{"id":16036,"date":"2020-06-05T00:00:00","date_gmt":"2020-06-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/ya-no-estoy-aqui"},"modified":"2024-02-22T22:57:49","modified_gmt":"2024-02-23T04:57:49","slug":"ya-no-estoy-aqui","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/ya-no-estoy-aqui","title":{"rendered":"Ya No Estoy Aqu\u00ed"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la pantalla,<\/i> por:&nbsp;David Moreno.<\/b><\/p>\n<p>Uno de los mejores planos de \u201cYa No Estoy Aqu\u00ed\u201d de Fernando Fr\u00edas muestra un grupo de chicos bailando y disfrutando al ritmo de la cumbia en un edificio abandonado de la ciudad de Monterrey. Todo el peso visual del encuadre se concentra en ese grupo que es observado a lo lejos por la c\u00e1mara. La iluminaci\u00f3n se centraliza en ellos mientras que resto del edificio permanece en la penumbra. La m\u00fasica y las risas se confunden con el lejano ruido de una ciudad que ignora lo que pasa en uno de sus  sitios m\u00e1s apartados , una ciudad que ha olvidado a j\u00f3venes que brillan cuando est\u00e1n juntos, que \u2013 quiz\u00e1 sin tener mucha conciencia de ello &#8211;  han formado una peque\u00f1a familia que les genera un sentido de pertenencia mientras todos los han dado la espalda. La c\u00e1mara se va alejando del grupo y \u00e9ste se va haciendo cada vez m\u00e1s peque\u00f1o mientras la oscuridad a su alrededor crece. Queda claro que la felicidad que sienten en ese momento est\u00e1 amenazada por un contexto que les es hostil.<\/p>\n<p>Ya No Estoy aqu\u00ed es un filme que cuenta la vida de Ulises Sampiero (Juan Daniel Garc\u00eda Trevi\u00f1o) un adolescente que vive en los barrios m\u00e1s pobres de la industrializada Monterrey. Un chico que ha crecido en una zona en la cual las oportunidades son escasas y en la que la pobreza es una condici\u00f3n de la cual es pr\u00e1cticamente imposible salir. Vive con su madre quien le quiere, pero que es incapaz de demostrarle ese cari\u00f1o apabullada por la responsabilidad de cuidarle a \u00e9l y a sus hermanos por lo que Ulises ha tenido que crearse una familia alterna con la cual va a desarrollar un fuerte sentido de pertenencia, una familia conformada por chicos y chicas de su edad con los que comparte el gusto por una subcultura que se desarroll\u00f3 en la ciudad: el movimiento \u201cKolombia\u201d. Se trata de una hibridaci\u00f3n que mezclaba la cumbia colombiana con elementos del hip hop. Los integrantes del movimiento adoptaron y crearon formas muy particulares de vivir y de bailar al ritmo de las adaptaciones que se hicieron del Vallenato y la Cumbia colombianos de donde fueron importados. Ulises no solamente formar\u00e1 parte de tal movimiento sino que se convertir\u00e1 en el l\u00edder de un grupo conocido como los \u201cTerkos\u201d, con los que desarrollar\u00e1 fuertes lazos emocionales. Todo hasta que un grupo de pandilleros ligados con grupos del narcotr\u00e1fico irrumpir\u00e1 en los barrios en los que el movimiento se desarrolla. El encontronazo con uno de estos grupos ocasionar\u00e1 un hecho violento que forzar\u00e1 a Ulises a huir ilegalmente a Nueva York. Incapaz de comunicarse en ingl\u00e9s, el chico sentir\u00e1 una profunda nostalgia por sus amigos lo que ahondar\u00e1 en la dificultad para adaptarse a un entorno que le mira con una mezcla de temor y curiosidad. Algo que queda claro cuando en su camino se cruza Lin (Xueming Angelina Chen) una adolescente chino-americana quien le mirar\u00e1 como un objeto extra\u00f1o al que le brindar\u00e1 cierta ayuda solo para tener la oportunidad de observarle incluso de presumirle como una rareza que le permitir\u00e1 ampliar su c\u00edrculo social. <\/p>\n<p>La pel\u00edcula transcurre entre saltos temporales. El presente de Ulises en Nueva York es completamente desesperanzador y sus miradas al pasado le provocan una a\u00f1oranza con la cual dif\u00edcilmente puede luchar. Su deseo por regresar a Monterrey se acrecienta conforme las cosas se complican para \u00e9l en la Gran Manzana. Vive en el conflicto constante que le provocan las ganas por volver a pesar de que al hacerlo pondr\u00e1 inevitablemente en riesgo a su familia. Fr\u00edas contrastar\u00e1 ambas realidades sin caer en un exceso de sentimentalismo, por el contrario se empe\u00f1ar\u00e1 en mostrar las dos vidas de Ulises borrando cualquier artificio y tratando de hacerlo de la manera m\u00e1s realista posible. Ello desembocar\u00e1 en un ep\u00edlogo desesperanzador pero cargado de realidad, en el cual el protagonista se enfrentar\u00e1 a cambios inevitables y a un escenario en el que las cosas evolucionan no como uno desea sino como las circunstancias pol\u00edticas, econ\u00f3micas y sociales lo determinan, como lo marca la indiferencia de una sociedad que se ha empe\u00f1ado en ignorar a adolescentes como Ulises de manera sistem\u00e1tica. No por ello no deja de existir cierta poes\u00eda en lo anterior, una poes\u00eda dolorosa, s\u00ed, pero cargada de una dosis de a\u00f1oranza de algo que fue y que ha desaparecido en una l\u00fagubre lontananza. <\/p>\n<p>No deja de ser parad\u00f3jico el hecho de que al ser estrenada en Netflix la pel\u00edcula haya generado una reacci\u00f3n por parte de mucha gente de Monterrey que en redes sociales han expresado que su \u201cciudad no es como la muestra la pel\u00edcula\u201d. Se trata de una reacci\u00f3n clasista \u2013 racista que refuerza la tesis del filme en el sentido de que el movimiento Kolombia y quienes lo conformaron, surgieron como una alternativa contracultural a una sociedad que de cualquier forma terminar\u00eda despreci\u00e1ndolos para fundirlos en el olvido. La po\u00e9tica de los olvidados cobra entonces fuerza para recordarnos que en M\u00e9xico la vestimenta, el color de la piel y la regi\u00f3n en la que vives siguen siendo determinantes para poder aspirar a un futuro mejor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la pantalla.<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":31461,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16036"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16036"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16036\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31460,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16036\/revisions\/31460"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}