{"id":17188,"date":"2020-11-20T00:00:00","date_gmt":"2020-11-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/visita-indeseable-del-covid"},"modified":"2024-02-22T23:51:34","modified_gmt":"2024-02-23T05:51:34","slug":"visita-indeseable-del-covid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/visita-indeseable-del-covid","title":{"rendered":"Visita indeseable del COVID"},"content":{"rendered":"<p>Por: Federico Berrueto.<\/p>\n<p>Este espacio no ha sido ni ser\u00e1 para ventilar asuntos personales, por dram\u00e1ticos, urgentes o relevantes que parezcan. Ahora es as\u00ed por que hay una ense\u00f1anza de por medio ante un riesgo mortal m\u00e1s pr\u00f3ximo de lo que se piensa. Aqu\u00ed y en el mundo la muerte tiene permiso y no hay descuido menor que impida que la ponzo\u00f1a que le acompa\u00f1a ingrese con disimulo letal en nuestros organismos. Todos estamos expuestos.<\/p>\n<p>D\u00edas de temperatura y molestia confundidos con reacci\u00f3n a vacuna de influenza y un PCR negativo falso de afamado laboratorio -quiz\u00e1s por lo temprano de la infecci\u00f3n- y las m\u00e1s de 48 horas de la entrega de resultado hicieron bajar la guardia. Los cuidados preventivos eran razonables, contacto social a distancia y m\u00ednimo. En alg\u00fan momento un descuido, un error, la confianza que mata.<\/p>\n<p>Una semana m\u00e1s, la fiebre persiste, el cuadro se complica. No se presentan las dolencias propias del COVID. Despu\u00e9s de diez d\u00edas de s\u00edntomas y con la salud en deterioro una nueva prueba, laboratorio distinto, con reporte m\u00e1s oportuno, ocho horas: positivo. Un neum\u00f3logo de excelencia, ordena un angiotac pulmonar: el virus ha atacado severamente los pulmones que registran inflamaci\u00f3n generalizada. Dificultades para respirar, se opta por tratamiento en casa con oxigenaci\u00f3n asistida. La ciencia m\u00e9dica tiene s\u00f3lidas pistas sobre qu\u00e9 hacer, el neum\u00f3logo receta una medicaci\u00f3n a la altura de la crisis. El escenario pr\u00f3ximo; intubaci\u00f3n en instalaci\u00f3n hospitalaria. La ciencia -quiz\u00e1s los t\u00e9s, mantras y plegarias- hizo o hicieron su parte. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s cede el virus, que se va, pero el da\u00f1o queda. La disciplina y la fortaleza invertida desde hace tiempo en compa\u00f1\u00eda de mi mujer Ana Luiza y la motivaci\u00f3n de ver crecer a mi beb\u00e9 dieron resultado; la recuperaci\u00f3n viene pronto y plena.<\/p>\n<p>No me perdono que pude haber contagiado a quienes m\u00e1s quiero y amo, los \u00fanicos con quienes realmente conviv\u00eda. El virus es letal. Combatirlo requiere oportunidad, suerte y una infraestructura m\u00e9dica costosa, escasa y a la que es muy dif\u00edcil acceder. Fui de los privilegiados. No hay de otra: prevenir, prevenir, prevenir. Es una locura exponerse al riesgo del contagio. La suerte de la fatalidad sea uno de diez (en M\u00e9xico) o uno de treinta (mundial), es la ruleta rusa, a la que uno convoca al momento de contagio a los dem\u00e1s, casi siempre, a los que uno m\u00e1s ama.<\/p>\n<p>Tengo la impresi\u00f3n que el responsable gubernamental de la lucha contra la pandemia, el Dr. L\u00f3pez-Gatell ha mantenido una conducta francamente criminal. No lo digo desde el agravio o el impulso del enojo, sino por su evidente negligencia ante el tama\u00f1o de la amenaza que padecemos, y a su secuela que ha enlutado a cientos de miles de familias. Su resistencia a las pruebas es criminal, como tambi\u00e9n su ambig\u00fcedad sobre el uso del cubrebocas. Es deseable que el Presidente, en el dolor propio en el que le acompa\u00f1o por el deceso de su \u00fanica hermana, le haga reflexionar y le lleve a removerlo a la brevedad. Ha dispensado mal la generosa confianza que le ha concedido. Sobra ciencia en casa para acometer un reto de tal magnitud.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Federico Berrueto.<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17188"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17188"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17188\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32463,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17188\/revisions\/32463"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17188"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17188"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17188"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}