{"id":16058,"date":"2020-06-10T00:00:00","date_gmt":"2020-06-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-cuento-del-toreo"},"modified":"2024-02-22T22:59:05","modified_gmt":"2024-02-23T04:59:05","slug":"el-cuento-del-toreo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-cuento-del-toreo","title":{"rendered":"El cuento del toreo&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Como era un ni\u00f1o bueno Pablo escuchaba cada noche un cuento. Se lo contaban la t\u00eda Paulina o Bel\u00e9n, tambi\u00e9n pap\u00e1. Todos eran lectores infatigables: infancia de pan con chocolate y libros de Tom Sawyer y de Los cinco y Momo.. y tantos y m\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Y, adultos con sus aficiones y sus trabajos, transmit\u00edan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n las historias, y las leyendas, y las costumbres. Que es lo que hay que hacer, y lo que hacen las personas que conceden a lo importante la importancia que tiene&#8230;<\/p>\n<p>Y en aquellos d\u00edas, con sus largas noches de junio, Pablo formaba parte activa en un cuento. El cuento del toreo: le narraban las andanzas de Joselito el Gallo, y de Manolete, y de Ord\u00f3\u00f1ez&#8230; de Morante, Talavante y Pablo Aguado&#8230;<\/p>\n<p>Junto al capote que le hab\u00eda regalado un artista flamenco de coraz\u00f3n taurino&#8230;<\/p>\n<p>Y Pablo, que a sus nueve a\u00f1os no lo sab\u00eda, ser\u00eda padre y abuelo en alguna ocasi\u00f3n, y hablar\u00eda a sus hijos y nietos de Belmonte, de la muleta, de Manzanares y de Juli, de Granada en el Corpus&#8230; Y el cuento del toreo, que es la verdad, vivir\u00eda para siempre.<\/p>\n<p>En defensa del toreo<br \/>A Pablo..<br \/>A Bel\u00e9n<br \/>Y a Manuel y Marta<br \/>A los toreros mencionados y al toreo: joya de Espa\u00f1a<br \/>Al flamenco<br \/>A mi amiga Manuela<br \/>A mi querido Luis<br \/>A la verdad<br \/>Y a lo que importa..<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como era un ni\u00f1o bueno Pablo escuchaba cada noche un cuento<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":31479,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16058"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16058"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16058\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31478,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16058\/revisions\/31478"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31479"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16058"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16058"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16058"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}