{"id":18228,"date":"2021-04-05T00:00:00","date_gmt":"2021-04-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/combate-poetico-para-revivir"},"modified":"2024-02-23T09:31:23","modified_gmt":"2024-02-23T15:31:23","slug":"combate-poetico-para-revivir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/combate-poetico-para-revivir","title":{"rendered":"Combate po\u00e9tico para revivir"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Nunca es tarde para tomar conciencia colectiva sobre este proceder viviente que se debe fraguar en cada uno de nosotros. Precisamente, una de las grandes paradojas de nuestra \u00e9poca es, que, de hecho las pr\u00e1cticas discriminatorias nos est\u00e1n dejando sin coraz\u00f3n, adem\u00e1s de observar cada d\u00eda a m\u00e1s gente oprimida en condiciones de vida inhumana, y sin apenas libertad, para cuando menos iniciar el vuelo hacia otros territorios m\u00e1s solidarios. No podemos continuar, si ese nervio de justicia que todos nos merecemos como aliento reconciliador, dejamos de ponerlo en pr\u00e1ctica. Ya est\u00e1 bien de envenenarnos unos a otros. Desterremos la barbarie de nuestra mirada. Pongamos amor en cada palabra que lancemos. Vuelva a nosotros ese esp\u00edritu natural fraterno, de atender y entender al que camina a nuestro lado. Seamos, por consiguiente, m\u00e1s aire de estrofa que soplo mundano. <\/p>\n<p>Antes que propiciar batallas terrenales, me quedo con ese combate po\u00e9tico que nos haga despertar al asombro de la liturgia del alma. Tenemos que reconocernos primero a nosotros mismos, para sentir la inspiraci\u00f3n de interpelarnos, activar el auto examen e impulsar umbrales, s\u00f3lo as\u00ed podremos respetarnos y considerar los propios derechos y obligaciones en este campo. Seguramente, tendremos que superar tantas mentalidades absurdas y concienciarnos en ser m\u00e1s aut\u00e9nticos y responsables; cuando menos para que la pobreza, la desigualdad, la discriminaci\u00f3n o el af\u00e1n destructivo, aminoren sus andanzas y aumenten los compromisos de trabajar unidos, puesto que las mismas amenazas globales exigen respuestas conjuntas que partan de una base de multilateralismo, cooperaci\u00f3n y lealtad. Dar prioridad a la defensa de nuestros derechos humanos es como adiestrar para la convivencia y prepararnos para conquistar la sabidur\u00eda del buen decir y sumo obrar.<\/p>\n<p>Retomemos, pues, el mejor libro de moral, que no es otro que la ofensiva del laboreo de la verdad, lo que conlleva el esplendor de la bondad, en apoyo del don y de la m\u00edstica existencial. Dejemos de perder el tiempo. Movilic\u00e9monos como aut\u00e9nticos poetas en guardia permanente. No declaremos la impugnaci\u00f3n a palabra alguna. Abr\u00e1monos a todas las sinton\u00edas. Estamos obligados a comprendernos, a despertar la voz elocuente e ingeniosa de la poes\u00eda, m\u00e1s necesaria que nunca, ante una atm\u00f3sfera verdaderamente injusta y sangrante. Justamente, y a pesar de los pesares, siempre hay tiempo para corregirse, para tomar el coraje que supone pulirse a la luz de la l\u00edrica, sin estropear el verdadero comp\u00e1s arm\u00f3nico que nos acompa\u00f1a. Sea como fuere, tampoco se puede permanecer insensible al buen tono que realza las cosas d\u00f3ciles, porque es desde la humildad como se engrandece todo. Saciarse el coraz\u00f3n de placidez, sin duda, tiene su m\u00e9rito. Las pupilas del \u00e1nimo lo vierten todo y lo revierten en humanidad. \u00a1Qu\u00e9 mejor forjar!<\/p>\n<p>En otro tiempo, ya se nos llen\u00f3 el cuerpo de esperanza con el concepto de una cultura de paz, que brot\u00f3 del Congreso Internacional sobre &#8220;La Paz en la Mente de los Hombres&#8221;, que la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Educaci\u00f3n, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) organiz\u00f3 en C\u00f4te d\u2019Ivoire en julio de 1989; ahora nos queda este combate po\u00e9tico, que no es otro que la evoluci\u00f3n del t\u00e9rmino, hasta glorificarnos en la pureza de la voz revolucionaria como b\u00e1lsamo reparador. Hoy, quiz\u00e1s m\u00e1s que nunca, necesitemos de esa musa so\u00f1adora que nos nutra y repare, que nos haga tomar valor y digerir virtudes, para hermanarnos en un silencio vivo, despu\u00e9s de o\u00edr un manojo de sensaciones et\u00e9reas, que nos van a permitir rehacernos en el itinerario del abrazo permanente. Lo significativo, es abrirnos a esa transcendencia de di\u00e1logo compresivo, en busca de concordia que es lo que hace interminable y fecundo el propio aliento. Un coloquio, cada vez m\u00e1s inevitable, para que la verdadera realidad est\u00e9 por encima de los contextos doctrinarios; as\u00ed como la actitud de compasi\u00f3n y afecto, que ha de gobernar nuestro andar. Todo esto, ser\u00e1 un bueno modo de superar las discordias y las venganzas. Al fin y al cabo, son los valores del verso los que nos mueven a ser, ese ser interior que hemos de cultivar, para crecer humanamente. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18228"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18228"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33405,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18228\/revisions\/33405"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}