{"id":15252,"date":"2020-02-10T00:00:00","date_gmt":"2020-02-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/moranterias-un-10-de-febrero"},"modified":"2024-02-22T22:25:16","modified_gmt":"2024-02-23T04:25:16","slug":"moranterias-un-10-de-febrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/moranterias-un-10-de-febrero","title":{"rendered":"Moranter\u00edas un 10 de febrero.."},"content":{"rendered":"<p>Febrero es tan bonito: el color rosa que ya florece, las tardes que juegan hasta que anochece, el primer calor. Febrero es la primavera que se anuncia con un coraz\u00f3n rojo y muchas hojas. Era un 10 de febrero normal, y ah\u00ed est\u00e1 lo especial, todos los d\u00edas normales son hermosos, son un regalo de Dios..<\/p>\n<p>La chiquilla preparaba un cuento sobre un caballo para el colegio, piel en Madrid y alma en su Sevilla, se llamaba Lourdes. La mujer trenzaba con los dedos rosas y bolas de colores para hacer pendientes flamencos, qu\u00e9 viva el flamenco y qu\u00e9 viva Espa\u00f1a, se llamaba Silvia. Curiosamente ella y Lourdes festejaban al d\u00eda siguiente: una el santo y la otra el cumplea\u00f1os. <\/p>\n<p>Morante hab\u00eda pintado con su moranter\u00eda y su arte el suelo mexicano de la Plaza M\u00e9xico, templo del toreo. Le entendieron los que entienden de bohemia y de cantares, y no le entendieron los que no entienden nada, o los que se apuntan a Morante sin m\u00e1s. Los que trabajan por y para el toreo hab\u00edan madrugado. Como siempre!<\/p>\n<p>Era un perfecto 10 de febrero normal..<\/p>\n<p>El que tiene un hermano es inmensamente rico: yo lo soy. Dedicado a mi hermana, que cumple ma\u00f1ana<br \/>A Lourdes<br \/>A mi Luis<br \/>A los que trabajan por y para el toreo, qu\u00e9 grandeza<br \/>A Morante<br \/>Morantistas de verdad<br \/>A mi amado M\u00e9xico<br \/>A febrero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Febrero es tan bonito: el color rosa que ya florece, las tardes que juegan hasta que anochece, el primer calor.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":30792,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15252"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15252"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15252\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30791,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15252\/revisions\/30791"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}