{"id":15488,"date":"2020-03-20T00:00:00","date_gmt":"2020-03-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/adios-muchachos"},"modified":"2024-02-22T22:35:05","modified_gmt":"2024-02-23T04:35:05","slug":"adios-muchachos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/adios-muchachos","title":{"rendered":"Adi\u00f3s muchachos"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura<\/i>, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b>&nbsp;<i><\/i><\/b><i>\u201cLa muerte de un ser querido m\u00e1s que de \u00e9l es nuestra, porque nosotros la vivimos\u201d<\/i><b><i>.<\/i> An\u00f3nimo.<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>Dos grandes amigos se nos adelantaron, dos. Nunca se conocieron, no ten\u00edan pr\u00e1cticamente nada en com\u00fan salvo el gran aprecio de un servidor, pero como sabemos el destino es caprichoso, murieron m\u00e1s o menos de las mismas causas con horas de diferencia.<\/p>\n<p>Pens\u00e1ndolo bien, compart\u00edan algo que los poetas llaman la nobleza del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>A Carlos Mier y Ter\u00e1n Puerto lo conoc\u00ed desde que tengo uso de la memoria, crecimos juntos, en la misma colonia y casi en la misma cuadra; jug\u00e1bamos \u201chombres de acci\u00f3n\u201d tan de moda en nuestra ni\u00f1ez, kimbomba, picaraya y mil estupideces m\u00e1s.<\/p>\n<p>Charly (como cari\u00f1osamente le llam\u00e1bamos) o \u201cAbelardo\u201d (como le dec\u00edan sus hermanos en referencia al c\u00e9lebre personaje de Plaza S\u00e9samo) hubiese sido incapaz de hacerle da\u00f1o conscientemente a otro ser humano, siempre me llamaron la atenci\u00f3n sus aversiones a la competitividad, de ah\u00ed que discriminara en materia deportiva, \u00a1todos los deportes le disgustaban y mucho!<\/p>\n<p>Por el contrario le encantaba la charla superficial, por no llamarle chisme, sobre todo si el tema era del pasado e involucraba alg\u00fan esc\u00e1ndalo aderezado con apellidos de alcurnia, la her\u00e1ldica era su pasi\u00f3n y durante muchos a\u00f1os fue miembro numerario de la Academia Yucateca de Genealog\u00eda. Recuerdo las largas tardes donde mi abuela y \u00e9l se enfrascaban en \u00e9picos debates sobre esos t\u00f3picos a lo que mi hermanita me advert\u00eda con cierta sorna: Ni vayas a salir al corredor ya est\u00e1n otra vez ese par hablando de viejas muertas.<\/p>\n<p>A Roberto Tapia Contreras lo trat\u00e9 mucho menos tiempo pero igual conquist\u00f3 un lugar en mis afectos entra\u00f1ables, joyero de vocaci\u00f3n y un verdadero amante de la fiesta brava, incluso dicen que la tauromaquia peninsular le debe mucho a Tapia por su labor altruista con toreros y aficionados.<\/p>\n<p>Siempre se le ve\u00eda armado de su c\u00e1mara, se especializaba en descubrir las mil triqui\u00f1uelas de las corridas y exponerlas para que el p\u00fablico no fuera enga\u00f1ado, en esa misma l\u00f3gica odiaba las falsificaciones y detestaba las mentiras.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s sonado es el del \u201ctoro de alambre\u201d, una fotograf\u00eda suya que le dio la vuelta al mundo, preg\u00fantenle a quienes saben porque a m\u00ed solo me gustan los toros pero en mi plato.<\/p>\n<p>Tapia siempre estaba feliz y lo transmit\u00eda, si bien la casa de Charly era parada obligatoria para comenzar y terminar la fiesta, Tapia la llevaba consigo a donde iba. No hab\u00eda nombre \u201cA trav\u00e9s de las centurias\u201d que Charly no supiera, no hab\u00eda nombre en \u201cLos Toros \u201cde Coss\u00edo que Tapia no conociera, dos almas nobles atra\u00eddas por dos tipos de noblezas, distintas s\u00ed pero no pocas veces complementarias.<\/p>\n<p>Dec\u00eda Baltazar Graci\u00e1n que la amistad multiplica la felicidad y divide la tristeza, Chary y Roberto Tapia lo que multiplicaban eran amistades.<\/p>\n<p>\u00a1Adi\u00f3s amigos!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30992,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15488"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15488"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15488\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30991,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15488\/revisions\/30991"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30992"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}