{"id":17648,"date":"2021-01-19T00:00:00","date_gmt":"2021-01-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/53-anos-pastel-sin-velitas"},"modified":"2024-02-23T00:16:15","modified_gmt":"2024-02-23T06:16:15","slug":"53-anos-pastel-sin-velitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/53-anos-pastel-sin-velitas","title":{"rendered":"53 a\u00f1os, pastel sin velitas"},"content":{"rendered":"<p>Hoy me despert\u00e9 pensando en ti, mi estimado don Carlos Men\u00e9ndez. Estabas frente a m\u00ed, con un bloc de papel en las manos, entrevist\u00e1ndome en la Recepci\u00f3n de tu peri\u00f3dico. Era viernes, 19 de enero de 1968, y me citaste para comenzar a trabajar el martes siguiente, 23, por lo que hoy para m\u00ed es un d\u00eda de agradecimiento y de disculpas: agradecimiento a ti, a mis compa\u00f1eros de labor, a todos los que me ayudaron en esta profesi\u00f3n de la que sigo aprendiendo, y de disculpas a quienes afect\u00e9 de cualquier manera con mi desempe\u00f1o, que seguro ser\u00e1n muchos. <\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me atrap\u00f3 entonces es que en el periodismo no existe rutina, cada d\u00eda es diferente, pero lo que me mantuvo en el trabajo e hizo que me enamorada de \u00e9l, fue tu ejemplo don Carlos \u2013y conste que ya no tengo por qu\u00e9 hacerte la barba. Fuiste un profesional de tiempo completo, un amante de la perfecci\u00f3n, un esclavo de la verdad y, tambi\u00e9n honesto contigo mismo y consecuente hasta de tus errores. <\/p>\n<p>Eras el jefe de las dos caras, sobre todo en nuestros primeros a\u00f1os de convivencia. Jajaja, recuerdas cuando hac\u00edas tu entrada a las 9 de la ma\u00f1ana y don Abel, tu pap\u00e1, te rega\u00f1aba porque hab\u00eda descubierto una falta de ortograf\u00eda en el Diario. \u00bfQu\u00e9 \u2026 haces todo el d\u00eda que no te fijas de lo que se publica? Era el recibimiento diario, como si alguien pudiera revisar personalmente, p\u00e1gina por p\u00e1gina, nota por nota, todo el material del peri\u00f3dico. <\/p>\n<p>Entonces la edici\u00f3n era de 16 \u00f3 20 p\u00e1ginas, pero ten\u00edamos jornadas largu\u00edsimas, de 12 y algunas veces hasta de 16 horas, y conforme transcurr\u00eda el tiempo tu paciencia y tu bonhom\u00eda iban cambiando a grado que a las tres de la madrugaba yo no quer\u00eda ni acercarme a ti. La verdad, jefe, despu\u00e9s de tus rega\u00f1os yo quer\u00eda recordarte a do\u00f1a Mar\u00eda pero mira como son las cosas: a 53 a\u00f1os vista, agradezco me hayas formado as\u00ed. <\/p>\n<p>Una de tus miles de ense\u00f1anzas \u201csine qua non\u201d era el uso apropiado del lenguaje. Recuerdo cuando te presentaba mis notas del baile del Club Campestre y con dos o tres palabras cambiadas hac\u00edas de mis textos poes\u00eda; aquella tu paciencia para enriquecer mis descripciones de los trajes de la reina hechos con lam\u00e9 y pasamaner\u00eda, y como hac\u00edas resaltar la belleza de aquellas chicas que luc\u00edan \u201cpendentif\u201d, recuerdos de familia. <\/p>\n<p>Como agradezco que me hallas movido en el tablero period\u00edstico, en ocasiones como pe\u00f3n, caballo o alfil, a veces al ataque o como ficha de intercambio. Por las ma\u00f1anas rez\u00e1bamos junto al Obispo en la Catedral, al mediod\u00eda sud\u00e1bamos la gota gorda en el campo y en la noche, cansados pero con mucha voluntad, cen\u00e1bamos a gusto rodeados de perfumes y caras bellas, en una de las muchas actividades que te gustaban publicar. Hoy, a cubrir la fuente de Aeropuerto o Polic\u00eda y ma\u00f1ana al box o al b\u00e9isbol; claro, despu\u00e9s de llevarte las notas de Palacio o el Ayuntamiento. <\/p>\n<p>S\u00ed, lo s\u00e9, y lo dej\u00e9 p\u00e1rrafo aparte, don Carlos, t\u00fa no estabas para ning\u00fan pol\u00edtico: salvo honrosas excepciones, que los atienda Triay. Pero me gustaba hacerlo. Aunque la gran mayor\u00eda nos calificaba de panistas, en realidad t\u00fa buscabas la equidad, la rectitud y la verdad sobre todo. Claro, aquellos estaban en el banco de enfrente y ten\u00edan distinta visi\u00f3n de las cosas y por eso en varias ocasiones te acusaron hasta penalmente. <\/p>\n<p>Pero afines o contrarios, los pol\u00edticos buscaban \u00e1vidos tu edici\u00f3n diaria, no se pod\u00eda gobernar sin el Diario. &nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Y qu\u00e9 cosas nos toc\u00f3 vivir don Carlos! Ojal\u00e1 haya chance que recordemos algunas an\u00e9cdotas, desde los ataques f\u00edsicos a tus instalaciones hasta los boicots en diferentes \u00e9pocas, las veces que se robaron los peri\u00f3dicos o los incendiaron, aquella auditor\u00eda federal que dur\u00f3 como tres a\u00f1os; hasta una oficina les diste en tus instalaciones a los inspectores y no encontraron nada negativo en tu contabilidad. <\/p>\n<p>Cu\u00e1ntas horas pasamos juntos, yo cont\u00e1ndote lo que pol\u00edticos y lectores dec\u00edan de ti y de tu peri\u00f3dico, y t\u00fa tomando nota para aquellas, \u00e9picas, primeras columnas que adoptaste tras tu operaci\u00f3n de coraz\u00f3n: \u201cprimera calumnia\u201d en el c\u00edrculo rojo, jejeje. Hoy que lo recuerdo, chin, de verdad que por un lado te admiraban y por otro de odiaban. De hecho algunos l\u00edderes panistas que dec\u00edan quererte, te usaban seg\u00fan sus intereses personales. Una vez, una maestra, l\u00edder de colonos meridanos y hoy cliente frecuente de tu Diario, me dijo una frase que me cal\u00f3: \u201cno sabes cu\u00e1ntos cr\u00edmenes se comenten en nombre del amo de la 60\u201d. <\/p>\n<p>No s\u00e9 si amo, pero l\u00edder en Yucat\u00e1n s\u00ed que lo eras y fue precisamente nuestro mayor orgullo. Adem\u00e1s, siempre nos recordabas a tus reporteros que \u00e9ramos los representantes del Diario en la calle y eso nos obligaba a una conducta adecuada y, obvio, a disfrutar de los beneficios que eso conlleva, aunque tambi\u00e9n de las corretizas y algunas mentadas que no faltaban, sobre todo en la \u00e9poca en que los l\u00edderes estudiantiles estaban al servicio del gobierno. <\/p>\n<p>De verdad, jefe, que me gustar\u00eda contar la historia que viv\u00ed en tu peri\u00f3dico, pero no puedo hacerlo y t\u00fa sabes la raz\u00f3n, se llama fidelidad. Por hoy, en este 53 aniversario de mi vida en el maravilloso mundo de la noticia, al que t\u00fa me metiste, s\u00f3lo quiero darte las gracias. L\u00e1stima que algunas cosas cambiaron entre t\u00fa y yo, pero tal vez pronto podamos reunirnos y entonces s\u00ed, con esa memoria de privilegio que siempre te acompa\u00f1\u00f3, podremos desandar paso a paso esa prolongada vivencia que nos uni\u00f3. <\/p>\n<p>Hoy, para que te cuento, mejor ni te digo, pero tu fortaleza sucumbi\u00f3, no resisti\u00f3 el embate de la crisis econ\u00f3mica, ni supo c\u00f3mo enfrentar la avalancha virtual de las redes sociales y se fue por lo m\u00e1s f\u00e1cil, cambi\u00f3 su liderazgo por un plato de lentejas. Enga\u00f1aron a tu capit\u00e1n con el canto de las sirenas y estrell\u00f3 la nave. <\/p>\n<p>S\u00ed, don Carlos, no te gusta o\u00edrlo ni a m\u00ed decirlo, pero cuando vuelvo la mirada tras 53 a\u00f1os de brega en este mar plagado de tiburones, y no encuentro el faro que gui\u00f3 a los yucatecos, lejos de celebrar quisiera rezar un requiem. Por eso ves en mi mesa un pastel de aniversario, pero sin velitas que lo iluminen. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed le corto, ya comenz\u00f3 a emanar de mi teclado algo de lo que interfiri\u00f3 en nuestra magn\u00edfica relaci\u00f3n de maestro-alumno. Hasta hoy, y seguro no cambiara, t\u00fa eres don Carlos Men\u00e9ndez la personas con la que compart\u00ed el mayor n\u00famero de horas de mi vida. <\/p>\n<p>Nos vemos jefe. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>53 a\u00f1os, pastel sin velitas<\/p>\n","protected":false},"author":1049,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17648"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1049"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17648"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17648\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32875,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17648\/revisions\/32875"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}