{"id":16222,"date":"2020-07-08T00:00:00","date_gmt":"2020-07-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/ha-muerto-un-hombre-honesto"},"modified":"2024-02-22T23:06:07","modified_gmt":"2024-02-23T05:06:07","slug":"ha-muerto-un-hombre-honesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/ha-muerto-un-hombre-honesto","title":{"rendered":"Ha muerto un hombre honesto"},"content":{"rendered":"<p>No tengo un obituario para ti, habr\u00e1 decenas que escriban con propiedad el tuyo. Yo he derramado una l\u00e1grima, muchas, de las que no se evaporan porque brotan de la fuente inagotable del agradecimiento. 41 a\u00f1os a tu lado me hicieron entender el verdadero significado de la palabra honestidad.<\/p>\n<p>Tu muerte, D. Carlos, me hizo revivir infinidad de momentos y an\u00e9cdotas que rodearon tu fruct\u00edfera existencia. Desde las llamadas telef\u00f3nica de do\u00f1a Bertita, tu esposa, dici\u00e9ndome que iba a incendiar el Diario porque nunca te veia en casa -por aquellas jornadas laborales de 16 horas- hasta los rega\u00f1os de D. Abel, tu padre, porque descubr\u00eda una falta de ortograf\u00eda en su peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Es que eso te dibuja pinto y parado. Nunca te alcanzaban las horas para terminar la edici\u00f3n, porque tu oficina carec\u00eda de puertas, recib\u00edas a Paulino, el de la limpieza, quej\u00e1ndose porque no le pagaron una hora extra, y me pedias que averiguara c\u00f3mo segu\u00eda la salud del hijo de aquel Daniel, que limpiaba las prensas, que por cierto falleci\u00f3 muchos a\u00f1os antes que tu.<\/p>\n<p>Y en medio de tanto que hacer, porque fuimos el eslab\u00f3n entre lo arcaico y la tecnolog\u00eda, porque eras extremadamente exigente con las noticias, porque no te importaba desbaratar una plana las veces necesarias para que no se nos escape nada, me ped\u00edas que tuvieramos amor al p\u00e1rrafo, que revisaramos cada uno con detalle para ofrecer nuestro mejor trabajo: bien redactado, con las palabras precisas, corto pero que a la vez dijera todo.<\/p>\n<p>D. Carlos R. Men\u00e9ndez, necesitar\u00eda yo mil ediciones de aquel nuestro Diario para contar un m\u00ednimo de tus ense\u00f1anzas y de los recuerdos que hoy me invaden, entrelazados buenos y malos, porque veo en tu sala de juntas aquella decena de sacerdotes que env\u00edo el arzobispo anterior para condenarte porque no te inclinabas ante sus injusticias y falsedades, s\u00ed, la c\u00fapula de aquella iglesia a la que entregaste tanto y por la que tanto hiciste.<\/p>\n<p>Seguro te estar\u00e1s molestando conmigo en este momento porque son cosas que callaste, pero para que me las cuentas. Recuerdo que tu sufriste en silencio, porque lo vi en tu cara mientras yo solt\u00e9 mil vituperios, aquella bajeza que tambi\u00e9n te hicieron cuando lleg\u00f3 el Papa a M\u00e9rida, y teniendo tu todo el poder para hacerlo, te quedaste en silencio.<\/p>\n<p>No, no voy a contar estas cosas, ni hablar\u00e9 de la defensa de la verdad y la justicia que encabezaste en el caso Medina Abraham, ni de cu\u00e1nto le cost\u00f3 a tu peri\u00f3dico tu lucha por tener gobiernos honestos, ni de todas las auditor\u00edas que te hicieron, ni de las veces que te denunciaron penalmente, ni de cuando atacaban tu peri\u00f3dido. S\u00f3lo recuerdo esas an\u00e9cdotas porque siempre te v\u00ed muy enterito aunque dentro de t\u00ed se debat\u00eda un temporal.<\/p>\n<p>Ya, D. Carlos, me voy a callar, pero no dejo de pensar en cu\u00e1ntas ofertas econ\u00f3micas te llegaron por mi conducto, ni las veces que hasta te rogu\u00e9 recibieras a varios gobernadores: Manzanilla, Cervera, Ivonne y no quer\u00edas porque una cosa te decian y otras hacian.<\/p>\n<p>Ya, termino, \u00bfrecuerdas las miles de veces que te advert\u00eda que los panistas se aprovechaban de tu bondad?, y te dec\u00eda que miles de crimenes se coment\u00edan en nombre de \u201cel amo de la 60\u201d. Claro, no lo quer\u00edas oir y hasta me sacabas de tu oficina.<\/p>\n<p>Ni modo, don Carlos, no cantar\u00e9 las loas a tu persona, al periodista eximio, al hombre bueno y sabio, al culto y trabajador. No, s\u00f3lo quise detenerme ante las miles y miles de cosas que se agolparon en mi mente con tu partida. Pero si me pidieran un epitafio para tu tumba, lo har\u00eda de una s\u00f3la palabra que abarca la extensi\u00f3n de tu grandeza: HONESTO.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha muerto un hombre honesto<\/p>\n","protected":false},"author":1049,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16222"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1049"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16222"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31612,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16222\/revisions\/31612"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}