{"id":15066,"date":"2020-01-10T00:00:00","date_gmt":"2020-01-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/mesias"},"modified":"2024-02-22T22:17:43","modified_gmt":"2024-02-23T04:17:43","slug":"mesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/mesias","title":{"rendered":"Mes\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><b><i>En la pantalla<\/i>, por:&nbsp;David Moreno <\/b><\/p>\n<p><b>david.malborn@gmail.com<\/b><\/p>\n<p>La fe es algo que no exige evidencia. Quiz\u00e1 por ello cada vez son m\u00e1s las personas que en un mundo en el que el ser humano ha ido encontrando respuestas a cuestiones como los or\u00edgenes del Universo y la Vida, son cada vez m\u00e1s las mujeres y los hombres que han ido renunciando a la creencia en entidades superiores que intervienen en el devenir de la historia y en las vidas personales de quienes habitan el planeta. Pero a pesar de que el escepticismo ha ido ganando terreno, todav\u00eda existen barreras religiosas que separan a los habitantes del mundo. Barreras que al ser levantadas por dogmas inamovibles y sustentados por la fe son pr\u00e1cticamente infranqueables, indestructibles. De un lado a otro de estos muros a\u00fan viven personas que piensan que sus creencias son verdades absolutas y que por lo tanto la concepci\u00f3n del mundo que nace a partir de las mismas es la que deber\u00eda prevalecer por sobre cualquier otra.<\/p>\n<p>Cada una de las concepciones religiosas del mundo tiene a sus profetas, a sus iluminados y a sus santos. La mayor\u00eda de sus vivencias est\u00e1n escritas en arcaicas escrituras que, incre\u00edblemente, a\u00fan siguen siendo referentes para determinar los comportamientos y la relaci\u00f3n que muchos seres humanos guardan con el mundo. Pero curiosamente, existe en los dos pensamientos mitol\u00f3gicos m\u00e1s importantes, predominantes y enfrentados como lo son el Cristianismo y el Islam una figura en com\u00fan: la de Jes\u00fas. Ambas religiones comparten la creencia de que el nacimiento de Jes\u00fas fue un hecho milagroso y mientras para unos es el salvador de la humanidad, para el Islam es el profeta m\u00e1s importante despu\u00e9s de Mahoma. Curiosamente es alrededor de la figura de Jes\u00fas como pueden tenderse puentes entre ambas religiones.<\/p>\n<p>Tal puente es el que aprovecha Mes\u00edas de Netflix para tejer una historia que parte de la siguiente premisa: \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si en este mundo esc\u00e9ptico apareciera una figura en Medio Oriente, en el medio del mundo isl\u00e1mico pero con una postura profundamente cristiana, cu\u00e1l ser\u00eda la reacci\u00f3n del cristianismo ante un hombre cuya personalidad, milagros y atributos corresponden a los que tuvo en su momento Jes\u00fas de Nazaret? La serie juega con esta idea desde el principio cuando en medio del conflicto Sirio aparece un profeta que, de acuerdo a testigos, logra detener la destrucci\u00f3n de Damasco con una tormenta de arena. Eso le genera un n\u00famero importante de seguidores a los que gu\u00eda hasta la frontera con Israel provocando una crisis humanitaria que inmediatamente hace que la CIA voltee a verle y que se convierta en un fen\u00f3meno medi\u00e1tico. Para muchos la aparici\u00f3n de Al-Masih \u2013 que es como sus seguidores comienzan a llamarle \u2013 es la respuesta a la esperanza que ha movido a fieles durante siglos: es el anunciado retorno del Mes\u00edas, mientras que para otros se trata de un charlat\u00e1n m\u00e1s.<\/p>\n<p>A pesar de lo interesante de la premisa, la serie desperdicia la oportunidad de ahondar m\u00e1s en el impacto que podr\u00eda tener una persona capaz de reconciliar a cristianos y musulmanes con base en la fe al decidir convertirse en un thriller de esp\u00edas en el cual lo m\u00e1s importante descubrir el origen humano que evidentemente tiene el supuesto Mes\u00edas. Eso la convierte un producto entretenido pero carente de una profundidad tem\u00e1tica en la cual podr\u00eda estar cuestionada toda una concepci\u00f3n del mundo, toda la manera como nos hemos enfrentado a la realidad. A pesar de eso, logra presentar interesantes conflictos morales particularmente los que rodean a la familia del pastor de una peque\u00f1a iglesia en Texas, la cual padece de una crisis en su fe, y la de un agente del Mossad Israel\u00ed atormentado por acciones que tenido que tomar en su labor polic\u00edaca. Toda la investigaci\u00f3n para tratar de averiguar el origen de la figura mesi\u00e1nica, est\u00e1 dirigida por una agente de la CIA llamada Eva Geller quien sufre tambi\u00e9n de problemas personales, pero que antepone \u2013 como suelen hacerlo todos los agentes de ficci\u00f3n \u2013 su labor por la seguridad de su pa\u00eds a su propia persona. El personaje de Al-Masih es presentado con una predecible y poco humana aura de misterio que lo aleja y lo divide de los mortales. Tal vez hubiera sido mucho m\u00e1s interesante hacer del Mes\u00edas alguien con caracter\u00edsticas m\u00e1s afables, alguien con quien se pueda sentir empat\u00eda a pesar de ser un ente supuestamente superior. <\/p>\n<p>Mes\u00edas cumple con mantener al espectador en espera del desenlace, pero no deja de sentirse como una serie m\u00e1s y no como una que pueda destacar por la manera como est\u00e1 filmada, por salirse de todo lo que uno espera de un thriller, de un producto audiovisual de ficci\u00f3n que involucre a ciudadanos, gobiernos y esp\u00edas. Sin embargo lo que la serie s\u00ed consigue es generar en el espectador la idea de que todo acto, toda situaci\u00f3n y todo supuesto milagro requiere cada vez m\u00e1s de evidencias que lo sustenten, y que la fe no genera respuestas s\u00f3lidas que puedan explicar el caos en el que el mundo se ha convertido.<\/p>\n<p>La primera temporada de Mes\u00edas est\u00e1 disponible en Netflix. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la pantalla.<\/p>\n","protected":false},"author":1117,"featured_media":30630,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15066"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1117"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15066"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15066\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30629,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15066\/revisions\/30629"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15066"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15066"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15066"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}