{"id":17602,"date":"2021-01-14T00:00:00","date_gmt":"2021-01-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-anuncio"},"modified":"2024-02-23T00:14:42","modified_gmt":"2024-02-23T06:14:42","slug":"el-anuncio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-anuncio","title":{"rendered":"El anuncio&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>El anuncio naci\u00f3 en enero. Igual que el hielo y las nevadas y las primeras noches de ilusi\u00f3n del a\u00f1o. El anuncio lleg\u00f3 un poquito antes que el d\u00eda de san Sebasti\u00e1n: un d\u00eda que ya anuncia tardes m\u00e1s largas.. sue\u00f1a ya la primavera en los balcones&#8230;<\/p>\n<p>El anuncio puso al fr\u00edo el calor de la emoci\u00f3n. El anuncio escribi\u00f3 en el viento el comp\u00e1s de su canci\u00f3n. El anuncio fue un sue\u00f1o, mil sue\u00f1os, el final de una espera, el principio de un camino, hierbabuena en invierno, fantas\u00eda en seda y sal.<\/p>\n<p>El anuncio tra\u00eda magia, toreo, verdad. Era rojo como la muleta m\u00e1s m\u00e1gica de las arenas, era puro como la esperanza, era blanco como lo que es sereno, era dorado como las luces de un vestido de torear. El anuncio es inmortal&#8230;<\/p>\n<p>El cuento escribi\u00f3 un final diferente, caprichos de la suerte, pero el anuncio existi\u00f3. Existe y existir\u00e1..<\/p>\n<p>Juan Bautista pon\u00eda fin un d\u00eda como hoy del a\u00f1o pasado a la larga espera por el retorno de Talavante.. el anuncio cre\u00f3 felicidad<br \/>A Juan Bautista<br \/>A mi mago Talavante. No muchas cosas son para siempre, algunas s\u00ed. Soy talavantina desde el principio y hasta siempre<br \/>A la familia y cuadrilla de Talavante<br \/>Al toreo y a los que trabajan por y para el toreo<br \/>A los talavantinos<br \/>A mi querido Luis<br \/>Y a la gente que se emociona<br \/>A Morante: gracias por \u201ccada san Sebasti\u00e1n\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El anuncio naci\u00f3 en enero. Igual que el hielo y las nevadas y las primeras noches de ilusi\u00f3n del a\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":32835,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17602"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32834,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions\/32834"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}