{"id":17424,"date":"2020-12-18T00:00:00","date_gmt":"2020-12-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/the-mandalorian"},"modified":"2024-02-23T00:04:53","modified_gmt":"2024-02-23T06:04:53","slug":"the-mandalorian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/the-mandalorian","title":{"rendered":"The Mandalorian"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la pantalla, por:&nbsp;David Moreno <\/i><\/b><\/p>\n<p>Miro The Mandalorian y me pregunto: \u00bfpor qu\u00e9 la serie de Disney parece estar m\u00e1s cercana a lo que fue alguna vez Star Wars que las secuelas a la trilog\u00eda original o a las precuelas de la misma? Creo que la respuesta es muy sencilla: porque la creaci\u00f3n de Jon Favreau presenta tem\u00e1ticas, elementos visuales y de estilo que recuperan lo mejor de las pel\u00edculas originales. Y aunque evidentemente eso constituye un homenaje se arriesga al dar un paso hac\u00eda adelante en la presentaci\u00f3n y construcci\u00f3n de un personaje mitol\u00f3gico dentro una mitolog\u00eda vasta en si misma. <\/p>\n<p>The Mandalorian presenta a un anti h\u00e9roe como protagonista. Un caza recompensas que pertenece a un oscuro y peligroso sindicato que re\u00fane a otros personajes dedicados a ese oficio. Es un bandolero que se ver\u00e1 forzado, por una serie de circunstancias fortuitas, a cumplir con una misi\u00f3n que le apartar\u00e1 de todo lo que era antes para iniciar con un arco de transformaci\u00f3n en el cual estar\u00e1 a prueba su moralidad. En ese sentido, tal y como suced\u00eda con varios de los protagonistas de los primeras pel\u00edculas de Star Wars, el destino del personaje no est\u00e1 regido por viejas profec\u00edas o leyendas, sino por eventos que se van sucediendo uno a otro y que van marcando el camino que \u00e9ste tiene que recorrer. Un camino que le lleva a trav\u00e9s de mundos violentos y marcados por la ley del m\u00e1s fuerte, un camino que le lleva a encontrarse con los remanentes de un imperio derrotado pero que est\u00e1 en la b\u00fasqueda de reorganizarse para intentar retomar el poder perdido. <\/p>\n<p>Y todo en el medio de una est\u00e9tica y una tem\u00e1tica m\u00e1s cercanas al Western que a las pel\u00edculas futuristas de Ciencia Ficci\u00f3n lo que la convierte en una \u201cSpace Opera\u201d. Es cierto, hay naves espaciales, alien\u00edgenas y se usa tecnolog\u00eda de avanzada, pero todo est\u00e1 retratado en ambientes des\u00e9rticos o desolados, lugares cerrados como cantinas o pueblos peque\u00f1os, perdidos en planetas inmensos a los que solamente llega la escoria de la sociedad, aquellos que no parecen disfrutar de los beneficios de la derrota del Imperio y de las beneficios de libertad que supuestamente ha tra\u00eddo consigo La Nueva Rep\u00fablica. Tal y como suced\u00eda en la trilog\u00eda original, la acci\u00f3n de The Mandalorian est\u00e1 situada en territorios en los que priva la ley del m\u00e1s de fuerte o la de aquel que es capaz de usar con m\u00e1s habilidad a la corrupci\u00f3n provocada por la falta de autoridad para servir a sus propios intereses. Abundan los duelos personales retratados al estilo m\u00e1s cl\u00e1sico del Western: close ups a los rostros, toma de detalle de las manos a punto de desenfundar las armas, planos generales mostrando a los dos combatientes en medio de las calles de un pueblo perdido. Combinaci\u00f3n que muestra una cinematograf\u00eda cl\u00e1sica, familiar y f\u00e1cilmente identificable. <\/p>\n<p>A todo ello hay que a\u00f1adir el tema de la figura paterna, la ausencia de la misma o la sustituci\u00f3n del padre natural por uno adoptado a ra\u00edz de los conflictos presentados en la trama. Piensen en Obi Wan y Anakin Skywalker o en el mismo Obi Wan y Luke Skywalker quien mira al viejo Jedi como a ese padre que nunca tuvo en su t\u00edo Owen y mucho menos en su padre verdadero: Darth Vader. Esa dependencia paternal ser\u00e1 determinante en el desarrollo tanto de los personajes como de la historia. The Mandalorian es un retorno a la misma. La relaci\u00f3n entre Baby Yoda (O Grocu, nombre que nadie va a usar) y el Mandalorian es la de un padre e hijo, un lazo forzado por las circunstancias que los llevaron a encontrarse y del cual, una vez atado, depende el destino de los dos personajes y seguramente el de una buena parte de esa lejana galaxia.<\/p>\n<p>Pero lo mejor es que Jon Favreau ha dibujado a un personaje que no tiene nada que ver ni con los Skywalker, los Jedi o con la Fuerza como su entidad motivadora. El Mandalorian tiene otras motivaciones: el mantenerse fiel a su tradici\u00f3n, el intentar reconstruir la herencia de su raza y el recuperar todo lo que su gente perdi\u00f3 durante los crudos a\u00f1os que siguieron las Guerras Cl\u00f3nicas, a la oscuridad del Imperio y a la guerra que marc\u00f3 la primera derrota del lado oscuro. Es decir, Favreau va generar un nuevo mito, una nueva e independiente arista en la tem\u00e1tica de la saga. Ello es una bocanada de aire fresco para un Universo que parec\u00eda haber agotado todas sus vetas argumentales. Lo que hace The Mandolarian es no solamente abrirlas de nuevo sino plantear, dentro de las mismas,  nuevos caminos para ser transitados. Se trata pues de una estupenda apuesta, una que nos ha devuelto a esa Galaxia Lejana con renovados br\u00edos y con ganas de seguir viajando por sus mundos de la mano de personajes que ya se han transformado en entra\u00f1ables.<\/p>\n<p>La segunda temporada de The Mandalorian est\u00e1 disponible en Disney +. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la pantalla<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":32679,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17424"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17424"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32678,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17424\/revisions\/32678"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}