{"id":17344,"date":"2020-12-07T00:00:00","date_gmt":"2020-12-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-gran-sueno-de-la-nostalgia-imaginar-es-empezar-a-hacer-realidad-el-sueno"},"modified":"2024-02-22T23:59:16","modified_gmt":"2024-02-23T05:59:16","slug":"el-gran-sueno-de-la-nostalgia-imaginar-es-empezar-a-hacer-realidad-el-sueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-gran-sueno-de-la-nostalgia-imaginar-es-empezar-a-hacer-realidad-el-sueno","title":{"rendered":"El gran sue\u00f1o de la nostalgia  \u201cimaginar es empezar a  hacer realidad el sue\u00f1o\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras, por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>De entrada, cualquier ser humano en su sano juicio, sue\u00f1a cada amanecer por un mundo m\u00e1s justo y solidario, en la que sus moradores posean un trabajo digno y decente, que hagan armoniosas las relaciones entre las culturas y los pueblos. Por desgracia, la realidad est\u00e1 llena de obst\u00e1culos, incertidumbres y dificultades de todo tipo, que llegan incluso a oprimirnos, m\u00e1xime si no actuamos mancomunadamente. Desde luego, nuestra prioridad ha de ser la unidad y la uni\u00f3n entre todos. Precisamente, en la m\u00edstica de la Navidad, lo que se revive es el reencuentro de un ni\u00f1o, que result\u00f3 ser Dios, como uno m\u00e1s entre nosotros, dispuesto a llenarnos de gozo y entusiasmo. Por eso, jam\u00e1s debemos sentirnos solos, hemos de mantener ese raciocinio cooperante, cuando menos para luchar contra la indecisi\u00f3n e inseguridad que persiste por todo el planeta. No podemos desistir. Precisamente, el adviento es la preparaci\u00f3n a ese coraz\u00f3n sensible, que ha de hacerse poes\u00eda ante un alma brotando, para glorificarse con el mejor de los objetivos, la entrega a los que se hallen sin luz para hacer el camino de la vida.<\/p>\n<p>En este sue\u00f1o de anhelos, la disponibilidad de cada cual ha de estar presente siempre, aliment\u00e1ndonos de fortaleza, bajo la comuni\u00f3n de latidos sinceros, que son los que nos hacen m\u00e1s humanos con nuestros an\u00e1logos. Al calor de la expectativa, hemos de ponernos en camino siempre, ahora para derrotar la pandemia en todos los lugares del globo. De entrada, tenemos que eliminar totalmente las restricciones comerciales a los productos y servicios m\u00e9dicos, incluidas las relativas a las vacunas. Hoy m\u00e1s que nunca, ese esp\u00edritu responsable y coparticipe, significa aguante y vida, supervivencia y luz; ante un entorno que palpita y late constantemente. Nuestra personal historia sobre la tierra madurar\u00e1 en la medida que sepamos transitar fusionados, interpretando los sentimientos comunes, poni\u00e9ndonos bajo la protecci\u00f3n del auxilio permanente entre semejantes, con la oratoria del amor efectivo y mediante la levadura inspirada por el soplo conciliador del coraz\u00f3n, vivificada por la alegr\u00eda m\u00edstica celestial.<\/p>\n<p>Sin duda, el gran sue\u00f1o de la nostalgia, en este mundo visible, nos hace volver a reencontrarnos misteriosamente con el ni\u00f1o que fuimos, con ese mundo interior revivido, que radica en continuar con las mimbres de proyecci\u00f3n naciente, las del amor, hasta el punto de que nada es posible sin esta realizaci\u00f3n de lucha por lo aut\u00e9ntico, que es lo que verdaderamente nos trasforma en gentes de bien; claridad que necesitamos para sobrevivir, sobre todo lo dem\u00e1s. Tanto es as\u00ed, que est\u00e1 bien que demos un impulso sincronizado a la inversi\u00f3n una vez que la pandemia est\u00e9 mejor controlada, que evitemos la retirada prematura de las pol\u00edticas de apoyo, pero la cuesti\u00f3n de fondo es hacernos mejores personas, mejores ciudadanos, mejores amantes de la naturaleza. Seguramente, entonces, nuestra propia fragilidad se robustecer\u00e1. Lo cruel es el abandono de uno mismo; lo sorprendente, la visi\u00f3n de familia haciendo linaje por siempre. Pensemos que, mientras que nuestro interior tiene deseos de abrazar, la fantas\u00eda que llevamos consigo conserva la virtud del anhelo.<\/p>\n<p>Imaginar es empezar a  hacer realidad el sue\u00f1o. Hay que reforzarse de esa est\u00e9tica de llama viva, que nos insta a que los dominadores nos dejen meditar, que es un modo de continuar activo, de planear nuevos horizontes sobre uno  mismo, tras someternos a otras atm\u00f3sferas ausentes de veneno. Desde luego, no es f\u00e1cil trabajar para s\u00ed, lo reconozco, pero tampoco podemos rendirnos a esta destrucci\u00f3n interesada del ambiente humano por parte de ese h\u00e1lito corrupto, que nos est\u00e1 dejando sin humanidad alguna. Ojal\u00e1 aprendamos a reprendernos, a ser persona equilibrada, generosa, comprensiva, superada de toda maldad y ego\u00edsmo. En consecuencia, m\u00e1s all\u00e1 de este clima de tensiones y de la falta de iniciativa global entre equivalentes para reactivar otra \u00e9poca, quiz\u00e1s se nos requiera escucharnos m\u00e1s. Ser\u00e1 un buen modo de fondear en nosotros otras aspiraciones carentes de mercantilismo y m\u00e1s donantes.<\/p>\n<p>Puede ser buen momento, ahora que la a\u00f1oranza regresa por la Epifan\u00eda, la de imprimirse un nuevo nacer para asumir totalmente las responsabilidades propias inmersas en los derechos humanos, que son una dimensi\u00f3n esencial de convivencia, por su buen obrar y decir, ante la falta de consideraci\u00f3n hacia toda vida, la tendencia desenfrenada a la violencia, a la destrucci\u00f3n y a la siembra de crueldades que nos desbordan. Pensemos en esa Inmaculada Concepci\u00f3n, como primer signo y, a la vez, anuncio de tiempo nuevo. O en aquellas palabras realmente inspiradas de San Anselmo: \u201cDios es el Padre de las cosas creadas;\/ y Mar\u00eda es la Madre de las cosas recreadas, \/ Dios es el Padre a quien se debe la constituci\u00f3n del mundo; \/ y Mar\u00eda es la Madre a quien se debe su restauraci\u00f3n\u201d. En efecto, de esta concepci\u00f3n inmaculada tom\u00f3 origen el gran sue\u00f1o, la obra de la renovaci\u00f3n del ser oprimido por la heredad del primer Ad\u00e1n. Que sea Ella, por consiguiente, la estrella de nuestro regreso al verso y la palabra, nuestra mejor esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":32606,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17344"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17344"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17344\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32605,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17344\/revisions\/32605"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}