{"id":18270,"date":"2021-04-09T00:00:00","date_gmt":"2021-04-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/elogio-a-the-office"},"modified":"2024-02-23T09:33:27","modified_gmt":"2024-02-23T15:33:27","slug":"elogio-a-the-office","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/elogio-a-the-office","title":{"rendered":"Elogio a The Office"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la pantalla, por:&nbsp;David Moreno<\/i><\/b><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo una serie sobre un grupo de personajes hasta cierto punto anodinos, con personalidades poco atractivas y que conviven en uno de los trabajos m\u00e1s aburridos del mundo pudieron protagonizar una de las series m\u00e1s din\u00e1micas, divertidas e inteligentes que la televisi\u00f3n mundial ha visto en las \u00faltimas d\u00e9cadas?. La respuesta a esa pregunta solamente la tendr\u00e1n al ver The Office. Porque no hay duda alguna: The Office es una serie que no deber\u00eda ser adorable, pero que termina si\u00e9ndolo, un programa lleno de personajes entra\u00f1ables que tampoco tendr\u00edan porque serlo y que presenta situaciones que parecen extra\u00eddas de una asfixiante rutina pero que la serie convierte en aut\u00e9nticos y absurdos oasis tem\u00e1ticos en los que uno no puede evitar mirar de vez en cuando a su propio reflejo.<\/p>\n<p>Porque en realidad la gran mayor\u00eda de nosotros ha tenido en alg\u00fan momento uno de esos trabajos a los que uno est\u00e1 atado simplemente por la necesidad, lo que hace que sucedan dos cosas: o trates de pasarlo lo mejor posible mientras esperas la oportunidad de hacer algo mucho m\u00e1s satisfactorio o simplemente te mimetizas con lugar convirti\u00e9ndote en parte del inventario, en alguien que no tiene m\u00e1s remedio que levantarse todos los d\u00edas para adentrarte en una caverna laboral esperando que den las cinco de la tarde para salir de ella. Sea cual sea la situaci\u00f3n, lo cierto que es que The Office retrata fidelidad a ambas situaciones a\u00f1adiendo a personajes que hacen a\u00fan m\u00e1s evidente la parte m\u00e1s absurda del sistema capitalista: la que convierte al sujeto en objeto, en una entidad m\u00e1s de un engranaje econ\u00f3mico en el que vale lo mismo que una engrapadora.<\/p>\n<p>\u00bfTr\u00e1gico?, por supuesto, la gran tragedia capitalista es precisamente esa: la deshumanizaci\u00f3n. Y The Office se burla abiertamente de ella, sin tapujo alguno. Lo hizo desde la versi\u00f3n original protagonizada por el gran Ricky Gervais para la BBC pero mejor\u00f3 tal burla con la versi\u00f3n norteamericana cuyo reparto encabezaba un alucinante y odioso Steve Carrell. El \u00e9xito de la versi\u00f3n estadounidense hizo que la serie fuera de 14 originales a 188 episodios. En gran medida, el \u00e9xito de lo hecho por Carrell y Compa\u00f1\u00eda recay\u00f3 no solamente en la s\u00e1tira capitalista sino que pudo dibujar en ella a una serie personajes arquet\u00edpicos de una aburrida oficina para llevarlos al extremo a partir de guiones que retrataban situaciones que traspasaban las barreras planteadas por el arquetipo para instalarse en un territorio nuevo, uno en el que se encontraron con millones de personas que el alg\u00fan momento terminaron identific\u00e1ndose con ellos.<\/p>\n<p>Es complicado pensar en otro programa que haya hecho de lo pat\u00e9tico una aventura, un viaje delicioso del que uno no puede apartar la vista. Un programa que puede presentar a un personaje tan odioso como Michael Scott y  hacer que el seguidor de la serie lo llegue a querer precisamente por esa caracter\u00edstica, o a un perdedor grandilocuente como Dwight Schrute (Rainn Wilson) de quien es tan sencillo burlarse como terminar admirando su ingenuidad, su pretendida inocencia. O una pareja tan insegura y entra\u00f1able como la que forman (\u00bfo no?) Jim Halper (Jhon Krasinski) y Pam Beesly (la maravillosa Jenna Fischer) que convierten al romance laboral en un afrodis\u00edaco visual que termina por embriagar al espectador en ese deseo irremediable de que los personajes finalicen su camino por la serie uno junto al otro.<\/p>\n<p>Han pasado 8 a\u00f1os desde que The Office cerr\u00f3 para siempre las puertas de su sucursal televisiva. Pero la serie ha envejecido con mucha dignidad. Ello se debe a que el sistema \u00e9sta nos cont\u00f3 se mantiene vigente a pesar de que los s\u00edntomas de su decadencia se van haciendo cada vez m\u00e1s fuertes. Por ello ver The Office resulta en algo tan placentero y divertido es mirar como todo aquello que en alg\u00fan momento se nos vendi\u00f3 como el pin\u00e1culo del \u00e9xito no es m\u00e1s que una trampa m\u00e1s para seguir siendo parte de una maquinaria cuyos engranajes son seres humanos que buscan, aunque no lo sepan, todos los medios para salir de la misma.<\/p>\n<p>&nbsp; La serie completa est\u00e1 disponible en Prime Video. <br \/>&nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la pantalla<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":33442,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18270"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18270"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18270\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33441,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18270\/revisions\/33441"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18270"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18270"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18270"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}