{"id":15634,"date":"2020-04-07T00:00:00","date_gmt":"2020-04-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-escuela"},"modified":"2024-02-22T22:40:10","modified_gmt":"2024-02-23T04:40:10","slug":"la-escuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-escuela","title":{"rendered":"La escuela&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>Descansaban aquel Martes Santo.. Cuando anocheciera, qu\u00e9 bonito anochece abril, ir\u00eda a la procesi\u00f3n la peque\u00f1a, ir\u00edan todos. Toda la familia. Los resultados acad\u00e9micos hab\u00edan sido estupendos. Se sent\u00eda feliz, y hac\u00eda que los suyos se sintieran felices. <\/p>\n<p>La escuela ten\u00eda el tejado de color negro, era lo que m\u00e1s le gustaba del edificio. Para llegar all\u00ed la ni\u00f1a madrugaba. Madrugaba de verdad, a las seis ya estaba desayunando.. caminaba a trav\u00e9s de la oscuridad casi una hora, ten\u00eda que llegar al puente a las siete&#8230;<\/p>\n<p>All\u00ed tomaba el autob\u00fas rojo, nunca pod\u00eda ir sentada, iban sentadas las mujeres que iban a los mercados. Bajaba junto al r\u00edo, cruzaba por la parte empedrada, sub\u00eda los doscientos diez escalones, llegaba a la plaza. Y sonaban las ocho&#8230;<\/p>\n<p>La escuela abr\u00eda a las ocho y cuarto&#8230;<\/p>\n<p>Regresaba a casa deshaciendo el camino hecho. Con la niebla de noviembre, con la nieve de diciembre, con el fr\u00edo de enero, con la brisa de abril, con el calor de mayo. Era fant\u00e1stico poder ir a la escuela! Y, por supuesto, era un honor tener buenas notas!<\/p>\n<p>Me inspiraron dos pel\u00edculas para esta historia<br \/>Dedicado a todos los ni\u00f1os que estudian y saben lo importante que es hacerlo<br \/>A Manuel<br \/>A cada persona viviendo de modo \u00edntimo este Martes Santo<br \/>A Carlos<br \/>A Luis<br \/>A Ascen y a Demelza: excelentes profesoras<br \/>A cada lance noble<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descansaban aquel Martes Santo.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":31115,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15634"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15634"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31114,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15634\/revisions\/31114"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/31115"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}