{"id":16394,"date":"2020-08-01T00:00:00","date_gmt":"2020-08-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/una-despedida-diferente-asi-son-los-tiempos-del-coronavirus"},"modified":"2024-02-22T23:13:39","modified_gmt":"2024-02-23T05:13:39","slug":"una-despedida-diferente-asi-son-los-tiempos-del-coronavirus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/una-despedida-diferente-asi-son-los-tiempos-del-coronavirus","title":{"rendered":"Una despedida diferente\u2026  As\u00ed son los tiempos del coronavirus"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Ver\u00f3nica Salazar Leal*.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Las despedidas me son cada vez m\u00e1s familiares pero nunca se hacen m\u00e1s sencillas ni menos dolorosas. Hoy, 29 de Julio del 2020, fue una despedida en un contexto particular: una pandemia mundial. Decir &#8220;hasta pronto\u201d en \u00e9pocas de Covid-19 no es f\u00e1cil pero nos ense\u00f1a muchas cosas.<\/p>\n<p>Mi primera despedida durante la pandemia fue hace ya 5 meses, cuando tuve que dejar mi vida en Francia para regresar con mi familia porque la situaci\u00f3n era cr\u00edtica en Europa. Fue algo dif\u00edcil, la vida ah\u00ed era normal y en menos de cuatro d\u00edas cancelaron escuelas y cerraron los negocios y fronteras. Mis amigos y yo, muchos viniendo de pa\u00edses latinoamericanos, nos vimos en una situaci\u00f3n complicada, deb\u00edamos tomar la decisi\u00f3n de regresarnos a nuestros pa\u00edses de un d\u00eda para otro o quedarnos en Francia y esperar a que las cosas se calmaran, tomando nuestra decisi\u00f3n basada en incertidumbre y suposiciones del tipo &#8220;Si me qued\u00f3 \u00bfpodr\u00e9 regresar a mi pa\u00eds en unos meses?\u201d \u201cSi me voy, \u00bfpodr\u00e9 regresar a Francia antes del pr\u00f3ximo ciclo escolar? <\/p>\n<p>En fin, la situaci\u00f3n era incierta y deb\u00edamos tomar una decisi\u00f3n r\u00e1pida. Yo opt\u00e9 por retornar a M\u00e9xico en un vuelo de emergencia el 16 de marzo.  <\/p>\n<p>Hoy, cuatro meses despu\u00e9s, voy de regreso a Francia con muchas ganas de ver a mis amigos, que, en su momento decidieron esperar y desgraciadamente por la evoluci\u00f3n de las cosas, no pudieron regresar a sus pa\u00edses. Esa despedida del 16 de Marzo fue r\u00e1pida e inesperada para todos, no sab\u00edamos cu\u00e1ndo nos volver\u00edamos a ver y ninguno estaba listo para decir adi\u00f3s tan pronto, pero as\u00ed fue. <\/p>\n<p>Ese momento me ense\u00f1\u00f3 que debemos aprovechar a la gente y disfrutar verdaderamente cada momento a su lado, porque la vida da muchas vueltas, recordar esos momentos vale oro cuando extra\u00f1amos a alguien que queremos. <\/p>\n<p>Unos de los aprendizajes de esta experiencia es valorar la importancia de fomentar momentos de verdadera convivencia con la gente que amamos, no porque una despedida se aproxima, sino porque no sabemos cu\u00e1ndo la vida nos va a alejar de ellos. Ese 16 de Marzo ninguno ten\u00eda idea que al d\u00eda siguiente nos despedir\u00edamos por tiempo indefinido.<\/p>\n<p>Estuve casi 5 meses en M\u00e9xico confinada con mi familia, vi a un par de amigas en dos ocasiones pero me voy sin haber tenido la oportunidad de darles un abrazo. Al resto de mi familia los vi en ocasiones muy puntuales, aunque fueron pocas, esos momentos los guardaba en mi coraz\u00f3n mientras los viv\u00eda, porque sab\u00eda que eran momentos de los que me acordar\u00eda con amor hoy, el d\u00eda de mi vuelta a Francia. <\/p>\n<p>Estar en casa con mi familia me hizo aprender muchas cosas, entre ellas, dejar de ver hacia afuera y concentrarme en lo que est\u00e1 adentro, lidiar con los problemas que constantemente decidimos ignorar, conocer a profundidad a cada integrante de mi familia y a m\u00ed misma, valorar las comodidades cotidianas como por ejemplo, tener un techo, una cama y comida en la mesa, pero sobretodo y lo m\u00e1s importante es que aprend\u00ed a valorar la vida, la m\u00eda y la de aquellos que me rodean y amo, me di cuenta de lo fr\u00e1gil que es, sobre todo cuando fui testigo de tres casos confirmados de Covid-19 en mi familia; en esos momentos me di cuenta que nadie est\u00e1 exento, que este virus no conoce de edades ni de clases sociales. <\/p>\n<p>Aprend\u00ed a ser consciente y a valorar mi posici\u00f3n de privilegio, pero no s\u00f3lo eso, sino tambi\u00e9n a usarla para ayudar a quienes tienen que elegir entre la salud y el hambre.<\/p>\n<p>Me voy de M\u00e9xico sin haber visto a much\u00edsima gente que me hubiera encantado ver. Estos \u00faltimos d\u00edas me desped\u00ed de mi familia y de algunos amigos, y descubr\u00ed un sentimiento que no le deseo a nadie y que en ninguna despedida anterior hab\u00eda experimentado, el dolor de aguantarse un abrazo&#8230;<\/p>\n<p>Tener a alguien que amas a 1.5 metros de distancia deseando rodearlo con tus brazos y saber que esas ganas de algo tan puro y sincero como un abrazo, puede poner en riesgo tu propia salud y la de esa persona que amas es muy doloroso. <\/p>\n<p>Contenerse, duele. \u00bfQu\u00e9 son las despedidas sin abrazos? \u00bfC\u00f3mo podemos decirle a la gente que amamos, que las amamos, sin un abrazo? El Covid nos obliga a recurrir a otras maneras de demostrar amor, tal vez con palabras, una carta o una sonrisa, pero no nos olvidemos hoy, m\u00e1s que nunca, de hacerle saber a esas personas que nos importan que las queremos. <\/p>\n<p>Esta \u00faltima parte de mi reflexi\u00f3n la dirijo a mis padres, quiero hacerles saber que me voy tranquila, en paz y contenta sabiendo que valor\u00e9 cada momento a su lado. Me voy de casa para volver a casa\u2026 <\/p>\n<p>Esta fue una despedida diferente, pero estoy segura que muy pronto nos volveremos a abrazar.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/><b>*Ver\u00f3nica Salazar Leal<\/b><br \/><i>Estudiante yucateca de la carrera de Ciencias Pol\u00edticas<\/i><br \/><i>en la Universidad de Poitiers, Francia.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ver\u00f3nica Salazar Leal*.<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":31755,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16394"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16394"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31754,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16394\/revisions\/31754"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31755"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}