{"id":16954,"date":"2020-10-20T00:00:00","date_gmt":"2020-10-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/revision-al-manana-asentemos-corazon-en-lo-que-hacemos-y-juntemos-latidos-en-rogativa-de-cambio"},"modified":"2024-02-22T23:39:22","modified_gmt":"2024-02-23T05:39:22","slug":"revision-al-manana-asentemos-corazon-en-lo-que-hacemos-y-juntemos-latidos-en-rogativa-de-cambio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/revision-al-manana-asentemos-corazon-en-lo-que-hacemos-y-juntemos-latidos-en-rogativa-de-cambio","title":{"rendered":"Revisi\u00f3n al ma\u00f1ana  \u201cAsentemos coraz\u00f3n en lo que hacemos y juntemos latidos en rogativa de cambio\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Algo m\u00e1s que palabras. por:&nbsp;V\u00edctor Corcoba Herrero<\/i><\/b><\/p>\n<p>Todos los aconteceres de la vida nos revelan algo. La pandemia, por ejemplo, nos ha puesto en entredicho nuestros comportamientos: la insolidaridad manifiesta entre nosotros y la incapacidad de los pa\u00edses, con sus gobiernos al frente, para trabajar unidos. La p\u00e9rdida de valores, el descarte de vidas, la confrontaci\u00f3n permanente, la ausencia de proyectos comunes, el incumplimiento de obligaciones, el desprecio o la violaci\u00f3n de derechos fundamentales, son manifestaciones graves, grav\u00edsimas, que deben movernos a rectificar, pues el hecho de \u201cdejar pasar\u201d, lo que nos resta verdaderamente es supervivencia y futuro. Quiz\u00e1s tengamos que empezar por hacer valer nuestro esp\u00edritu ciudadano. Para empezar, los sistemas sanitarios en todo el mundo, deben ser mucho m\u00e1s generalistas y accesibles, sobre todo con aquella ciudadan\u00eda de bajos ingresos o de pobreza extrema. Tal vez tengamos que respetar mucho m\u00e1s e intentar hacer realidad aquellos objetivos en pro del bien com\u00fan universal, que suelen trabajar las organizaciones internacionales. Hay que pasar de las palabras a los hechos. Ha de ser prioritaria la acci\u00f3n, con las ofrendas rec\u00edprocas de admiraci\u00f3n y cari\u00f1o, de los unos hacia los otros. No podemos, ni tampoco debemos, quedarnos dormidos. Hemos de despertar, si en verdad queremos alumbrar el d\u00eda de ma\u00f1ana con el de hoy, lo que nos exige fomentar la cooperaci\u00f3n y la coordinaci\u00f3n mundiales, el fecundo intercambio de vivencias en suma. <\/p>\n<p>Revisar el ma\u00f1ana, por tanto, es tarea de todos. Nadie se excluya, todos tenemos algo por lo que enmendarnos. En efecto, hay que ponerse en acci\u00f3n de emprender una transformaci\u00f3n de modos y maneras de vivir, con un calentamiento global sin precedentes y con una p\u00e9rdida de biodiversidad grande. En un contexto de tantas dificultades, no es posible forjarlo en solitario, pero s\u00ed de manera conjunta es c\u00f3mo podemos avanzar, replanteando la consideraci\u00f3n hacia toda vida, dignific\u00e1ndola hacia ese destino com\u00fan y haci\u00e9ndonos olvidar contiendas in\u00fatiles que lo \u00fanico que hacen es destruirnos. Quitemos las armas del mundo, restituyamos el abrazo permanente y pongamos el auxilio rec\u00edproco como diario de vida. Asentemos coraz\u00f3n en lo que hacemos y juntemos latidos en rogativa de cambio. Indudablemente, la tarea no es nada f\u00e1cil. Para empezar, tenemos que tener claro, que no hay avance sin di\u00e1logo ni compromiso. La humanidad tiene que humanizarse. Y no hay modo de hacerlo, que no sea con una evoluci\u00f3n que aproveche todos los dones y talentos conseguidos hasta ahora. Esta es la esperanza, esa inclusi\u00f3n y esa memoria hist\u00f3rica de la que tanto hablamos, pero que en demasiadas ocasiones la ignoramos. Ojal\u00e1 volvi\u00e9ramos a descubrir esa necesidad inherente e innata de sentirnos acompa\u00f1ados. En cualquier caso, reconozco, que no me gustan esos afanes posesivos, esos desvelos irresponsables que activan el encontronazo en vez del encuentro. El empe\u00f1o debiera ser otro, m\u00e1s all\u00e1 del bienestar propio; pues, a veces, es la realidad misma la que clama y se rebela asimismo.<\/p>\n<p>Es cierto que cada jornada vivida le alcanzan sus temores y que no hay que anticipar los de ma\u00f1ana; pero, realmente, el futuro siempre se ha dicho que cae del aliento de los cr\u00edos que van a la escuela. Por eso, es importante que los educadores tomen conciencia de que su responsabilidad tiene que ver m\u00e1s que con referencia a programas y contenidos, que tambi\u00e9n, pero sin obviar, de ning\u00fan modo, esas dimensiones morales, espirituales y sociales, que son las que verdaderamente nos humanizan. Creo que esto adem\u00e1s es la gran asignatura pendiente. Cultivar estas actitudes nos har\u00e1n crecer m\u00e1s por dentro, y por ende, seremos m\u00e1s copart\u00edcipes. En estos momentos, precisamente, cuando todo parece desmembrarse y diluirse en necedades absurdas, lo que se requiere es la capacidad de servicio y entrega a los dem\u00e1s; m\u00e1xime en un instante en el que hemos de aunar esfuerzos para salvar vidas y atenuar la devastaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de nuestros pueblos. Sin duda, una situaci\u00f3n arm\u00f3nica es indispensable para facilitar el acceso humanitario en situaciones de vulnerabilidad y pobreza. Despoj\u00e9monos, por tanto, de nuestras miserias humanas y d\u00e9monos una oportunidad a vivir en la quietud, con la creaci\u00f3n de otro ambiente m\u00e1s de concordia. Fuera desavenencias. A prop\u00f3sito, el llamamiento lanzado este mismo a\u00f1o por el Secretario General de las Naciones Unidas en el que ped\u00eda un alto al fuego mundial para todos los conflictos, nos alegra que cuente ya con el respaldo de multitud de pa\u00edses. Este es uno de los muchos caminos a revisar para que no hablen m\u00e1s los artefactos. La puesta de un empuje abierto al mundo entero, acogiendo las diferencias y confluyendo en ellas, nos har\u00e1 m\u00e1s  libres, pues todos tenemos algo que aportar a los dem\u00e1s.  La c\u00e1tedra viviente ha de compartirse. Desde luego, que s\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;  <br \/>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>18 de octubre de 2020.- <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":32249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16954"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16954"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32248,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16954\/revisions\/32248"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32249"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}