{"id":18294,"date":"2021-04-13T00:00:00","date_gmt":"2021-04-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/un-nuevo-modo-de-proceder-por-la-vida"},"modified":"2024-02-23T09:34:37","modified_gmt":"2024-02-23T15:34:37","slug":"un-nuevo-modo-de-proceder-por-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/un-nuevo-modo-de-proceder-por-la-vida","title":{"rendered":"Un nuevo modo de proceder por la vida"},"content":{"rendered":"<p><b><i><\/i><i>Algo m\u00e1s que palabras, por: V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Cuando todo parece derrumbarse por el odio y la crueldad, nos queda ese \u00faltimo anhelo, el del acuerdo conciliatorio, en miras al acercamiento entre an\u00e1logos; todo ello, mediante un nuevo proceder m\u00e1s responsable y menos indiferente. Urge entonces entenderse, reavivar otras actitudes y expresiones m\u00e1s afectivas. Por desgracia, se acrecientan los discursos que matan. Vienen cargados de intolerancia, de exclusi\u00f3n e indiferencia. En ocasiones, una mera voz hiere m\u00e1s profundamente que el acero. Porque erosiona la esencia misma de la palabra, el cauce del coraz\u00f3n, distorsionando v\u00ednculos y valores compartidos. Desde luego, debi\u00e9ramos aprender a sentir otros horizontes m\u00e1s sensibles en nuestros andares por la vida. El respeto por los derechos humanos, sin discriminaci\u00f3n por motivos de raza, sexo, idioma o religi\u00f3n, tenemos que hacerlo abecedario universal en todo \u00e1mbito viviente. Esto se logra a trav\u00e9s de liderazgos valientes, capaces de contrarrestar esta plaga discriminatoria que nos acorrala por cualquier rinc\u00f3n del planeta.<\/p>\n<p>Las corrientes alimentadas por el rencor jam\u00e1s florecen ni dan buenos frutos. Por eso, es menester apostar por un nuevo modo de obrar m\u00e1s aut\u00e9ntico y desprendido. La ciudadan\u00eda necesita intensificar otras lenguas m\u00e1s comprensivas. Ya est\u00e1 bien de fanatismos extremistas. Lo que se requiere son h\u00e1litos de concordia para defender la est\u00e9tica que nos une a una sola familia humana. No podemos ser islas. Necesitamos unir latidos para reunir fuerzas y trabajar juntos en un flamante resurgir, donde nadie domine sobre nadie; y, sin embargo, coopere de forma activa en la apertura de ese mundo nuevo, en el que sus moradores trabajen conjuntamente  para que se haga realidad, de una vez y para siempre, ese esp\u00edritu reconciliador, amable y \u00e9tico. La superioridad no es de ning\u00fan ser humano. Quiz\u00e1s nos convenga recordar, que todas las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Por tanto, cualquier m\u00e9todo de supremac\u00eda es socialmente il\u00edcito y amenazador para la convivencia.<\/p>\n<p>Por consiguiente, no podemos continuar deshumaniz\u00e1ndonos, encendiendo el fuego de la brutalidad o acelerando lenguajes que nos repelen, en lugar de aproximarnos unos a otros. Tampoco hemos de proseguir pasivos y no abordar la profundizaci\u00f3n de esta inhumanidad que nos acorrala, a la que hay que sumarle con la crisis del COVID-19, la polarizaci\u00f3n social y las tremendas desigualdades generadas, que de no aminorarse desembocar\u00e1n en m\u00e1s conflictos y en in\u00fatiles batallas. Sea como fuere, nunca es tarde para renacer de las cenizas, de esta situaci\u00f3n  de muerte y enfrentamientos,  incluso por muy animosas que sean las habladur\u00edas, las calumnias o la difamaci\u00f3n. Hace tiempo que debimos comprometernos, con haber roto las cadenas mal\u00e9volas que reproducen m\u00e1s venganza, o las de la violencia que igualmente generan m\u00e1s choque de rabia. En cualquier caso, todos estamos obligados a dejar un cosmos m\u00e1s habitable que el recibido. De no hacerlo, las injusticias continuaran corriendo por el astro; y, las huellas dejadas por las l\u00e1grimas, acabar\u00e1n ahog\u00e1ndonos el propio latir que todos portamos.<\/p>\n<p>El porvenir es nuestro. De ah\u00ed, lo fundamental que es intensificar un  nuevo modo de comportarse, diciendo no a la desesperanza y s\u00ed al deber de construir un hogar \u00fanico, que sepa mirar al pasado, para poder reconstruir un futuro m\u00e1s arm\u00f3nico. Ojal\u00e1 no caigamos en el vac\u00edo y tomemos las riendas de un hacer m\u00e1s consciente y responsable. \u00danicamente nos queda tomar la orientaci\u00f3n adecuada y hacerlo en corporaci\u00f3n. Sin duda, no hay mejor alimento que dar aliento permanente, que atenuar el sufrimiento de los dem\u00e1s, que dignificar a nuestros semejantes, que forjar un nuevo sentimiento que de sentido a nuestro paso, certeza a ese pulso que nos hace ser m\u00e1s del sol que de los nubarrones. Desde luego, nuestro orbe interconectado no s\u00f3lo por las redes sociales, sino tambi\u00e9n por una tierra habitable, tampoco podemos abandonarla a la barbarie del resentimiento, reclama m\u00e1s que en otras \u00e9pocas la colaboraci\u00f3n de todos para garantizar cuando menos esa quietud que el cuerpo nos pide y que el alma a\u00f1ora. Seamos, pues, instrumentos de paz; \u00a1nunca de guerra! Esta nos destroza la esperanza y adem\u00e1s nos consume toda la energ\u00eda vital del ensue\u00f1o. Mejoremos, en consecuencia, la historia del linaje. A todos nos corresponde contribuir en la haza\u00f1a, pongamos amor en ello.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":33461,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18294"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18294"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33460,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18294\/revisions\/33460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}