{"id":14920,"date":"2019-12-06T00:00:00","date_gmt":"2019-12-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/leyendas-urbanas-emeritenses-segunda-parte"},"modified":"2024-02-22T22:12:18","modified_gmt":"2024-02-23T04:12:18","slug":"leyendas-urbanas-emeritenses-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/leyendas-urbanas-emeritenses-segunda-parte","title":{"rendered":"Leyendas urbanas emeritenses (segunda parte)"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura<\/i>, por:&nbsp;Francisco Sol\u00eds Pe\u00f3n.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Mi\u00e9rcoles 13 de Noviembre (que no martes), ignoro si era por efecto o casualidad pero el radiante auditorio de PROHISPEN ubicado junto a la casa china de la colonia M\u00e9xico, revest\u00eda un cierto tono sombr\u00edo. El motivo, un ameno coloquio oto\u00f1al sobre las leyendas urbanas de la ciudad blanca, teniendo participantes de lujo: Celia Pedrero Cer\u00f3n, Ariel Avil\u00e9s Mar\u00edn, Rub\u00e9n Reyes Ram\u00edrez y Fernando Mu\u00f1oz Castillo.<\/p>\n<p>Fue una charla suculenta, salpicada de negras fantas\u00edas, conjeturas sociol\u00f3gicas y hasta paranormales, sin faltar la imprescindible nota roja, todo muy acorde a esta \u00e9poca del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Sin entrar en reflexiones que nos podr\u00edan llevar todo un tratado acerca de los temas que desde siempre han aterrorizado a la humanidad (que aunque muchos no lo crean los yucatecos tambi\u00e9n formamos parte de ella),<\/p>\n<p>Recatar\u00e9 algunos relatos de cr\u00edmenes  y fantasmas que gen\u00e9ricamente se encuentran plasmados en el inconsciente colectivo local:<\/p>\n<p><b>Los Aluxes en Itzimn\u00e1 &#8211; La tragedia de la Familia Medina Aguayo<\/b><\/p>\n<p>El maestro narr\u00f3 otra leyenda de sus tiempos de juventud: En 1965, don Humberto Medina Duarte, funcionario del Banco Agrario, decidi\u00f3 construir una casa para su familia en Itzimn\u00e1, justo en la frontera con la colonia M\u00e9xico, cerca de lo que hoy es Gran Chapur.<\/p>\n<p>Cada s\u00e1bado acud\u00eda a pagarle la &#8220;raya&#8221; a los alba\u00f1iles, hasta que un d\u00eda encontr\u00f3 solo al contratista.<\/p>\n<p>&#8220;Se fueron todos los alba\u00f1iles porque aqu\u00ed en su terreno hayaluxes&#8221;, le advirti\u00f3 al se\u00f1or Medina, indicando que en las noches les daban de pedradas y hac\u00edan otras maldades.<\/p>\n<p>El tiempo lluvioso, la m\u00fasica t\u00e9trica, los candelabros y la oscuridad del recinto crearon la atm\u00f3sfera ideal para la narraci\u00f3n de las leyendas urbanas.<\/p>\n<p>Don Humberto Medina desestim\u00f3 los hechos descritos como &#8220;ignrantadas&#8221; y le orden\u00f3 al contratista que armara otra cuadrilla, con la cual se repiti\u00f3 el mismo fen\u00f3meno 4 \u00f3 5 semanas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Finalmente, un tercer equipo de alba\u00f1iles logr\u00f3 acabar la obra. El contratista le insisti\u00f3 que hiciera algo, llamar a un sacerdote maya o cat\u00f3lico, pero Medina no hizo caso y se mud\u00f3 a su nueva residencia con sus suegros, su esposa y sus tres hijos.<\/p>\n<p>No mucho despu\u00e9s, el suegro perdi\u00f3 el control de su veh\u00edculo en una curva de la carretera de Campeche y muri\u00f3. Casi exactamente dos a\u00f1os despu\u00e9s, su esposa muri\u00f3 a causa de un paro card\u00edaco por el rumbo de Cordemex. 2 a\u00f1os m\u00e1s, el se\u00f1or Medina falleci\u00f3.<\/p>\n<p>Otros dos a\u00f1os pasaron, cuando uno de los hijos, Gabriel, regresaba de M\u00e9xico en ADO cuando un anciano le pide cambiar de lugar con \u00e9l porque las luces de adelante le imped\u00edan dormir. Momentos despu\u00e9s el cami\u00f3n choc\u00f3 con un tr\u00e1iler y Gabriel sali\u00f3 disparado. Fue el \u00fanico pasajero en morir.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s, y otro de los hijos, Humberto, fallece en la carretera a Progreso. Iba con 7 acompa\u00f1antes y, al igual que su hermano, fue la \u00fanica v\u00edctima fatal.<\/p>\n<p>De nuevo dos a\u00f1os pasan y Adela Alfaro, la suegra del se\u00f1or Medina, cae y muere.<\/p>\n<p>&#8220;David (el \u00faltimo hijo) vive en M\u00e9xico y no viene a M\u00e9rida ni de casualidad&#8221; coment\u00f3 Avil\u00e9s, concluyendo la historia.<\/p>\n<p><b>El asilo Ayala<\/b><\/p>\n<p>Celia Cer\u00f3n hizo varias evocaciones de cuando trabaj\u00f3 en Bellas Artes le advirtieron sobre la presencia de fantasmas y ruidos. Hace varias d\u00e9cadas, all\u00ed se encontraba el Asilo Ayala (reemplazado en la actualidad por el Hospital Psiqui\u00e1trico Yucat\u00e1n), y se rumora que a\u00fan se oyen los gritos y llantos en el cuarto de electrochoques.<\/p>\n<p>Mu\u00f1oz Castillo record\u00f3 que el Asilo Ayala fue utilizado por el gobernador Carlos Loret de Mola para reprimir a la juventud, ya que a muchos j\u00f3venes los llevaron a recibir electrochoques por consumir drogas y muchos desaparecidos del 68 fueron distribuidos a lo largo de los hospitales psiqui\u00e1tricos de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Ariel Avil\u00e9s explic\u00f3 que en muchas casas antiguas de la ciudad, con techos altos, se oyen ruidos en las noches debido a que el aire guarda las vibraciones ac\u00fasticas, y que con el calor del d\u00eda el aire caliente sube y baja de nuevo durante la noche, replicando los sonidos del d\u00eda.<\/p>\n<p>Record\u00f3 que su padre trabajaba en el Juzgado de Distrito, entonces ubicado en la calle 61 x 64 y 66, y que cuando \u00e9l lo acompa\u00f1aba por las noches le advert\u00eda que no se asustara si o\u00eda m\u00e1quinas de escribir o sonidos similares, ya que son causados por fen\u00f3menos naturales.<\/p>\n<p><b>La antigua cl\u00ednica del Dr. Acosta, en el oriente de la ciudad.<\/b><\/p>\n<p>Celia tambi\u00e9n mencion\u00f3, entre las leyendas locales, los llantos en la cl\u00ednica de abortos del Dr. Acosta de la Colonia Sarmiento, el rumor de que los leones del Centenario son alimentados con perros callejeros vivos, que un le\u00f3n escapa y se come a varios ni\u00f1os (este \u00faltimo, indic\u00f3, resurge cada cierto tiempo) y la casa de la Avenida Col\u00f3n donde se ve la cara del Diablo.<\/p>\n<p>Ariel explic\u00f3 este \u00faltimo, indicando que se trata de Villa Mar\u00eda, una esquina antes del cruce con la Avenida Reforma. En una \u00e9poca, el color de la casa combinado con el alumbrado p\u00fablico transformaba al escudo de la fachada en la cara del diablo, y los guiadores paraban para ver.<\/p>\n<p><b>Finalmente, Pedrero habl\u00f3 sobre la mala fama que tiene el barrio de Santiago o, como ella lo describi\u00f3: &#8220;El barrio de la muerte, el barrio de la sangre&#8221;.<\/b><\/p>\n<p>Explic\u00f3 que en dicho rumbo han sido asesindos 5 agiotistas en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, y Avil\u00e9s procedi\u00f3 a detallar los casos: El Dr. Poveda, asesinado junto con su esposa e hija por un campesino a quien iba a dejar sin casa por un adeudo pendiente de $200; la ejecuci\u00f3n de Armando Palomeque R\u00edo (a quien no nombr\u00f3) junto con su secretaria; el caso del due\u00f1o de una tlapaler\u00eda detr\u00e1s de la iglesia cuyo cad\u00e1ver fue encontrado envuelto &#8220;como tamal&#8221; frente a la Plaza de Toros; el peluquero al que le dispararon cuando respondi\u00f3 a la puerta y el de la se\u00f1ora Elba Mar\u00eda del Socorro Zurita Azcorra (cuya casa ocupaba el lugar del Circo Teatro Yucateco).<\/p>\n<p>En suma, todos los asistentes salimos de ah\u00ed gratamente atemorizados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1069,"featured_media":30507,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14920"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1069"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14920"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14920\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":30506,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14920\/revisions\/30506"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/30507"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14920"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14920"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14920"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}