{"id":14962,"date":"2019-12-13T00:00:00","date_gmt":"2019-12-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/dona-landy"},"modified":"2024-02-22T22:13:42","modified_gmt":"2024-02-23T04:13:42","slug":"dona-landy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/dona-landy","title":{"rendered":"Do\u00f1a Landy"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura,<\/i> por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p>Hay personas que a fuerza de personalidad se transforman en referente obligado de la memoria, las dejamos de ver por a\u00f1os y siempre tendremos la certeza de que est\u00e1n ah\u00ed en cuerpo y recuerdo.<\/p>\n<p>Tal es el caso de Do\u00f1a  Myrna Landy Acevedo de Rodr\u00edguez, quien f\u00edsicamente dej\u00f3 de existir pero que nos leg\u00f3 innumerables an\u00e9cdotas que al paso del tiempo se convirtieron en lecciones de vida.<\/p>\n<p>De car\u00e1cter fuerte, Do\u00f1a Landy se levantaba todas las ma\u00f1anas para enfrentar los retos cotidianos de la vida, le gustaba tratar con la gente, llegar a cualquier tipo de acuerdo que resultase favorable a todos los involucrados y a\u00fan despu\u00e9s, a altas horas de la noche, segu\u00eda conviviendo pero a trav\u00e9s de las revistas del hogar, costumbre muy en boga entre las damas de su generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1arnos que fuera una excelente vendedora de bienes ra\u00edces, recuerdo que dec\u00eda: \u201cCualquiera puede vender barato, el chiste est\u00e1 en vender al precio justo y que las partes lo entiendan, que nadie se sienta defraudado\u201d.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s era capaz de vender casi de todo, a veces daba la impresi\u00f3n que ten\u00eda todos los recursos para resolver cualquier situaci\u00f3n comercial; para unos ni\u00f1os como nosotros era algo as\u00ed como una \u201cs\u00faper mam\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>A tal grado que el tramo de Circuito Colonias donde ella viv\u00eda, era para la comunidad de San Miguel \u201cla calle de Do\u00f1a Landy\u201d pr\u00e1cticamente nadie le llamaba por su nombre \u201cAvenida Miguel Canto Sol\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Entabl\u00e9 una entra\u00f1able amistad con Roberto, su hijo menor, al grado que lo considero un verdadero hermano, por ello pas\u00e9 much\u00edsimas horas en su casa haciendo nada, lo cual resultaba muy divertido aunque no lo crean. Habl\u00e1bamos de todo, de pol\u00edtica, deportes, Garc\u00eda M\u00e1rquez, la her\u00e1ldica emeritense tan flem\u00e1tica como in\u00fatil, y un mill\u00f3n de babosadas m\u00e1s que sin embargo para un despistado como yo representaba un mundo fascinante.<\/p>\n<p>No importaba el tema a tratar, Do\u00f1a Landy siempre conoc\u00eda a alguien involucrado, o que era autoridad en la materia, o conoc\u00eda a alguien que conoc\u00eda a alguien involucrado o que era autoridad sobre el tema, o conoc\u00eda a alguien\u2026 y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Era un ama de casa entregada a sus hijos, en especial a la mujer con su mismo nombre, los tres, Roger, Landy y Roberto son el tipo de personas que bien vale conocer en esta vida.<\/p>\n<p>Alguna vez coincidimos en el sal\u00f3n familiar del \u201cLucero del Alba\u201d, \u00e9ramos cinco personas a la mesa y cuatro de ellas escuchamos platicar a Do\u00f1a Landy con la boca abierta, la sutil vehemencia de sus historias val\u00eda oro y no daba tregua posible para el aburrimiento.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que convivimos fue durante la graduaci\u00f3n de la prepa, hace ya m\u00e1s de 32 a\u00f1os, nunca olvidar\u00e9 el oportuno gesto que tuvo para m\u00ed persona aqu\u00e9lla noche.<\/p>\n<p>Hoy me dicen que se ha ido, no es cierto, personajes como Do\u00f1a Landy Acevedo nunca se van del todo.<\/p>\n<p><b>POSDATA:<\/b> Siempre tuve la curiosidad de saber su edad, en las transacciones comerciales sus generales dec\u00edan \u201cmayor de edad legal\u201d, y ni pensar en  preguntarle. Su obituario no me sac\u00f3 de la duda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30544,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14962"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14962"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14962\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30543,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14962\/revisions\/30543"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30544"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14962"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14962"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14962"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}