{"id":15318,"date":"2020-02-21T00:00:00","date_gmt":"2020-02-21T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/matando-de-amor"},"modified":"2024-02-22T22:27:45","modified_gmt":"2024-02-23T04:27:45","slug":"matando-de-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/matando-de-amor","title":{"rendered":"Matando de amor"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura<\/i>, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><b><i>\u201cSI acaso nuestros ojos son la ventana del alma,&nbsp;Nuestros aromas son su lenguaje\u201d<\/i>.&nbsp;Proverbio \u00c1rabe.<\/b><\/p>\n<p>Febrero, mes consagrado a Cupido, a los sentimientos, al coraz\u00f3n. Pero no hay amos sin la deliciosa pizca de sufrimiento, que a veces crece hasta volverse insoportable y que en no pocas ocasiones culmina con la muerte y otra suerte de tragedias.<\/p>\n<p>Basta con recordar la verdadera historia de San Valent\u00edn, que cierta o no resulta espantosa; o la del propio Cupido; a Romeo y Julieta por supuesto; al Rey Arturo o al joven Werther: o al Gran Gatsby; y as\u00ed al infinito.<\/p>\n<p>Pero \u00bfExiste el amor sin romanticismo? La respuesta es contestada en forma genial por el autor alem\u00e1n Patrick S\u00faskind con su novela \u201cEl perfume, historia de un asesino\u201d. Una obra desgarradoramente existencialista y al mismo tiempo exquisita, edificante, podemos decir que hasta conmovedora.<\/p>\n<p>Todos en realidad amamos algo o a alguien (incluyendo a nosotros mismos, que por ah\u00ed deber\u00edamos comenzar todos), tambi\u00e9n objetos, animales (que no necesariamente son objetos), momentos, recuerdos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Uno podr\u00eda pensar que el pueblo alem\u00e1n deber\u00eda estar alejado de sentimientos pedestres por la irracionalidad de origen que implican estos \u00faltimos \u00a1Nada m\u00e1s falso! Fueron ellos los creadores del romanticismo, as\u00ed como de su ant\u00edtesis: El fascismo. Despu\u00e9s de todo, entre morir por una mujer y morir por la patria, solo hay un paso.<\/p>\n<p>La novela transcurre en el Par\u00eds de los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la revoluci\u00f3n, que al decir del autor \u201cen las ciudades de esa \u00e9poca reinaba un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Y efectivamente los historiadores consignan un crisol de esti\u00e9rcol, orina, maderas podridas, excremento de rata, sudores intensos, muelas infectadas, vegetales descompuestos, leche agria y dem\u00e1s linduras.<\/p>\n<p>El argumento es simple pero la fuerza de la narrativa resulta por dem\u00e1s demoledora, tal vez sea el \u00fanico libro que haya le\u00eddo que no huele a tinta o a papel, sino literalmente a imaginaci\u00f3n pura.<\/p>\n<p>El protagonista es un hu\u00e9rfano incapaz de ser amado y por consiguiente incapaz de amar. Tal parecer\u00eda que su destino estaba sellado, al igual que esos infelices que a\u00f1os despu\u00e9s V\u00edctor Hugo bautizar\u00eda como \u201cLos miserables\u201d. Sin embargo, no es as\u00ed, debido a que posee un sentido prodigioso del olfato, que le permite reconocer todos los olores que existen en el mundo, asimilarlos, deconstruirlos, separar sus esencias y volverlos a armar a placer y transformarlos en instrumentos tan poderosos como amorales.<\/p>\n<p>A lo largo de su breve y muy extravagante existencia, el lector descubre los perfumes del trabajo esclavizante, de la ambici\u00f3n desmedida, de la fama, la lujuria y, hasta del mismo amor.<\/p>\n<p>S\u00fbskind lleva al lector con sostenido inter\u00e9s y fuerza sensual, al centro de un alucinante exotismo, de una obra extremadamente aut\u00e9ntica y completamente ficticia.<\/p>\n<p>Desde su publicaci\u00f3n en 1985, esta novela se coloc\u00f3 sin duda como una de las mejores de finales del siglo pasado, solo junto al \u201cNombre de la Rosa\u201d de Umberto Eco.<\/p>\n<p>El rockero germano Klaus Mein, vocalista y l\u00edder de la legendaria banda Scorpions, dijo que \u201cEl Perfume\u201d le hab\u00eda inspirado en parte su famosa canci\u00f3n \u201cVientos de cambio\u201d, un \u00edcono en los d\u00edas de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn.<\/p>\n<p>Le creo, si algo sabemos bien los pol\u00edticos es que el cambio tambi\u00e9n puede olerse, y puede servir para crear un rozagante perfume, aunque su fragancia nunca dure para siempre. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30847,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15318"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15318"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15318\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30846,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15318\/revisions\/30846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}