{"id":17032,"date":"2020-10-30T00:00:00","date_gmt":"2020-10-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/en-el-recuerdo"},"modified":"2024-02-22T23:42:58","modified_gmt":"2024-02-23T05:42:58","slug":"en-el-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/en-el-recuerdo","title":{"rendered":"En el recuerdo.."},"content":{"rendered":"<p>Crisantemos blancos y morados cruzaban calles y rincones. Ni uno solo de ellos quisiera quedar atr\u00e1s. Galicia no se explica sin hogueras de san Juan, sin magosto en noviembre, sin flores en los cementerios. Eran crisantemos gallegos y eran v\u00edsperas del d\u00eda de Difuntos. Era el sol de octubre quemando la piel en una despedida del verano, era la tradici\u00f3n, eran el dolor y la serenidad cristiana avanzando de la mano hacia el recuerdo y la memoria.<\/p>\n<p>Cada ramo reposaba en un su lugar. Ni un lugar sin ramo, sin flor, sin afecto. La vida y la muerte son dos habitaciones distintas del mismo hogar, ya lo dijo san Agust\u00edn, y el que un d\u00eda am\u00f3 de verdad jam\u00e1s olvida a los que ya no est\u00e1n en la tierra. El que am\u00f3 de mentira simplemente no am\u00f3: fingi\u00f3. Cada ramo con un beso, con un secreto, con un padrenuestro, con una l\u00e1grima, con una vela. Crisantemos en cada rinc\u00f3n: mientras no llega la vida eterna recordamos a los nuestros!<\/p>\n<p>Dedicado a cada persona ya en el cielo<br \/>A mi querida abuela<br \/>A Galicia y a M\u00e9xico: me gusta el culto a la muerte en esos lugares. Si no fuera gallega me gustar\u00eda ser mexicana en esta fecha<br \/>A mi Luis<br \/>A mi amiga Ana. Lo primero que hizo cuando se pudo pasear en mayo fue ir al cementerio, nosotras tambi\u00e9n. Galicia es as\u00ed<br \/>A Paty<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crisantemos blancos y morados cruzaban calles y rincones.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":32318,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17032"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17032"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17032\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32317,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17032\/revisions\/32317"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17032"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17032"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17032"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}