{"id":18192,"date":"2021-03-29T00:00:00","date_gmt":"2021-03-29T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/emociones-a-cultivar"},"modified":"2024-02-23T09:29:09","modified_gmt":"2024-02-23T15:29:09","slug":"emociones-a-cultivar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/emociones-a-cultivar","title":{"rendered":"Emociones a cultivar"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Cada cual tiene las vivencias de sus vibraciones. En estos d\u00edas hay una atm\u00f3sfera espiritual, rebosante de emociones contemplativas sobre la cruz de Cristo, distintivo de esperanza para todos los que acogen con fe esta m\u00edstica en su vida, pero tambi\u00e9n para aquellos que la rechazan; puesto que la vida ah\u00ed est\u00e1, entre nosotros, y no podemos repeler la sensaci\u00f3n entre la luz y las tinieblas, entre la vida y la muerte. Desde luego, son estas realidades sobrenaturales, las que nos hacen repensar sobre nuestros andares; m\u00e1xime en un momento como el actual, que se vive una vida inusual, para evitar el contagio del COVID-19.<\/p>\n<p>Frente a ese mundo generoso que se expone al peligro para curar esta pandemia o para garantizar los servicios esenciales a la sociedad, est\u00e1 ese otro orbe que vive en soledad, con su propio calvario, recluido en su pensamiento, muchos de ellos desconsolados, con apuros econ\u00f3micos, inquietos por el trabajo y el futuro. Sin duda, es un momento complejo para todos; pero hermanados, por muy aislados que estemos, nos sentiremos mejor. Con la creatividad del aut\u00e9ntico amor, todo se hace m\u00e1s llevadero e ilusionante, abri\u00e9ndose nuevas ventanas a la unidad de la familia humana. Ser\u00e1 clemente concederle, a esta m\u00edstica energ\u00eda que nos fraterniza, el entusiasmo de ni\u00f1o con  la pr\u00e1ctica de la vacilaci\u00f3n; y,  a las entretelas, el abecedario de la tolerancia para avanzar.<\/p>\n<p>Es p\u00fablico y notorio, que lo importante es la fortaleza de nuestro interior, con firmes convicciones y seguro anhelo, manteniendo relaciones respetuosas entre s\u00ed. Ciertamente, por muy variadas que sean las situaciones, todos nos merecemos una escucha atenta y una mano tendida en cualquier momento existencial. Precisamente, los creyentes saben que Jes\u00fas sube a la cruz para acompa\u00f1ar nuestro dolor. Son muchas nuestras flaquezas, pero siempre surge esa v\u00eda emocional que nos restaura para cambiar el rumbo y hacer las paces. Por desgracia, hemos invertido demasiado tiempo en contiendas in\u00fatiles, en sembrar odio por doquier y es el momento de actuar desde el sentimiento y con coraje.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, para empezar, tengamos que convencernos de que nadie puede valerse por s\u00ed mismo, hasta el mismo planeta requiere de la voluntad de todos, pues cuidar a la naturaleza, que conforma ese hogar com\u00fan, es tambi\u00e9n cuidar a las personas. Nos conviene, por tanto, salir cuanto antes de esta cultura hip\u00f3crita. No es humano proseguir lav\u00e1ndose las manos ante las injusticias y no acoger a los rechazados. Somos seres necios y olvidadizos. Sabemos que cada contienda entre semejantes, es una efectiva destrucci\u00f3n de nuestro esp\u00edritu racional. Rectifiquemos entonces. No cortemos las alas del deseo y del afecto m\u00e1s n\u00edveo. Ya est\u00e1 bien de dejarnos dominar por los dominadores.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 bueno que, al fin, nos descubri\u00e9ramos queridos. Seguramente tendr\u00edamos otros caminos con menos vicios. Tampoco nos oir\u00edamos tan vac\u00edos. Sin duda, caminamos demasiado desmembrados. Urgen otras rebeld\u00edas m\u00e1s \u00e9ticas. Hay muchos abandonos y pocas hospitalidades entre an\u00e1logos. La deshumanizaci\u00f3n es otro de los tormentos. La falta de ternura nos impide vivir en armon\u00eda y con iguales posibilidades. Sacudamos estos esp\u00edritus malignos con la constante renovaci\u00f3n de nuestros pasos. Ojal\u00e1, en este tiempo de Semana Santa, aprendamos a sentir con el lenguaje purificador del verso, y a concebirnos m\u00e1s esp\u00edritu vers\u00e1til que espina de pedestal; inspir\u00e1ndonos en esta revelaci\u00f3n luminosa del marchar gozoso, con el punto culminante de la revelaci\u00f3n de la entrega de Dios hacia toda criatura viviente.<\/p>\n<p>S\u00f3lo el buen hacer del coraz\u00f3n nos muestra la aut\u00e9ntica orientaci\u00f3n. Hemos de reencontrarnos, pues, con esa dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda del alma. Seguramente, as\u00ed, comprenderemos la po\u00e9tica de nuestros fondos interiores, muy distantes de nuestras formas exteriores. En consecuencia, dejemos que nuestra conciencia nos interrogue y tambi\u00e9n nos responda a como corresponde, con la quietud de observarse amado, formando parte de ese poema interminable que requiere de los latidos conjuntos de toda esencia. Al fin y al cabo, son estas peque\u00f1as emociones reparadoras las que nos engrandecen por dentro, traduci\u00e9ndose en obras concretas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":33375,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18192"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18192"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18192\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33374,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18192\/revisions\/33374"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33375"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}