\u00edso en casa es<br \/>\ntu m\u00e1s reciente novela. \u00bfPor qu\u00e9 optas ahora por un libro de relatos?<\/p>\n<p>A.C. Creo que la pandemia<br \/>\nfue la que impuso mi ritmo de escritura el a\u00f1o pasado. En el encierro sobra<br \/>\ntiempo. Parad\u00f3jicamente, es dif\u00edcil concentrarse. Necesitaba centrarme no en un<br \/>\nproyecto de largo aliento sino en contar historias sobre la familia y sus<br \/>\ncomplejas relaciones, sobre la hipocres\u00eda de nuestra sociedad y lo<br \/>\nextraordinario que se oculta en la vida cotidiana. <\/p>\n<p>A.L. \u2014Los relatos de<br \/>\nAmores veganos, dentro de un registro realista, presentan situaciones<br \/>\nsorprendentes. \u00bfPor qu\u00e9 decidiste ambientar todas las historias en la Pen\u00ednsula<br \/>\nde Yucat\u00e1n?<\/p>\n<p>A.C. Una cr\u00edtica ha<br \/>\nse\u00f1alado que yo soy el fundador de un nuevo g\u00e9nero de la literatura mexicana:<br \/>\nla narrativa del \u201chuach\u201d. Seg\u00fan ella, a diferencia, por ejemplo, de Juan<br \/>\nVilloro, yo escribo desde la perspectiva del fuere\u00f1o que ha dejado de ser<br \/>\nturista. Lo cierto es que radico en M\u00e9rida desde 2003 y todas mis vivencias,<br \/>\ngoces y padecimientos est\u00e1n anclados a esta geograf\u00eda. Amores veganos no es un<br \/>\nlibro sobre Yucat\u00e1n sino desde Yucat\u00e1n, que trasciende lo regional para<br \/>\nprofundizar en problemas humanos universales.<\/p>\n<p>A.L. \u2014Y, hablando del<br \/>\nrelato que da t\u00edtulo al volumen, Amores veganos, una historia cargada de<br \/>\nsexualidad sobre un hombre carn\u00edvoro que pierde su matrimonio al acostarse con<br \/>\nuna vegana, la pregunta es inevitable: \u00bfTe pas\u00f3 a ti? \u00bfSe trata de una<br \/>\nconfesi\u00f3n?<\/p>\n<p>A.C. Bueno, dicen que los<br \/>\nescritores siempre acaban haciendo, si no autobiograf\u00edas, textos<br \/>\nautorreferenciales. Me sucedi\u00f3 algo parecido. En una \u00e9poca sostuve una relaci\u00f3n<br \/>\ncon una defensora de la naturaleza y de la comida saludable que actuaba como<br \/>\nuna flor carn\u00edvora y asesina. Imag\u00ednate, yo ten\u00eda que picar muy fino una<br \/>\nsalchicha y cubrir los pedacitos con salsa de tomate en un sart\u00e9n para que<br \/>\nella, que me vigilaba desde la c\u00e1mara de su tel\u00e9fono, creyera que eran<br \/>\npedacitos de zanahoria y me diera permiso de comer. Por supuesto, no se trata<br \/>\nde un calco de la realidad, pero algo he tomado prestado de ella. <\/p>\n<p>A.L. \u2014Tambi\u00e9n hay una<br \/>\ntripulaci\u00f3n de piratas homosexuales, una historia muy original y divertida. Y<br \/>\nun experto en masculinidades t\u00f3xicas que cae en la trampa de su propia ret\u00f3rica<br \/>\ny es linchado en redes sociales.<\/p>\n<p>A.C. Mi libro propone un<br \/>\ncuestionamiento a la tiran\u00eda de la correcci\u00f3n pol\u00edtica. Sin desconocer la<br \/>\nrampante violencia social que impera contra la mujer y otros sectores vulnerables,<br \/>\nadvierte sobre los riesgos de una nueva polic\u00eda del pensamiento que en su<br \/>\nreduccionismo y repetici\u00f3n de clich\u00e9s pretende regular incluso c\u00f3mo debemos<br \/>\nhablar y expresarnos.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":33467,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18300"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18300"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18300\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33466,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18300\/revisions\/33466"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33467"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18300"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18300"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18300"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}