{"id":16438,"date":"2020-08-08T00:00:00","date_gmt":"2020-08-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-responsabilidad-de-morir"},"modified":"2024-02-22T23:15:23","modified_gmt":"2024-02-23T05:15:23","slug":"la-responsabilidad-de-morir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-responsabilidad-de-morir","title":{"rendered":"La responsabilidad de morir"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Laura Mapi.<\/b><\/p>\n<p><b>Twitter: @mapirosa26<\/b><br \/><b>Email: mapirosa.work@gmail.com<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Todos estamos<br \/>\nhablando de lo mismo. Todos odiamos al Covid-19. Todos estamos hartos. Todos<br \/>\ntenemos miedo. Y todos decimos lo mismo: \u00c9sto va para largo. Pero lo que m\u00e1s llama<br \/>\nla atenci\u00f3n, es que <b>todos nos estamos quejando<\/b>. De todo y de nada la<br \/>\nvez, y eso a lo que le llamamos nada, no es porque signifique una banalidad,<br \/>\nsino porque cuando se quiere encontrar una soluci\u00f3n a la problem\u00e1tica, se<br \/>\nvuelve un regreso al punto inicial, como un infinito de contrastes.<\/p>\n<p>Poner una l\u00ednea<br \/>\nde sucesos a este inicio es f\u00e1cil: existe un grupo de personas (y hago hincapi\u00e9<br \/>\nen grupo de personas, porque las empresas no est\u00e1n formadas por un solo ente poderoso)<br \/>\nque en conjunto tienen una empresa. Dicha empresa necesita producir y generar<br \/>\nganancias, para que este grupo de personas pueda sostener a sus familias,<br \/>\ncomprar alimentos, pagar deudas en las que nunca contemplaron un desastre<br \/>\nepidemiol\u00f3gico, porque entre m\u00e1s tienes, m\u00e1s gastas, -dicen por ah\u00ed- y hoy esas<br \/>\ndeudas ya est\u00e1n atrasadas. Esa empresa a su vez, da sustento a otras familias,<br \/>\nque tambi\u00e9n van a tener que continuar trabajando, y comer, y pagar deudas, m\u00e1s<br \/>\nchiquitas talvez, pero deudas a final de cuentas que te quitan el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En esa cadena,<br \/>\nla l\u00f3gica dicta salir a trabajar, <i>ni modos<\/i> pregonan todos, y entonces se<br \/>\nabren los negocios. Pero la gente que suele consumir no sale porque tiene miedo<br \/>\ny pocos recursos (ellos tambi\u00e9n dejaron de darse ciertos gustos y se quedaron<br \/>\nsin empleo), y ahora tratan de redireccionar mejor sus gastos porque adem\u00e1s hay<br \/>\nque ahorrar por si te toca pagar doctores. Pero bueno, abren los negocios,<br \/>\nnadie compra, o al menos no lo necesario como para que los empresarios puedan pagar<br \/>\nlos sueldos, y en el trabajo que te ofrece la oportunidad de llevar alimentos a<br \/>\nla mesa, tambi\u00e9n te dio la oportunidad de contagiarte, y entonces regresas a<br \/>\ncasa, enfermas, y vas al hospital.<\/p>\n<p>Mientras est\u00e1s<br \/>\nen el hospital, es probable que enfermen al menos dos m\u00e1s de tu familia. Uno<br \/>\ntiene el sistema inmune de acero cual vacacionista en su lancha de Progreso, t\u00fa,<br \/>\ndespu\u00e9s de varios d\u00edas, donde fuiste atendido, saliste avante ante la<br \/>\nenfermedad y te salvas, pero el tercero, no tuvo tanta suerte y\u2026 Muere.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se<br \/>\nenferman los due\u00f1os que trataron de salvar a sus familias y a tu familia,<br \/>\nporque este virus no est\u00e1 respetando clases sociales, y entonces, tambi\u00e9n<br \/>\nalguien muere. Tal vez, en la forma convencional de pensar, podemos decir que murieron<br \/>\nen lugares diferentes, por las posibilidades econ\u00f3micas, pero lo que es claro,<br \/>\nes que ambos, est\u00e1n bajo tierra. Y ah\u00ed, no hay condiciones. <\/p>\n<p><b><\/b>Ni velero que<br \/>\nte haga regresar.<b><\/b><\/p>\n<p>Hagamos una<br \/>\nsegunda l\u00ednea de sucesos: una familia empresaria (porque poderosos o no, tambi\u00e9n<br \/>\nnecesitan comer y los empresarios no vienen solos, siempre vienen con familia)<br \/>\nnecesita producir y ser una fuente de empleo, pero tienen miedo y prefieren no<br \/>\nponer en riesgo a su familia y con ello a sus empleados con sus respectivas<br \/>\nfamilias, pero sin duda, no podr\u00e1 pagar sueldos. Y entonces muchas familias se<br \/>\nquedar\u00e1n sin sustento y pasar\u00e1n hambre, carencias, estr\u00e9s por la incertidumbre<br \/>\ndel futuro.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n tiene<br \/>\nraz\u00f3n? <b>Todos y nadie. <\/b>\u00bfQui\u00e9n tiene la soluci\u00f3n perfecta? Todos tienen la<br \/>\nque les conviene y nadie tiene la misma a la vez. Y esto aplica para todas las<br \/>\nsituaciones que el Covid no est\u00e1 permitiendo ver. Porque no s\u00f3lo esta a prueba nuestro<br \/>\nsistema f\u00edsico, tambi\u00e9n nuestro sistema emp\u00e1tico.<\/p>\n<p>En Yucat\u00e1n, ya<br \/>\nllegamos a la cifra de 35 fallecimientos en tan s\u00f3lo 24 horas. Un n\u00famero menor para<br \/>\nquien no perdi\u00f3 a nadie. Aunado a esto llegaron medidas nuevas para aplicarse<br \/>\nde inmediato, y me encontr\u00e9 entonces con el tema en cuesti\u00f3n de nuestra ciudad<br \/>\nde contrastes, de soluciones infinitas que llegan al mismo punto de partida;<br \/>\npero sobre todo de ciudadanos que quieren todo y nada a la vez. Sin asumir<br \/>\nconsecuencias.<\/p>\n<p>Es evidente<br \/>\nque los seres humanos somos complejos, m\u00e1s cuando se trata de colaborar en<br \/>\nconjunto y poner los intereses del bien com\u00fan por encima de los propios. Y<br \/>\nescuchas las historias y puntos de vista de ciudadanos, comerciantes, gobierno,<br \/>\nen donde al mismo tiempo todos y nadie tienen la raz\u00f3n. Es decir, que el<br \/>\ngobierno ponga medidas con el af\u00e1n de proteger a los ciudadanos y disminuir los<br \/>\ncasos, se contrapone a la idea de reactivar la econom\u00eda, sin embargo, lo<br \/>\npermite bajo medidas que a los empresarios no les deja obtener las ganancias<br \/>\nnecesarias, entonces, las familias pugnan por seguir trabajando pero el riesgo<br \/>\nde contagio es evidente, por lo que requerir\u00e1n ser atendidos, y se llegar\u00e1 al<br \/>\npunto en que las personas se puedan quedar -o morir- afuera de un hospital. Es<br \/>\ndif\u00edcil aceptar, pero esto no es culpa de nadie y cada quien est\u00e1 haciendo lo<br \/>\nque puede con lo que tiene.<\/p>\n<p>Hablar de<br \/>\nmorir es una cosa que a todos asusta, nadie quiere morir. Nadie quiere hablar de<br \/>\nla muerte, como aquello que es impensable, pero est\u00e1 sucediendo a un lado de<br \/>\nti, cada vez m\u00e1s recurrente. \u00bfC\u00f3mo enfrentarlo? \u00bfC\u00f3mo aceptarlo? o \u00bfC\u00f3mo<br \/>\nevitarlo?<\/p>\n<p>Enfrentar la<br \/>\nmuerte, la \u00fanica manera ser\u00eda a trav\u00e9s de una vacuna, as\u00ed nos pondr\u00edamos al<br \/>\nfrente a sabiendas que la estamos combatiendo y eso a\u00fan no es posible. Enfrentarla<br \/>\nsin ese ant\u00eddoto ser\u00eda una moneda al aire. Aceptarla, implicar\u00eda el pensamiento<br \/>\ndel <i>ni modos<\/i> si me va a tocar, es de Dios. Pero hay una sola opci\u00f3n que<br \/>\nes la \u00fanica que s\u00ed podemos hacer y es evitarla. A toda costa, sobre todo lejos<br \/>\nde las costas.<\/p>\n<p>Y no s\u00f3lo por<br \/>\nlos temas tan criticados sobre las imprudencias en las playas. Son los ejemplos<br \/>\nde una sociedad que no quiere morir, pero tampoco quiere evitar. Que quiere<br \/>\ntrabajar, pero tampoco sabe seguir la forma correcta para hacerlo. Que quiere<br \/>\nsalvarse -\u00e9<b>l <\/b>o<b> ella-<\/b>, pero no quiere salvar un <b><i>nosotros<\/i><\/b>.<br \/>\nY as\u00ed se queja de la ley seca, de los horarios, de los protocolos, de todo, y<br \/>\nde nada a la vez.<\/p>\n<p>Es verdad que<br \/>\nnadie pens\u00f3 que esta situaci\u00f3n se pondr\u00eda as\u00ed, que durara tanto, pero entonces,<br \/>\n\u00bfCu\u00e1ndo pensaremos en lo que se debe hacer, porque esto va para largo? y que,<br \/>\nante esta situaci\u00f3n, \u00bfC\u00f3mo lo resuelvo, sin poner en peligro a nadie?<\/p>\n<p>La nueva<br \/>\nnormalidad no es s\u00f3lo el ajuste de las nuevas formas de salir a la calle o<br \/>\ncuidarnos del virus. La nueva normalidad tambi\u00e9n implicar\u00eda cambios en nuestras<br \/>\nformas de subsistir, volvernos m\u00e1s audaces ante la necesidad, como aquella<br \/>\nmujer que dej\u00f3 de vender esquites en un parque y aprendi\u00f3 a costurar cubrebocas,<br \/>\ncomo el empresario que tuvo que cerrar la atenci\u00f3n en mesas en un restaurante y<br \/>\nsalir a emprender en el camino del servicio a domicilio, o como qui\u00e9n tuvo que<br \/>\nreacomodar una parte de su casa para trabajar en el llamado <i>home office<\/i>.<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil, nada<br \/>\nest\u00e1 siendo simple hoy en d\u00eda, pero aqu\u00ed s\u00ed aplica el \u201c<i>ni modos\u201d<\/i>, porque<br \/>\nhay que dar un giro tal, que nos ayude a poder evitar la muerte.<\/p>\n<p>Quejarse ya no<br \/>\nes una opci\u00f3n, no nos conduce a una soluci\u00f3n. Porque no hay soluciones que<br \/>\nhagan felices a todos. Hoy no se trata de la felicidad plena, se trata de<br \/>\nsobrevivir.<\/p>\n<p>Fui consciente<br \/>\nel d\u00eda del n\u00famero 35, cuando en el desayuno habl\u00e9 con mis padres acerca de la<br \/>\nmuerte y de las formas en que habr\u00eda que llevar el proceso, como un plan de<br \/>\nacci\u00f3n, en el que tienes que estar preparado, incluso, para lo que no se dice<br \/>\nporque no se quiere ni imaginar.<\/p>\n<p>En esta nueva<br \/>\nnormalidad, nos toca elegir de qu\u00e9 manera queremos morir, porque hoy s\u00f3lo<br \/>\nnosotros podemos ser responsables de nuestra propia muerte. No ser\u00e1 culpa de<br \/>\nnadie. Uno tiene que decidir si sigue las medidas necesarias, si se arriesga,<br \/>\nsi se va de fiesta, si se pone en peligro a los seres queridos, si se sigue<br \/>\nquejando de todo o si se inventa nuevos caminos.<\/p>\n<p>Que nuestra<br \/>\ncolectividad se vea pronto reflejada en n\u00fameros menores a 35 y no en un c\u00famulo<br \/>\nde camas hospitalarias. Porque tierra es tierra\u2026 pero hay que decidir cuando<br \/>\ncomerla o cuando pisarla.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Laura Mapi.<\/p>\n","protected":false},"author":1135,"featured_media":31796,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16438"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1135"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16438"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31795,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16438\/revisions\/31795"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31796"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}