{"id":15264,"date":"2020-02-13T00:00:00","date_gmt":"2020-02-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/de-hospitales-y-seguros"},"modified":"2024-02-22T22:25:53","modified_gmt":"2024-02-23T04:25:53","slug":"de-hospitales-y-seguros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/de-hospitales-y-seguros","title":{"rendered":"De hospitales y seguros"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Uuc-kib Espadas Ancona.<\/b><\/p>\n<p>Me permitir\u00e9 contar una historia personal, no s\u00f3lo porque puede resultar \u00fatil para el entretenimiento de alg\u00fan lector en alguna sala de espera, sino porque creo que presenta algunas circunstancias que muchos compartimos, y que con frecuencia no hacen re\u00edr ni tantito. Omito nombres pues se trata de problemas extendidos, no particulares.<\/p>\n<p>Dec\u00eda mi madre que si despu\u00e9s de los cincuenta nada te duele, es que est\u00e1s muerto. No s\u00e9 si era observaci\u00f3n, predicci\u00f3n o maldici\u00f3n, pero as\u00ed es. El caso es que uno de esos dolores me llev\u00f3 a la sala de urgencias de un hospital privado en la Ciudad de M\u00e9xio. La atenci\u00f3n de m\u00e9dicos y enfermeras result\u00f3 excelente. Sab\u00edan lo que hac\u00eda y daban un trato profesional y c\u00e1lido. Todo march\u00f3 sobre ruedas y fui dado de alta poco despu\u00e9s de la media noche.<\/p>\n<p>Dado de alta no quiere decir salir del hospital. A partir de aquel momento toda la atenci\u00f3n se desvaneci\u00f3 y nadie respond\u00eda al botoncito de llamada. No entend\u00eda qu\u00e9 pasaba, hasta que, como los recuerdos aterradores de las pel\u00edculas, vino a m\u00ed una escena de a\u00f1os atr\u00e1s, en M\u00e9rida. Entonces lo supe. Ten\u00eda yo ensartado un tubo en la vena -que llevaba a una bolsa de suero vac\u00eda, a trav\u00e9s de una m\u00e1quina que no dejaba de protestar a pitidos- como garant\u00eda de pago. Coleg\u00ed, por tanto, que los m\u00e9dicos ya no me hac\u00edan caso porque hab\u00eda pasado a jurisdicci\u00f3n de la administraci\u00f3n. Lo extra\u00f1o era que antes no fui atendido sino hasta entregar una tarjeta de cr\u00e9dito. Como en los hoteles, vamos, salvo que en \u00e9stos, ya con la garant\u00eda bancaria, no clavan objetos en el cuerpo del cliente hasta que en efecto cobran. Se me inform\u00f3 que no podr\u00eda salir hasta que la aseguradora (que desde luego procura cobrar m\u00e1s y mucho m\u00e1s conforme se va uno alejando de aquellos a\u00f1os en que no se pisaba el hospital si no era para despedirse de un t\u00edo bisabuelo) tuviera a bien responder un correo electr\u00f3nico que le mandaron, y que eso pod\u00eda llevar dos o tres horas m\u00e1s. Enchufado, claro.<\/p>\n<p>Ante tal perspectiva, opt\u00e9 por pagar para luego esperar un tiempo indefinido a que el seguro repusiera el gasto, si as\u00ed lograba que me quitaran el tubo de la vena. Se pag\u00f3. In\u00fatil cosa. Hab\u00eda que esperar a que se llenaran y juntaran no se que papeles, se firmaran otros, y ya entonces podr\u00eda salir. Y as\u00ed exactamente fue.<\/p>\n<p>Para concluir, al dirigirme a la aseguradora para pedir el reembolso se me dijo que, con la pena, como yo pagu\u00e9, hab\u00eda un deducible superior al gasto hecho. Que si hubiera yo esperado aquel correo electr\u00f3nico ellos hubieran cubierto todo, y que para qu\u00e9 le hago caso a los del hospital, que son unos mentirosos que procuran asustar al paciente para cobrar de una vez y no tener que esperar al seguro. Quea\u2019\u00ed pa\u2019 l\u2019otra.<\/p>\n<p>La vida me insiste, de vez en vez, en que las instituciones privadas son igual de capaces de corromperse que las p\u00fablicas. Y las p\u00fablicas procuran voltear para otro lado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Uuc-kib Espadas Ancona.<\/p>\n","protected":false},"author":1056,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15264"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1056"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15264"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15264\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30801,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15264\/revisions\/30801"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}