{"id":17924,"date":"2021-02-22T00:00:00","date_gmt":"2021-02-22T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-corazon-de-febrero"},"modified":"2024-02-23T00:28:20","modified_gmt":"2024-02-23T06:28:20","slug":"el-corazon-de-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-corazon-de-febrero","title":{"rendered":"El coraz\u00f3n de febrero.."},"content":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un cuento de amor. Y era as\u00ed como son los cuentos de amor: rom\u00e1ntico, dulce, de color beige con aroma a canela. Puro. No era de san Valent\u00edn, aunque le gustara mucho la fecha: opinaba que los que criticaban la fecha eran los t\u00edpicos a los que no gustaba regalar. Nunca..<\/p>\n<p>Era un cuento de un 23 de febrero. Porque hay muchas historias. Y la de este cuento era una historia de amor. Naci\u00f3 hace veinte a\u00f1os, que aunque la canci\u00f3n diga que no es nada, es mucho. Es todo. Naci\u00f3 con la flor que llega con la primavera, con las tardes bellas de febrero, con la fe..<\/p>\n<p>Era un cuento de amor de febrero. Febrero es lo que es bonito: los toros que regresan, el olor de la Cuaresma, el sonido de lo que importa. Un cuento que ser\u00eda el frufr\u00fa y la emoci\u00f3n en un vestido blanco blanco blanco. El s\u00ed de una promesa eterna. Un altar. Un camino. Una esperanza.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de febrero escribi\u00f3 un cuento de amor!<\/p>\n<p>Dedicado a mis amigos Arantxa y Carlos<br \/>A Luis<br \/>Al amor<br \/>Al hermoso mes de febrero<br \/>A la Cuaresma: \u00e9poca que me encanta<br \/>Al toreo: necesito toros ya!<br \/>A los vestidos blancos<br \/>A la pureza<br \/>Y a la verdad<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un cuento de amor. Y era as\u00ed como son los cuentos de amo<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":33124,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17924"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17924"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17924\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33123,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17924\/revisions\/33123"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/33124"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}