{"id":15336,"date":"2020-02-24T00:00:00","date_gmt":"2020-02-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-cuento-de-las-cosas-bien-hechas"},"modified":"2024-02-22T22:28:27","modified_gmt":"2024-02-23T04:28:27","slug":"el-cuento-de-las-cosas-bien-hechas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-cuento-de-las-cosas-bien-hechas","title":{"rendered":"El cuento de las cosas bien hechas.."},"content":{"rendered":"<p>Tres veces, tres, tropez\u00f3 el hombre que en la mano llevaba un cuaderno de poes\u00edas. Y las tres se levant\u00f3 y, con las rodillas rotas y ensangrentadas, prosigui\u00f3 feliz el camino. Y recitando versos y rememorando lances toreros de Talavante y de arte..<\/p>\n<p>Cuatro nubarrones, cuatro, intentaron que el sol se oscureciera. Y que llegara el fr\u00edo. Que en efecto lleg\u00f3. Pero el hombre que sab\u00eda cantar las m\u00e1s hermosas canciones camin\u00f3 sin quejarse. Nada aporta la queja! Y, caminando, ahuyent\u00f3 al fr\u00edo&#8230;<\/p>\n<p>Cinco brujas, cinco, conspiraron y se unieron para evitar que el ser que era tan generoso como sincero llegara a la cima de la monta\u00f1a. Pero donde habita el bien no triunfa el mal, y aunque la subida era peliaguda \u00e9l lo iba logrando.<\/p>\n<p>Seis palabras, seis, trataron de desanimar al hombre. Pero no se rend\u00eda. Llevaba la verdad y la entrega por bandera, y la oraci\u00f3n siempre en la voz y en el alma. Y, con otras palabras en susurros: rezos y cantos, lleg\u00f3 el tipo a la cumbre&#8230;<\/p>\n<p>Siete besos, siete, lanz\u00f3 al cielo. La alegr\u00eda de hacer las cosas bien es un poema de Lorca..<\/p>\n<p>Dedicado a las cosas bien hechas<br \/>A los que hacen las cosas bien hechas<br \/>A mi amigo Pepe<br \/>A mi grupo Oyentes<br \/>A Luis<br \/>A mi mago<br \/>Y a las personas de verdad y de ley<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres veces, tres, tropez\u00f3 el hombre que en la mano llevaba un cuaderno de poes\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":30863,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15336"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15336"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15336\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30862,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15336\/revisions\/30862"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30863"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}