{"id":16396,"date":"2020-08-01T00:00:00","date_gmt":"2020-08-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-trinchera-infinita-2"},"modified":"2024-02-22T23:13:46","modified_gmt":"2024-02-23T05:13:46","slug":"la-trinchera-infinita-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-trinchera-infinita-2","title":{"rendered":"La trinchera infinita"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la pantalla<\/i>, por:&nbsp;David Moreno.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Un elemento indispensable en el cine es el punto de vista, es decir la perspectiva desde la cual la pel\u00edcula ser\u00e1 contada y desde la que el espectador recibir\u00e1 la informaci\u00f3n para procesar los elementos narrativos de la historia. En tiempos recientes muchos realizadores se han empe\u00f1ado por hacer una narrativa cinematogr\u00e1fica en la cual se llenan los encuadres de elementos con la idea que el espectador tenga toda la informaci\u00f3n en pantalla para hacer la historia m\u00e1s f\u00e1cil, mucho m\u00e1s digerible. Pero el cine no es solamente lo que se mira y escucha en el campo visual sino tambi\u00e9n todo lo que se encuentra fuera del mismo, lo que no se ve pero puede escucharse (incluido por supuesto el silencio), en otras palabras: todo lo que queda fuera del encuadre y que puede ser utilizado para generar en el espectador efectos de sentido. Es extra\u00f1o encontrarse en estos d\u00edas filmes que utilicen con amplitud estos recursos e inviten al espectador a sumergirse en una narrativa m\u00e1s arriesgada y de la cual forme parte. Uno de esos filmes es \u201cLa Trinchera Infinita\u201d.<\/p>\n<p>La obra dirigida por Aitor Arregi, Jon Gara\u00f1o y Jos\u00e9 Mari Goenaga inicia en un pueblo de Andaluc\u00eda en 1936. Ah\u00ed viven Higinio (Antonio de la Torre) y su mujer Rosa (Bel\u00e9n Cuesta). \u00c9l es un republicano convencido mientras ella no tiene participaci\u00f3n pol\u00edtica alguna y se dedica simplemente a las labores del hogar. Con el avance de las tropas franquistas Higinio es acusado por un vecino del asesinato de su hermano quien luchaba por el bando del fascismo por lo que es arrestado, logrando escapar al provocar una escaramuza al interior del cami\u00f3n que lo transportaba a la c\u00e1rcel y muy probablemente al pelot\u00f3n de fusilamiento. Regresa a su casa y logra esconderse en un secreto y peque\u00f1o s\u00f3tano ubicado bajo una alacena. Lo que sigue es una alucinante y agobiante historia en la que la sobrevivencia de Higinio depender\u00e1 de su capacidad a adaptarse al encierro, un encierro que se alarga por varias d\u00e9cadas pues el crimen del que se le acusa no prescribe sino que es castigado duramente una vez que la Rep\u00fablica cae e inicia la dictadura en Espa\u00f1a. <\/p>\n<p>Ah\u00ed es donde entra la gran habilidad de los directores pues gran parte del filme transcurre desde el punto de vista de Higinio, en lo que puede ver a trav\u00e9s de peque\u00f1as ranuras, en lo que escucha y en los silencios que van acompa\u00f1\u00e1ndolo durante d\u00e9cadas en su voluntario cautiverio. Cada paso, cada golpe en la pared, representa una potencial amenaza revelando su escondite por lo que la sensaci\u00f3n de agobio y peligro son constantes en la narrativa del filme, siendo precisamente lo que no puede verse lo que se convierte en el elemento m\u00e1s intimidante. De esta forma los realizadores logran involucrar al espectador en ese peque\u00f1o y confinado mundo en el que Higinio mira el transcurrir del tiempo y ambos, protagonista y p\u00fablico, van a ser testigos &#8211; desde el mismo punto de vista &#8211; del transcurrir de las cosas y del mundo a trav\u00e9s de lo Higinio ve y oye pero tambi\u00e9n que puede leer en peri\u00f3dicos o escuchar en la radio y de los cambios que se van dando en su persona y en la cotidianidad que lo rodea la cual est\u00e1 representada por Rosa, quien a su vez se convierte en una v\u00edctima de la circunstancia y quien de igual manera pondr\u00e1 a prueba su capacidad de resistencia y su amor por su marido para atravesar, juntos, por una situaci\u00f3n de vida o muerte. <br \/>&nbsp; <br \/>Antonio de la Torre es capaz de mostrar toda la vulnerabilidad, el miedo y la tensi\u00f3n por la cual atraviesa su personaje. Higinio es un torrente de estados de \u00e1nimo, es un hombre cuyos nervios est\u00e1n en constante ebullici\u00f3n y cuyas inseguridades van acrecent\u00e1ndose conforme pasan los a\u00f1os de encierro, todo mientras trata de asirse a las ideas que lo llevaron a tal situaci\u00f3n, como si \u00e9stas fueran una especie de bote salvavidas que justifique su confinamiento. Por su parte Bel\u00e9n Cuesta muestra que su registro actoral va en aut\u00e9ntico crecimiento. La transformaci\u00f3n de su personaje es tanto f\u00edsica como emocional y la actriz es capaz de llevarla con abrumadora credibilidad. Rosa termina por ser no solamente el soporte para Higinio sino que tambi\u00e9n es el puente que lo conecta con la realidad y con la esperanzadora idea de que alg\u00fan d\u00eda el infierno puede extinguirse y con tal extinci\u00f3n llegue la ansiada libertad.<\/p>\n<p>Pero sobre todo es importante reconocer que La Trinchera Infinita es ante todo un filme que habla sobre los horrores de la guerra y sus consecuencias. Es un poderoso alegato anti b\u00e9lico, una historia sobre el hecho de vivir en un estado regido por el \u00e1nimo de persecuci\u00f3n y acoso que impera siempre en los reg\u00edmenes fascistas contra los que se atreven a pensar y a ser diferentes. Y al mismo tiempo el filme se constituye en un homenaje a todos aquellos que enfrentaron a la adversidad con sus propios recursos, hundidos en la soledad de hogares a los cuales las circunstancias transformaron en prisiones. Son los hombres y las mujeres que hist\u00f3ricamente han sido v\u00edctimas de poderes que los ignoran, los desprecian e incluso intentan borrarlos para garantizar as\u00ed su permanencia. <\/p>\n<p><b><i>La Trinchera infinita est\u00e1 disponible en Netflix. <\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la pantalla.<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":31757,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16396"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16396"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16396\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31756,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16396\/revisions\/31756"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16396"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16396"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16396"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}