{"id":17594,"date":"2021-01-12T00:00:00","date_gmt":"2021-01-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/sueno-de-volantes-en-clave-de-esperanza"},"modified":"2024-02-23T00:14:12","modified_gmt":"2024-02-23T06:14:12","slug":"sueno-de-volantes-en-clave-de-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/sueno-de-volantes-en-clave-de-esperanza","title":{"rendered":"Sue\u00f1o de volantes en clave de esperanza.."},"content":{"rendered":"<p>Era un vestido. De todas las cosas bonitas que pod\u00eda ser (un capote o una guitarra o una rosa o un beso, o un verso gitano) \u00e9l era un vestido. Era rojo, como roja es la m\u00e1s arrebatada de las pasiones, la apasionada, y como rojos son los primeros corazones que se dibujan y los labios que se pintan y las cerezas y los claveles..<\/p>\n<p>Era, adem\u00e1s, un vestido de volantes. Puro y magn\u00edfico. Sensorial. Era un cantar en Granada, un suspiro en Mor\u00f3n, un paseo en la noche de C\u00f3rdoba. Era flamenco. Como lo que es arte y cultura y nuestro. Sensibilidad y duende. Era flamenco porque ser flamenco es en s\u00ed mismo ser. Es verdad y alma. Alma y seda. Seda y sonido..<\/p>\n<p>Y el vestido ten\u00eda un don. \u00danicamente uno.. porque el d\u00eda que repart\u00edan los dones a los vestidos se despist\u00f3 escuchando a alguien bordando una canci\u00f3n al piano. Y lleg\u00f3 muy tarde. Y nada m\u00e1s quedaba el don de so\u00f1ar. Y ese era su don: so\u00f1aba. Y su sue\u00f1o era un abril con lunares, una tarde de toros, un susurro en Sevilla. Una vida flamenca&#8230;<\/p>\n<p>So\u00f1ar es sentir. Sentir es vivir. Vivir es bello!<\/p>\n<p>Dedicado al flamenco<br \/>A Nani Cort\u00e9s<br \/>A Paty<br \/>A mi amiga Lorena, en un d\u00eda muy dif\u00edcil<br \/>A cada persona en contacto con el arte flamenco<br \/>Al toreo<br \/>A Sevilla y mis sevillanos<br \/>A cada lugar mencionado<br \/>A Luis<br \/>A Jos\u00e8 Mar\u00eda<br \/>A mi amiga Manuela<br \/>A la esperanza<br \/>Y a cada persona que sabe aportar esperanza<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era un vestido. De todas las cosas bonitas que pod\u00eda ser (un capote o una guitarra o una rosa o un beso<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":32828,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17594"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32827,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17594\/revisions\/32827"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}