{"id":16592,"date":"2020-08-30T00:00:00","date_gmt":"2020-08-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/platicar-con-los-perros"},"modified":"2024-02-22T23:21:47","modified_gmt":"2024-02-23T05:21:47","slug":"platicar-con-los-perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/platicar-con-los-perros","title":{"rendered":"Platicar con los perros"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Desde los tiempos m\u00e1s remotos de la humanidad, una criatura, entre otras, ha establecido una relaci\u00f3n profunda con el ser humano. La relaci\u00f3n entre un ser humano y su perro, es de una profundidad proverbial y entra\u00f1able. El perro y el ser humano, tienen una relaci\u00f3n de identidad que data de muy antiguo. Antes de que el g\u00e9nero humano se volviera sedentario, las tribus y hordas estaban integradas por pastores, que segu\u00edan la migraci\u00f3n de los reba\u00f1os, a donde quiera que estos se iban trasladando en busca de extensiones de pastizales; y ya, desde entonces, el perro y el hombre establecieron esa relaci\u00f3n profunda e inseparable. En la era de las glaciaciones, las tribus mong\u00f3licas, migraron desde las estepas de Asia, cruzaron Bering, y se extendieron por Am\u00e9rica, junto con ellos, llegaron los perros pelones, originarios de oriente, y que tambi\u00e9n poblaron este nuestro continente, y hoy los conocemos como xoloitzcuintle, malixo pel\u00f3n peruano, y todos no son m\u00e1s que, los descendientes de los perros pelones chinos, fieles compa\u00f1eros de los migrantes asi\u00e1ticos que nos llegaron en la \u00faltima glaciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia, muchos personajes famosos tuvieron siempre la compa\u00f1\u00eda de un perro que fuera su amigo y confidente. La reina Victoria de Inglaterra, fue una amante profunda de dos razas caninas, el Caballier King Charles y los Fox Terrier Pelo de Alambre. Por su parte, Luis XIV, El Rey Sol, amaba apasionadamente a sus compa\u00f1eros de cacer\u00eda, una hermosa jaur\u00eda de Gigantes de los Pirineos. Los zares de Rusia, cabalgaban alegremente por los bosques, acompa\u00f1ados de sus \u00e1giles y veloces Borzois. Los carniceros alemanes del S. XVI, conduc\u00edan su ganado al matadero, cuidado y guiado por sus fuertes y musculosos Rottweilers. Los n\u00f3madas del Desierto del Sahara, marchan con sus caravanas, y llevan con ellos sus reba\u00f1os de ovejas que son cuidadas de ataques de leopardos y hienas, por sus leales Azaw<a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\"><\/a>akhs. Los amantes de la caza de patos, en Canad\u00e1, reman por los esteros, y en las proas de sus canoas, siempre hay sentado un Cobrador de Labrador, atento al disparo, para saltar al agua, nadar y volver con el pato para entregar a su amo. El hist\u00f3rico primer ministro de Inglaterra, Sir Wiston Churchill, ten\u00eda en su hogar dos razas de perros que amaba tiernamente, los Bulldog Ingl\u00e9s y los Pugs o Carlinos. Las legiones romanas, marcharon por Europa y Asia Menor, con la compa\u00f1\u00eda de sus poderosos Molosos Napolitanos. Los sacerdotes de las mitras doradas, los del antiguo Egipto, aparecen retratados en los jerogl\u00edficos de las pir\u00e1mides, en compa\u00f1\u00eda de sus Podencos Ibice\u00f1os.<\/p>\n<p>Esa profunda relaci\u00f3n entre un ser humano y su perro, ha llenado hermosos pasajes de la historia a trav\u00e9s de los tiempos. Uno de los casos m\u00e1s destacados, es la proverbial relaci\u00f3n entre el poeta George Gordon, Lord Byron, con su corpulento y negro perro Terranova, llamado \u201cSwan Boat\u201d, que lo acompa\u00f1o hasta a participar en batalla, cuando marcha con un barco que hab\u00eda comprado con la fortuna que hab\u00eda heredado, para ir a Francia, a apoyar la Revoluci\u00f3n de los Carbonarios. El noble perro, al morir, fue enterrado en los jardines de la casa del poeta, y en su tumba se lee este hermoso epitafio: \u201cAqu\u00ed yace una magn\u00edfica criatura excepcional, con todas las cualidades del ser humano, pero sin sus defectos\u201d. Cosas de poetas que poca gente comprende. Shi Uan Ti, quien se auto llam\u00f3 \u201cEl Primer Emperador Universal\u201d, en China, llevaba en las amplias mangas de sus kimonos de seda, un par de perros Pequineses, que estaban listos a saltar en defensa de su amo. Frida Kahlo y Diego Rivera, viv\u00edan acompa\u00f1ados de sus Xoloitzcuintles, a quienes consideraban un s\u00edmbolo de la mexicanidad. Aqu\u00ed mismo, en nuestra M\u00e9rida, el poeta Jos\u00e9 D\u00edaz Bolio, tuvo dos perros compa\u00f1eros fieles y amados, \u201cPochocho\u201d, un hermoso Kiss Hound, primero, y en sus \u00faltimos d\u00edas, un Bich\u00f3n Habanero, negro y blanco, llamado \u201cBomb\u00edn\u201d, que lo acompa\u00f1aron siempre en sus caminatas vespertinas en el parque de la Colonia Alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Yo siempre he vivido en compa\u00f1\u00eda de perros, varios, muy distintos. En tiempos muy atr\u00e1s, en mi casa, hab\u00eda un gran Malix negro, que mi abuelo hab\u00eda llamado \u201cValiente\u201d. Despu\u00e9s, tuve un Pequin\u00e9s llamado \u201cDuque\u201d, al que sustituy\u00f3 al morir una Malt\u00e9s llamada \u201cPetitte\u201d, que tuvo una largu\u00edsima vida. Luego, adoptamos a dos malixes fieles y amorosos, \u201cVenadita\u201d y \u201cCabez\u00f3n\u201d. Luego lleg\u00f3 a mi vida \u201c\u00d3liver\u201d, un Baasett Hound, que fue quien me inici\u00f3 en el mundo de las exposiciones can\u00f3filas. \u201c\u00d3liver\u201d, era amado profundamente por mi madre y ella me inculc\u00f3 que: \u201cLos perros entienden, hay que saber hablarles y entenderlos\u201d; y eso, es sabidur\u00eda pura. En la actualidad, tengo ocho perros, dos Cobrador de Labrador, una Beagle, cuatro Pequineses y una lanuda y blanca, que no es de una raza definida, pero que es muy amada en la casa, que es la mayor de la jaur\u00eda y es considerada la abuela de la casa. De este sin par grupo de fieles compa\u00f1eros de vida, la m\u00e1s cercana a mi coraz\u00f3n, es \u201cBou\u201d, la Beagle. Ella duerme junto a mi hamaca, en su mecedora de mimbre. No entra a la rec\u00e1mara a dormir, si yo no he llegado. Con ella, la ense\u00f1anza de mi madre se ha aplicado profundamente. Si la sorprendo haciendo algo indebido, y le doy una reprimenda, puede suceder dos cosas; si ella est\u00e1 aceptando su culpa, baja la mirada en se\u00f1al de disculpa, pero si lo que le estoy diciendo le vale un cacahuate, bosteza y vira la cara en otra direcci\u00f3n, indicando con ello que no acepta mi reproche.<\/p>\n<p>Cr\u00e9anme, platicar con sus perros, es muy sano. Encontraran en ellos un interlocutor paciente y tolerante; cualquier confidencialidad ser\u00e1 debidamente guardada por ellos y su cari\u00f1o por nuestra persona, se da a raudales y es un amor sin condiciones. El d\u00eda que me toque dejar este mundo, si llego a un lugar en el cual me est\u00e9n aguardando los perros que ha habido en mi vida, sabr\u00e9 que he llegado al lugar correcto.<\/p>\n<p>*Las fotos son de Salvador Pe\u00f1a L. <\/p>\n<p>M\u00e9rida, Yuc., a 30 de agosto de 2020.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Platicar con los perros<\/p>\n","protected":false},"author":1133,"featured_media":31923,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16592"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1133"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16592"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16592\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31922,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16592\/revisions\/31922"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31923"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}