{"id":16722,"date":"2020-09-19T00:00:00","date_gmt":"2020-09-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-peligro-de-consentir-la-mediocridad"},"modified":"2024-02-22T23:28:09","modified_gmt":"2024-02-23T05:28:09","slug":"el-peligro-de-consentir-la-mediocridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-peligro-de-consentir-la-mediocridad","title":{"rendered":"El peligro de consentir la mediocridad"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Construyendo<\/i>, por:&nbsp;Ra\u00fal As\u00eds Monforte Gonz\u00e1lez.<\/b><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, antes de que los huracanes Isidoro y Emily se encargaran de destrozar lo que se perfilaba como<br \/>\nuna prometedora y exitosa empresa agroindustrial, sol\u00eda colaborar con mi padre haci\u00e9ndome responsable de la<br \/>\ncomercializaci\u00f3n en el extranjero, de las apetitosas y dulces papayas que con denodado esfuerzo y paciente<br \/>\ndedicaci\u00f3n, \u00e9l produc\u00eda en los pedregosos suelos del oriente del estado de Yucat\u00e1n.&nbsp;<\/p>\n<p>Como parte de esa labor, guardo en mis recuerdos aquella soleada ma\u00f1ana de s\u00e1bado, en que estando en las<br \/>\ngradas de uno de los campos de beisbol de la \u201cLiga Yucat\u00e1n\u201d, mientras disfrutaba un emocionante partido en el<br \/>\nque mi hijo mayor se desempe\u00f1aba como pitcher de su equipo, recib\u00ed una llamada de nuestro broker, que ten\u00eda<br \/>\nsimult\u00e1neamente al tel\u00e9fono a nuestro principal cliente en Hunts Point, uno de los mas grandes centros de<br \/>\ndistribuci\u00f3n de alimentos frescos del planeta, ubicado en el barrio del Bronx, en la ciudad de Nueva York.&nbsp;<\/p>\n<p>Ah\u00ed, con la cuenta de 3 bolas y 2 strikes en la pizarra, me tuve que enfrentar a un furioso Joey, reclamando que<br \/>\nestaba recibiendo en ese momento, en el and\u00e9n de sus bodegas, un cami\u00f3n refrigerado cargado con papayas, que<br \/>\nen un alto porcentaje mostraban s\u00edntomas de una enfermedad muy com\u00fan en plantas y frutas cultivadas en zonas<br \/>\ncalurosas y h\u00famedas, llamada antracnosis, y que es causada por un hongo.&nbsp;<\/p>\n<p>Vanos fueron mis intentos de explicar la ausencia de dolo, ya que al salir de nuestros campos, es imposible saber<br \/>\nque la fruta va infectada con dicho hongo, cuyos efectos da\u00f1inos y desastrosos, se manifiestan durante el viaje del<br \/>\nproducto, mientras la fruta desarrolla su procesos de maduraci\u00f3n. In\u00fatil fue suplicar su comprensi\u00f3n y pedir que<br \/>\nconsintiera recibir el producto en esas condiciones, aunque pagara un menor precio. Imposible intentar siquiera<br \/>\nexplicar, que esa enfermedad afecta \u00fanicamente la c\u00e1scara de la fruta, y que a pesar de su fealdad, si uno la corta,<br \/>\npor dentro encontrar\u00e1 una pulpa igual de firme y sabrosa. Su posici\u00f3n era clara, directa y firme: \u201cEs tu<br \/>\nresponsabilidad y tu obligaci\u00f3n, entregarme un producto en perfectas condiciones, no importa lo que tengas que<br \/>\nhacer para lograrlo, y la m\u00eda es comercializar tu producto con toda mi experiencia y talento, colocarlo al mejor<br \/>\npostor, y obtener por esas papayas el mejor precio posible para ti.\u201d&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez amainada la tormenta y que Joey se sali\u00f3 de la \u201cconference call\u201d, Delmar, mi broker, se despidi\u00f3 diciendo:<br \/>\n\u201cWelcome to New York, Ra\u00fal\u201d, en referencia a la legendaria e implacable exigencia de los neoyorquinos por la calidad<br \/>\ny el cumplimiento de los compromisos, por entregar resultados sin pretextos ni explicaciones de ning\u00fan tipo.&nbsp;<\/p>\n<p>Es probable que a algunos les parezca una forma muy dura de actuar la de Joey, pero as\u00ed son las grandes ligas de<br \/>\nlos negocios. Para mi, este episodio signific\u00f3 un gran aprendizaje, que me ha servido en muchos aspectos de la<br \/>\nvida, no solamente en los negocios. Dentro de un marco de honestidad y legalidad, los resultados siempre deben<br \/>\nser los mejores que uno puede entregar. Cuando tienes oficialmente un asunto bajo tu responsabilidad, ya no cabe<br \/>\nculpar al que estaba antes, ya no es v\u00e1lido argumentar que es dif\u00edcil, que toma tiempo, pedir comprensi\u00f3n porque<br \/>\nte est\u00e1s esforzando, paciencia porque ya falta poco para empezar a notar los resultados.&nbsp;<\/p>\n<p>El gran peligro de consentir, y a veces hasta de celebrar la mediocridad, es que se vuelva normal, que sea tolerada,<br \/>\naceptada como un modo de vida. Los seres humanos estamos hechos para la excelencia, cada uno dentro de sus<br \/>\ncapacidades y habilidades, pero siempre en la ruta de una mejora constante. Nunca aceptemos menos, siempre<br \/>\ntenemos que intentar, batear de jonr\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Ra\u00fal As\u00eds Monforte Gonz\u00e1lez<\/i><\/b><br \/><b><i>\u00a9 Copyright 2020. Ra\u00fal As\u00eds Monforte Gonz\u00e1lez. Todos los derechos reservados.<\/i><\/b><br \/><b><i>M\u00e9rida, Yucat\u00e1n a 19 de septiembre de 2020<\/i><\/b><br \/><b><i>E-mail: raul@mienergiamx.com<\/i><\/b><br \/><b><i>Facebook: Ra\u00fal As\u00eds Monforte Gonz\u00e1lez.<\/i><\/b><br \/><b><i>Twitter: @raulmonforte<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Construyendo.<\/p>\n","protected":false},"author":1116,"featured_media":32036,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16722"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1116"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16722"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16722\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32035,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16722\/revisions\/32035"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/32036"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16722"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16722"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16722"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}