{"id":17680,"date":"2021-01-23T00:00:00","date_gmt":"2021-01-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-verdad-es-justa"},"modified":"2024-02-23T00:17:53","modified_gmt":"2024-02-23T06:17:53","slug":"la-verdad-es-justa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-verdad-es-justa","title":{"rendered":"\u00bfLa verdad es justa?\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Un texto excepcional. Muy duro tu comentario de \u201cEnga\u00f1aron a tu capit\u00e1n con el canto de las sirenas y estrell\u00f3 la nave\u201d, quiz\u00e1 un poco injusto, mucho ha cambiado la forma de generar y consumir informaci\u00f3n&#8230;. as\u00ed textual, me escribi\u00f3 un cercano amigo en referencia a mi \u00faltimo art\u00edculo cuando te d\u00ed las gracias por aceptarme en tu peri\u00f3dico don Carlos Men\u00e9ndez. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Estoy seguro jefe que a ti tampoco te habr\u00e1 gustado mucho, que para ti no fue duro sino dur\u00edsimo, pero, como te conozco bi\u00e9n, no dir\u00e1s que fui injusto porque sabes a qu\u00e9 me refer\u00eda. Que hubieras preferido no escucharlo, claro, pero t\u00fa tampoco cerrabas la boca cuando ten\u00edas algo que decir. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>S\u00ed, t\u00fa y quienes conocen la historia dir\u00e1n que sangro por la herida y, pues lo acepto, soy humano, pero tengo sobradas razones para decir que guiados por el canto de las sirenas chocaron tu nave, porque tu peri\u00f3dico, don Carlos, se vino abajo antes de la pandemia y, lo adelanto, s\u00ed influyeron las redes sociales como en los peri\u00f3dicos del mundo entero, pero esto enferm\u00f3 a tu Diario, no lo mat\u00f3. Fue el cambiar su l\u00ednea de opositor a jilguero lo que cav\u00f3 su tumba. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Era un d\u00eda como hoy, martes 23 de enero de 1968 cuando me diste mi primera comisi\u00f3n como reportero: la fuente de Aeropuerto. Fue un viernes, 44 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando me acompa\u00f1aste hasta la escalera para despedir mi visita, luego de que, as\u00ed lo pens\u00e9, te dej\u00e9 claro que a ti no ten\u00eda nada que reclamarte por el despojo que me hizo tu peri\u00f3dico. Legal, s\u00ed; moral, no. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Si eso influye en m\u00ed, claro, soy un ser humano, pero t\u00fa me ense\u00f1aste a ser honesto, a decir lo que consideramos importante y justo, y yo, don Carlos, trato de seguir tus pasos y con altas y bajas me conduzco en la vida, pero con tu divisa por delante: la verdad. Y puedo, como t\u00fa, estar muy equivocado, pero defiendo lo que creo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>En estos tiempos del internet los medios escritos tienen que superar la oportunidad y la inmediatez de las redes sociales o, de otra manera, publicar historias, no noticias. La adversidad hace grandes a los hombres y los periodistas no son la excepci\u00f3n, tienen que superarse y no concretarse a informar del hecho sino hablar de los porqu\u00e9s y sus consecuencias, entre otras cosas. Claro, eso cuesta y da trabajo, como bien nos ense\u00f1aste jefe durante toda tu vida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Pero, en mi opini\u00f3n, que no cambiar\u00e1 salvo me demuestren lo contrario, el Diario se vino abajo cuando acept\u00f3 el primer convenio del Gobierno del Estado. \u00bfSi sabes de qu\u00e9 hablo, verdad don Carlos? Claro que s\u00ed, porque t\u00fa superaste las tentaciones hasta cuando \u201cCa\u00edn y Abel\u201d se llevaron el dinero de tu empresa y yo llegu\u00e9 con un cheque en blanco de un pol\u00edtico que te ofrec\u00eda liquidez: Dale las gracias, me dijiste, para eso est\u00e1n los bancos \u00bfLo recuerdas? &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Te v\u00ed rechazar publicidad oficial y en varias ocasiones fui tu conducto para hacerlo, cuando eran desplegados en favor del PRI, porque los dem\u00e1s partidos estaban en desventaja y era dinero del erario al que se le daba mal uso; te v\u00ed publicar notas con las que tus clientes frecuentes suspend\u00edan su publicidad porque se sent\u00edan afectados. \u00bfRecuerdas el \u201ccaso Medina\u201d?, te cost\u00f3 si m\u00e1l no recuerdo el 7% de tu publicidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>No hay espacio jefe para narrar tantas cosas sobre el tema. Y, seg\u00fan nos ense\u00f1aste, el Diario ten\u00eda que conservar su l\u00ednea editorial ante viento y marea, y ser fiel a su papel de oposici\u00f3n, porque un gobierno sin oposici\u00f3n hace lo que se le pegue la gana, no lo que es mejor para la comunidad y, en la medida que la oposici\u00f3n es fuerte, el gobierno tambi\u00e9n lo es. <\/p>\n<p>&nbsp;Y por si fuera poco, lo que nos hac\u00eda fuertes y diferentes, lo que pagaban tus anunciantes y tus lectores, lo que nos daba credibilidad, nos convirti\u00f3 en l\u00edderes del mercado y nos coloc\u00f3 entre las empresas m\u00e1s s\u00f3lidas de Yucat\u00e1n fue precisamente eso: que \u00e9ramos oposici\u00f3n. Y los convenios de los gobiernos con los medios, lo hemos dicho y que me perdonan mis colegas, pagan el silencio, no el espacio. El que es igual a todos no es nadie. <\/p>\n<p>Por si nadie te lo dijo, don Carlos, desde la administraci\u00f3n estatal anterior tu peri\u00f3dico suscribi\u00f3 convenio con el se\u00f1or Zapata y si alguien me preguntara \u00bfy qu\u00e9? Pues resulta, contestar\u00eda, que de acuerdo con fuentes internas fidedignas, el Gobierno revisaba las notas y las fotos y dec\u00eda que iba y que no, y c\u00f3mo iba; adem\u00e1s, el Diario cobraba por publicar entrevistas con funcionarios y de esa manera enga\u00f1aba a sus lectores. No, no hay forma de que hoy te pruebe lo que digo, pero s\u00e9 de qu\u00e9 te estoy hablando. T\u00fa te hubieras muerto de un ataque al miocardio a la primera, estoy seguro. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>Y no quiero continuar, jefe, porque no te estar\u00e1 haciendo gracia mi desahogo, pero un d\u00eda como hoy, 23 de enero de 1968, d\u00ed el primer paso en un camino que cambi\u00f3 mi vida, que gracias a ti recorr\u00ed y espero seguir, si la pandemia lo permite, e insistir una y otra vez \u201cen la misma noble palestra y por el mismo hermoso ideal\u201d. <br \/>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfLa verdad es justa?\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1049,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17680"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1049"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17680"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17680\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32903,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17680\/revisions\/32903"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17680"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17680"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17680"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}