{"id":17214,"date":"2020-11-23T00:00:00","date_gmt":"2020-11-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/visita-indeseable-del-covid-2"},"modified":"2024-02-22T23:52:21","modified_gmt":"2024-02-23T05:52:21","slug":"visita-indeseable-del-covid-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/visita-indeseable-del-covid-2","title":{"rendered":"Visita indeseable del COVID"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Federico Berrueto.<\/b><\/p>\n<p>Este espacio no ha sido ni ser\u00e1 para ventilar asuntos personales, por dram\u00e1ticos, urgentes o relevantes que parezcan. Ahora es as\u00ed por que hay una ense\u00f1anza de por medio ante un riesgo mortal m\u00e1s pr\u00f3ximo de lo que se piensa. Aqu\u00ed y en el mundo la muerte tiene permiso y no hay descuido menor que impida que la ponzo\u00f1a que le acompa\u00f1a ingrese con disimulo letal en nuestros organismos. Todos estamos expuestos.<\/p>\n<p>D\u00edas de temperatura y molestia confundidos con reacci\u00f3n a vacuna de influenza y un PCR negativo falso de afamado laboratorio -quiz\u00e1s por lo temprano de la infecci\u00f3n- y las m\u00e1s de 48 horas de la entrega de resultado hicieron bajar la guardia. Los cuidados preventivos eran razonables, contacto social a distancia y m\u00ednimo. En alg\u00fan momento un descuido, un error, la confianza que mata.<\/p>\n<p>Una semana m\u00e1s, la fiebre persiste, el cuadro se complica. No se presentan las dolencias propias del COVID. Despu\u00e9s de diez d\u00edas de s\u00edntomas y con la salud en deterioro una nueva prueba, laboratorio distinto, con reporte m\u00e1s oportuno, ocho horas: positivo. Un neum\u00f3logo de excelencia, ordena un angiotac pulmonar: el virus ha atacado severamente los pulmones que registran inflamaci\u00f3n generalizada. Dificultades para respirar, se opta por tratamiento en casa con oxigenaci\u00f3n asistida. <\/p>\n<p>La ciencia m\u00e9dica tiene s\u00f3lidas pistas sobre qu\u00e9 hacer, el neum\u00f3logo receta una medicaci\u00f3n a la altura de la crisis. El escenario pr\u00f3ximo; intubaci\u00f3n en instalaci\u00f3n hospitalaria. La ciencia -quiz\u00e1s los t\u00e9s, mantras y plegarias- hizo o hicieron su parte. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s cede el virus, que se va, pero el da\u00f1o queda. La disciplina y la fortaleza invertida desde hace tiempo en compa\u00f1\u00eda de mi mujer Ana Luiza y la motivaci\u00f3n de ver crecer a mi beb\u00e9 dieron resultado; la recuperaci\u00f3n viene pronto y plena.<\/p>\n<p>No me perdono que pude haber contagiado a quienes m\u00e1s quiero y amo, los \u00fanicos con quienes realmente conviv\u00eda. El virus es letal. Combatirlo requiere oportunidad, suerte y una infraestructura m\u00e9dica costosa, escasa y a la que es muy dif\u00edcil acceder. Fui de los privilegiados. No hay de otra: prevenir, prevenir, prevenir. Es una locura exponerse al riesgo del contagio. La suerte de la fatalidad sea uno de diez (en M\u00e9xico) o uno de treinta (mundial), es la ruleta rusa, a la que uno convoca al momento de contagio a los dem\u00e1s, casi siempre, a los que uno m\u00e1s ama.<\/p>\n<p>Tengo la impresi\u00f3n que el responsable gubernamental de la lucha contra la pandemia, el Dr. L\u00f3pez-Gatell ha mantenido una conducta francamente criminal. No lo digo desde el agravio o el impulso del enojo, sino por su evidente negligencia ante el tama\u00f1o de la amenaza que padecemos, y a su secuela que ha enlutado a cientos de miles de familias. Su resistencia a las pruebas es criminal, como tambi\u00e9n su ambig\u00fcedad sobre el uso del cubrebocas. <\/p>\n<p>Es deseable que el Presidente, en el dolor propio en el que le acompa\u00f1o por el deceso de su \u00fanica hermana, le haga reflexionar y le lleve a removerlo a la brevedad. Ha dispensado mal la generosa confianza que le ha concedido. Sobra ciencia en casa para acometer un reto de tal magnitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Federico Berrueto.<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":32486,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17214"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17214"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17214\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32485,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17214\/revisions\/32485"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32486"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17214"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17214"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17214"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}