{"id":17692,"date":"2021-01-25T00:00:00","date_gmt":"2021-01-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/familia-de-medianoche"},"modified":"2024-02-23T00:18:18","modified_gmt":"2024-02-23T06:18:18","slug":"familia-de-medianoche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/familia-de-medianoche","title":{"rendered":"Familia de Medianoche"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la Pantalla<\/i>, por:&nbsp;David Moreno.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Al inicio de Familia de Medianoche la pel\u00edcula presenta un dato escalofriante: en la Ciudad de M\u00e9xico solamente existen 45 ambulancias estatales. 45, para una ciudad con una poblaci\u00f3n de 9 millones de habitantes. Evidentemente ello genera una situaci\u00f3n precaria la cual ha tenido que ser subsanada con los servicios de ambulancias particulares. En un fragmento del filme, Juan Ochoa el conductor de una estas unidades se encuentra abrumado ante el nulo reconocimiento que tiene su labor por lo que emite una brutal sentencia: \u201cMe gustar\u00eda\u201d \u2013 dice \u2013 \u201cver que es lo que pasa si un d\u00eda ninguna particular sale a trabajar\u201d. Su comentario es crudo, certero, y es una muestra de lo que ha sucedido con el sistema de salud en M\u00e9xico, un sistema en el incluso la reacci\u00f3n ante una emergencia m\u00e9dica est\u00e1 sometida a una serie de circunstancias en las que el estado ha renunciado a su labor y la ha cedido a una iniciativa privada que tambi\u00e9n opera en precarias condiciones. <\/p>\n<p>Pero uno de los aspectos m\u00e1s destacados del estrujante, emotivo, y apasionado relato del director norteamericano Luke Lorentzen, es que a pesar de la precariedad en la que se desenvuelven los protagonistas de su pel\u00edcula intentan hacer una labor profesional, entienden perfectamente el tipo de trabajo que tienen y muestran una gran empat\u00eda por las personas a las que bridan sus servicios, personas que viven \u2013 tal vez \u2013 los peores momentos de su vida. Lorentzen sigue con su c\u00e1mara el devenir diario de una de la familia Ochoa. Una familia que posee una ambulancia la cual es su principal medio de subsistencia. Los miembros de la familia que salen todas las noches a ganarse la vida tienen caracter\u00edsticas muy particulares. Juan, un joven de tan solo 17 a\u00f1os, es el chofer de la ambulancia. Es claro que las circunstancias le han obligado a madurar m\u00e1s all\u00e1 de su edad, es ordenado y es sumamente emp\u00e1tico con los pacientes a los recoge. El padre, Fernando sufre de alg\u00fan tipo de cardiopat\u00eda, es desordenado y resulta evidente que hace todas las noches un enorme esfuerzo por soportar las pesadas cargas de trabajo. A ellos se les suma Josu\u00e9, un carism\u00e1tico chico de tan solo 8 a\u00f1os que adora subirse a la ambulancia a acompa\u00f1ar a su padre y hermano en sus largos recorridos por la ciudad de M\u00e9xico. Lorentzen hace un estupendo retrato de una buena familia que se encuentra dentro de un sistema roto, destruido, uno en el que \u2013 insisto \u2013 el estado ha renunciado a su papel y lo ha dejado en las manos de un mercado tan libre como injusto. <\/p>\n<p>La c\u00e1mara sigue a la familia mientras tienen que lidiar con polic\u00edas que les impiden su labor o que les cobran por haberles avisado del sitio en el que ha ocurrido alg\u00fan tipo de incidente, lo hace cuando llegan a un hospital y alg\u00fan familiar de un paciente se niega a pagar por los servicios o cuando se encuentran con una joven que ha sido agredida por su novio y dan muestras de una desbordante comprensi\u00f3n ante la situaci\u00f3n. Y los sigue mientras intentan ganarle a otras ambulancias al escuchar el reporte de alg\u00fan percance, lo que provoca aut\u00e9nticas carreras entre las unidades en las que el ganador tiene m\u00e1s posibilidades de salvar a la noche con algunos pesos para la ambulancia. Al mismo tiempo, Lorentzen da una lecci\u00f3n de como cubrir este tipo de percances sin explotar el morbo que muchos medios derivan de ellos. Nunca muestra alguna de las heridas de los pacientes, incluso \u00e9stos o sus familiares \u2013 salvo en un caso, en el cual hubo consentimiento expl\u00edcito \u2013 siempre permanecen en el anonimato. Ello no va en detrimento del drama que los Ochoa han incorporado a sus propios dilemas familiares, por el contrario lo que hace es potenciar la acci\u00f3n a trav\u00e9s de los rostros y las reacciones de los tripulantes de la ambulancia. <\/p>\n<p>Al final, Familia de Medianoche es un estupendo relato sobre un grupo familiar que busca ganarse la vida de manera honrada, que intenta sobrevivir en un pa\u00eds y en un sistema que mira para otro lado mientras ellos y muchos otros tratan de llevar todos los d\u00edas el pan a casa. Uno como espectador termina completamente compenetrado e identificado y hasta agradecido con los Ochoa, mexicanos que son ignorados pero que terminan convertidos en los pilares de una sociedad resquebrajada, ca\u00f3tica y que sin gente como ellos ya estar\u00eda completamente derrumbada. <\/p>\n<p><b><i>Familia de Medianoche est\u00e1 disponible en Netflix. <\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Pantalla.<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":32914,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17692"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17692"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32913,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17692\/revisions\/32913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}