{"id":16010,"date":"2020-06-02T00:00:00","date_gmt":"2020-06-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/caballeria-verdad-ole"},"modified":"2024-02-22T22:56:34","modified_gmt":"2024-02-23T04:56:34","slug":"caballeria-verdad-ole","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/caballeria-verdad-ole","title":{"rendered":"Caballer\u00eda, verdad, ole.."},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/b><\/p>\n<p>Ve\u00eda, el noble caballero, el reloj. El reloj de la Torre de la Lealtad. Y cre\u00eda realmente, en su coraz\u00f3n no delator y s\u00ed luchador, o\u00edr una o tres campanadas. El tiempo&#8230; el perdido y el que queda por venir, por perder y por vivir. <\/p>\n<p>Ve\u00eda el cielo azul y so\u00f1aba llegar..<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3. Lo que se hace bien suele dar buen fruto. Lleg\u00f3, el noble caballero, a la cima.. y desde la altura ve\u00eda los campos, los de Castilla y los que estaban cubiertos de amapolas, sent\u00eda el calor y la sed, rezaba&#8230; y se encontraba satisfecho&#8230;<\/p>\n<p>Lleg\u00f3, con su caballo.<\/p>\n<p>Y s\u00ed son\u00f3 el reloj. Le fascinaban los latidos de los relojes. Tambi\u00e9n Morante, su hijo de hecho era conocido como el ni\u00f1o morantista, el vino tinto, los poemas y el flamenco. Lo que fascina a cualquier ser normal&#8230;<\/p>\n<p>Y s\u00ed le hicieron las tres preguntas, como afirmaban viejas leyendas. Tres eran tres las preguntas de In\u00e9s, que se llamaba Paco y era un hombre. Qu\u00e9 no perdonas, la mentira, repuso. Qu\u00e9 valoras en la vida, la verdad, contest\u00f3. Qu\u00e9 proteger\u00edas del olvido, el toreo, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Y las respuestas fueron v\u00e1lidas y el noble caballero s\u00ed pudo pasar&#8230; Se llamaba&#8230; intenta adivinar su nombre. Era verdad y lealtad!<\/p>\n<p>Dedicado a las personas de verdad<br \/>A Morante<br \/>A los morantistas<br \/>Al toreo: tesoro de Espa\u00f1a y algo que ha de protegerse<br \/>A mi mago<br \/>A Tendido Cero, programa que me fascina<br \/>A Albriux<br \/>A mi ni\u00f1o Luis<br \/>A Pablo<br \/>A Carlos<br \/>Y a los nobles caballeros<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dedicado a las personas de verdad&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":31437,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16010"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16010"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16010\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31436,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16010\/revisions\/31436"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}